Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
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Campo Pagado: Carta Abierta al Presidente

Fecha de publicación: 26-02-16
Por: Campo Pagado
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Los ciudadanos Guatemaltecos han hecho un esfuerzo gigante en el combate contra la corrupción, y ese esfuerzo está a punto de perderse si los procesos de elección de Magistrados de la Corte de Constitucionalidad continúan en el camino actual.

En los últimos dos procesos de nombramiento de Magistrados de la Corte de Constitucionalidad, ha sido irrelevante para las instituciones si los electos son idóneos, capaces, o de reconocida honorabilidad, es decir si cumplen o no con los requisitos que ordena la Constitución. Los guatemaltecos tenemos derecho a que se nombre a los mejores y para Usted ese es  deber y obligación.

Conforme la Constitución el fin supremo del estado de Guatemala es la realización del bien común y es su deber garantizarle a los habitantes de la república la vida, la justicia, la seguridad, entre otros (artos 1 y 2). La función esencial de la Corte de Constitucionalidad es la defensa del orden constitucional y actúa como tribunal colegiado con independencia de los demás organismos del Estado (arto 268).

Es su obligación Señor Presidente, como elector, igual que los demás electores buscar y escoger, entre los más de 20,000 abogados guatemaltecos a los mejores para ocupar los cargos de Magistrados de la Corte de Constitucionalidad. La Constitución no dice que hay que hacer una convocatoria y escoger entre los que envían sus hojas de vida.  Es un deber hacia nosotros los ciudadanos, el buscar y encontrar a los mejores abogados que hay en el país, especialmente en estos momentos de crisis del Estado.  La Convocatoria es un invento de la ley de Comisiones de Postulación que no es superior a la Constitución.

Haga su trabajo Señor Presidente y dé el ejemplo.

 

Mientras los demás postuladores están empantanados en procesos burocráticos, tramitando papeles y llenando requisitos, Usted puede buscar a los mejores abogados del país, que sean de extraordinaria reconocida honorabilidad, idóneos, por demás capaces, haciendo públicos sus nombres para que la ciudadanía pueda también participar.  Distíngase Presidente, dé el ejemplo y exhorte a los demás electores a hacer lo mismo. Se está ignorando el fondo y dejando abiertas las puertas a que los nuevos Magistrados no cumplan con los principios establecidos en la misma Constitución que jurarán defender.

Usted, Señor Presidente, tiene la oportunidad de marcar la diferencia, de separarse de corruptos y ladrones y de honrar y continuar los esfuerzos del pueblo que lo eligió y que usted elogió en su discurso inaugural, buscando a los mejores candidatos, evaluándolos de manera pública y transparente para designar a una persona idónea, capaz y de reconocida honorabilidad.

El 14 de enero, usted hizo un juramento en el que prometió cumplir y respetar la Constitución y las leyes del país. Los artículos 113 y 270 exigen que los funcionarios públicos tengan méritos de capacidad, idoneidad y honradez, siendo de reconocida honorabilidad. Por la importancia de este proceso, la ciudadanía le está demandando una decisión apegada a su juramento.

Ante el resto de electores, usted tiene la oportunidad de dar un ejemplo distinto, de separarse en acciones de la “vieja política” que tanto criticó y de abrir caminos nuevos en los que la prioridad sea el bien común del pueblo guatemalteco.

Por estas razones, presenté seis acciones de amparo contra las instituciones encargadas de nombrar Magistrados, con el objetivo de obligarlas a que respeten, observen y cumplan con los requisitos y méritos constitucionales establecidos en los artículos 113 y 270.

Hoy da pena y vergüenza que ni la Corte de Constitucionalidad tiene el valor de resolver con apego a la Constitución y permite procesos grises permitiendo que se vulnere la Constitución.

Ningún Magistrado debería tener la más mínima necesidad de proponerse para su reelección.  Es contra nuestro propio bien que se ponga a los Magistrados en esa inapropiada situación.  Si su desempeño ha sido intachable, sobresaliente por su defensa de la Constitución, los electores deberían de asegurarse de reelegirlos.  Pero el hecho de que hoy día, en un proceso sin fundamento, se ven necesitados a proponerse, no les libera de su deber y obligación de defender la Constitución.

Señor Presidente, haga su trabajo, cumpla la Constitución porque cree en ella.  No espere a que la corte lo obligue, demuestre liderazgo y conciencia y tome las decisiones que Guatemala necesita, Guatemala necesita a los mejores para el rescate de la Justicia y para velar porque impere y se respete la Constitución por todos los guatemaltecos, sin excepción.

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