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Vida inteligente

Despilfarro alimentario: enseñe a los niños el consumo sostenible


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Por Isabel Herrera

Millones de toneladas de comida y bebida se desperdician en distintos países del mundo, mientras que otros millones apenas tienen acceso a los alimentos. El despilfarro alimentarios en los hogares tiene grandes consecuencias no solo para la economía del consumidor sino a nivel mundial. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), señala que al perder o desperdiciar los alimentos “se desperdician todos los recursos utilizados para producirlos, incluidos el agua, la tierra, la energía, la mano de obra y el capital”.

El despilfarro también llega al medio ambiente contribuyendo a su degradación, por ejemplo toda la comida que se desperdicia mundialmente constituye el tercer emisor de CO2 más grande del planeta, señala la organización pro desarrollo sostenible Ecode.

Los tentáculos del despilfarro alimentario llegan, además, hasta el medio ambiente y contribuyen a su degradación. Por ejemplo, toda la comida que se desperdicia a nivel mundial “constituye el tercer emisor de CO2 más grande del planeta”, según fuentes de la organización pro desarrollo sostenible Ecode.

Tirar la comida, cual simple desperdicio es una práctica consumista basada en comprar y tirar en la que no priva ningún criterio, y que genera un agotamiento de los recursos y una extensa huella ecológica, por  lo cual se hace necesario asumir la actitud de un consumo responsable.

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Te conviertes en un consumidor responsable cuando, además de conocer tus derechos cuando adquieres productos o servicios te dejas guiar por criterios sociales y medioambientales, que permiten mejorar su calidad de vida, la de tu familia y de todos quienes habitamos este planeta.

Estos hábitos de consumo deben, irreversiblemente trasladarse a los niños, quienes deben ser educados en este modelo, tanto en la familia, colegio y otras instituciones.

La idea básica para los más pequeños es: consumir y tirar menos.

Otros consejos que ayudan a no desperdiciar y a educar en el consumo responsable:

  1. Enseña a no tirar comida

Si queremos evitar el despilfarro alimentario es importante enseñar a los pequeños a comer todo lo que se compra o se ponen en el plato. Debemos enseñar a nuestros hijos a comprar y comer frutas y verduras y aprovechar estos alimentos que poseen todas las garantías y propiedades para una buena nutrición, por lo que es importante involucrarlos en la compra y explicarles los beneficios de adquirir estos alimentos.

2. Aprovechen las sobras de las comidas y en familia preparen nuevos platillos

A los niños les encanta cocinar junto a sus padres. Puedes aprovechar esta disposición y realizar juntos recetas con las sobras de las comidas.

3. Reutilicen los residuos naturales

Las cáscaras de las frutas y las verduras crudas se puede reutilizar para compostaje, un sistema que transforma la basura orgánica en un fertilizante ecológico especial para huertos y jardines.

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4. Edúcales jugando

Apunta a tus hijos a talleres o a actividades en ludotecas donde se realicen juegos sobre consumo… o foméntalos tú mismo en casa: jugar a los comercios, hacer juguetes con materiales reciclados, etc. Enseñar a los niños no es difícil, incluso aunque sean muy pequeños. Por ejemplo puedes indicarles que las hojas de papel pueden reciclarse o que los lápices y crayones de madera deben cuidarse porque son elaborados con la madera que sale de los árboles. Si los cuidan tardarán más en comprar nuevos y no es necesario talar más árboles.

5. Consumir menos es la mejor enseñanza

Permite a tu hijo que viva la experiencia de hacer algunas compras, pero que al hacerlo se cuestione ¿De qué puede prescindir y de qué no? Una estrategia básica para ello es que preparen previamente una lista, podría ser en función de un menú semanal, para comprar solo lo necesario. Enséñale a tu hijo que es importante consumir menos, ya que el reciclaje no es una solución a las toneladas de residuos que generamos, ya que muchos de los residuos ni se reutilizan ni se transforman. Reducir es la palabra clave.  Además también les ayudará a ahorrar.

6. ¿Productos sostenibles? Los mejores para la compra

Enseña a tus hijos a consumir de manera sostenible, por ejemplo:

Comprar productos a granel para evitar empaques plásticos o de papel.

Sustituye las bolsas de plástico de un solo uso por bolsas reutilizables, como bolsas, canastas, etc.

Eviten beber agua embotellada en plástico. Traten de usar un recipiente para poder transportar el agua que beben.

7. Haz protagonista al niño

A los pequeños les encanta ayudar y colaborar. Y realmente contribuyen a transformar las costumbres familiares, pues, en muchas ocasiones, a partir de lo enseñado en la escuela trasladan nuevos hábitos a sus hogares.

Hazlos protagonistas del cambio preguntándoles, dejando que te enseñen  y expliquen cómo creen ellos que se debe consumir. Así irán internalizando las ideas  y aprendiendo a ser responsables con el ambiente donde viven.

8. Enseña sencillas acciones

No se cansen de repetirlos hasta que se vuelva un hábito: apagar las luces, cerrar los chorros para ahorrar agua, no desperdiciar el agua en la regadera o al lavarse los dientes, cuidar las plantas, no tirar basura. Los niños deben tomar consecuencia que el desperdicio no ayuda a nadie.

9. Deben aprender a esperar

Fomentar el consumo por el consumo sin pensar ni planificar es una de las peores enseñanzas que pueden recibir los niños: El “Lo quiero y lo tengo” sin tener en cuenta las necesidades económicas del hogar, solo añade un problema más a las familias.

Una buena técnica para tus hijos, para ti y para todos es dejar pasar un tiempo para saber si aquello que queremos comprar porque nos gusta es realmente necesario o solo un capricho pasajero. Hacer una pausa y no comprar de inmediato nos ayudará a tomar una buena decisión de compra

Las consecuencias

A largo plazo resultarán en:

-Agotamiento de recursos: los recursos del planeta son limitados, lo que, unido al crecimiento continuo de la población, hace que sea cada vez más necesario y urgente acudir a un modelo económico basado en el consumo responsable y sostenible, en la utilización racional de los recursos naturales y una menor generación de residuos.

-Huella ecológica: todo producto o servicio tiene una huella ecológica, ética, económica, social y laboral en el mundo. Debes conocer qué consumes y cómo se ha fabricado, distribuido, comercializado y reciclado, para poder apostar por un comercio justo, ecológico y socialmente responsable.

Con información del medio de comunicación Eroski Consumer y agencias.

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