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Prospectiva política 2023


El calendario político de 2023 será intenso. El 20 de enero, convocatoria de elecciones generales; el 25 de junio serán elegidos 160 diputados, otros 20 para el Parlacen, 340 alcaldes y, como ha ocurrido desde 1985, los dos candidatos a la Presidencia más votados irán a segunda vuelta (27 de agosto). Dos agendas menos puntuales -geopolítica y Estado de derecho- son sin embargo más determinantes más allá del 2023, y sus impactos serán sensibles a la vuelta de la esquina.

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Si la evolución de una mala salud del presidente Giammattei puede ser determinante en los eventos políticos del 2023, no está claro que impacte de manera inmediata en otros dos campos estratégicos: la administración de justicia y el tratamiento internacional de la regresión democrática en Centroamérica, cuyo eslabón más a la mano -pero no menos complejo- es Guatemala, donde no hay caudillos ni instancias políticas con arrastre y, por tanto, el sistema está más fragmentado. 

En el campo de la justicia, cualquier ojo observador habrá tomado nota de tres eventos frescos:

Que las sanciones de Estados Unidos a la minera rusa obligaron al régimen de Giammattei a dar explicaciones no solicitadas

Que la sentencia gallo-gallina contra Otto Pérez y Roxana Baldetti era impensable (habrían salido ilesos) hace apenas un mes

Que la sentencia trampera contra la fiscal Virginia Laparra, se hubiese demorado sin embargo un año si el juzgado no huele que la impunidad vuelve a ser “líquida”.

No obstante, en un año electoral volátil predominará la inercia del “ajuste de cuentas” y el hígado de la venganza, aunque los promotores del uso de la persecución penal o quienes quieren librarse de las viejas causas de la CICIG-FECI y la Fiscalía de Derechos Humanos rápido notarán que los montos a pagar por impunidad subirán de manera exorbitante, mientras que la inyección del miedo contra los operadores de justicia tendrá un efecto más bien adormecedor de los procesos.

En la perspectiva geopolítica, Centroamérica -una vez resuelta la guerra en Ucrania y con China como gran mediador- pasará a ocupar un lugar central en la disputa de la democracia. No es buena noticia para las redes políticas y económicas criminales, pues enfrentarán la guerra en su propio terreno. El istmo es estratégico por su geografía y ecosistema. Se modificará el rol de actores internos como los pueblos indígenas. La relocalización de inversiones del mundo democrático será un fuerte incentivo para recuperar el Estado de derecho, mientras que se revisan la política migratoria y de drogas. 

No obstante, eso no nos salvará de la polarización ideológica. Se instalarán coaliciones internacionales neofascistas y democráticas en cada país. Y la disputa por la conquista de las mentes y corazones de los pueblos será intensa, en particular a través de las redes sociales.

Y aunado a todo ello, tres datos marcan una antesala electoral atípica:

Vacío de poder

Se ha instalado una percepción de vacío de poder en la Presidencia. Hay demasiados indicios de que el presidente Giammattei padece una enfermedad terminal, aunque la versión oficial los desmiente. 

El estado de salud del mandatario es un dato clave por la gravitación que ha tenido en la anulación del Estado de derecho y el asfixiante control de los magistrados del TSE. La coalición oficialista que encabeza no tenía resuelta la transición electoral, básicamente por la extraña condición de que él y su cercano, Miguel Martínez, estaban dispuestos a decidir qué candidatos corrían y quiénes no.

Desconfianza en el TSE

Derivado de lo anterior, nunca hubo autoridad electoral tan débil y poco fiable. Con los dados cargados el TSE envió las primeras amonestaciones por presuntas campañas anticipadas, mientras se hacía de la vista gorda con los aliados de Giammattei; además que toleraba el ventajismo oficial, o sea, el uso evidente de recursos públicos para la promoción de aspirantes a diputados y alcaldes del partido Vamos. 

La declarada intención del TSE de introducir el voto electrónico y suplantar documentos de identidad alimentó las desconfianzas sobre manipulación del voto, cuando hasta ahora la real garantía de integridad de los escrutinios ha descansado en el voluntariado cívico y la prolífica auditoría social. Ha llegado a tal grado la sospecha, que se adelantaron gestiones para que misiones internacionales de observación electoral se instalen con tres meses de anticipación.

Cabe en la prospectiva de algunas capitales políticas del hemisferio occidental desconocer los resultados si la evidencia de fraude es palmaria, lo cual convertiría en paria a Guatemala, blanco de sanciones insoportables.

Clientelismo sin precedentes

Otra vez son Giammattei y la alianza oficialista. Arrancaron el 2022 con un saldo de caja fiscal sin precedentes de Q16 millardos, como resultado de la ineficacia en la ejecución de los programas para enfrentar la pandemia en 2020 y 2021. Al menos la mitad de ese dinero lo depositaron en las cuentas de contratistas que administrarán los flujos de sus gastos de campaña. El abultado presupuesto público del 2023, que asciende a Q 115.4 millardos, aprobado por 114 diputados, tiene el inocultable destino de comprar millares de votos en el contexto de una de las peores espirales de inflación.   

No es secreto que la estrategia de Giammattei y Martínez -además de la judicialización y escamoteo de las elecciones- descansa en la cooptación dineraria de al menos 200 alcaldes y caciques locales. Anticipando que cualquier candidato presidencial suyo apenas levantará un dígito menor de la proporción de votos, apuestan a la movilización local en primera vuelta para poblar la próxima Legislatura a través de casi una veintena de partidos satélites, de manera de atar de pies y manos a un próximo presidente rebelde.

Juan Diego Godoy
Director Digital de elPeriódico. Periodista graduado de la Universidad del Istmo y Especialización en Comunicación y Análisis Político por la Universidad Alcalá de Henares. Es Máster en Periodismo Digital por la Universidad Autónoma de Madrid y la Escuela de Periodismo de EL PAÍS. Ha hecho periodismo en España, Italia y Guatemala. Columnista de elPeriódico y profesor universitario.

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