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Ciencia & Tec

Los ganadores del Nobel que ayudaron a probar el entrelazamiento cuántico


Lo tres físicos desarrollaron herramientas experimentales que ayudaron a demostrar que el entrelazamiento cuántico es real.

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Los físicos John Clauser, Alain Aspect y Anton Zeilinger desarrollaron herramientas experimentales que ayudaron a demostrar que el entrelazamiento cuántico, un fenómeno que Albert Einstein desestimó, es real, allanando el camino para su uso en potentes computadoras. 

A continuación, breves biografías de los tres científicos:

John Clauser (EEUU)

Los primeros recuerdos de John Francis Clauser, nacido en 1942, fueron de asombro por los equipos en el laboratorio de su padre, quien creó el departamento de aeronáutica para la Universidad Johns Hopkins, según contó en 2002 al Instituto Estadounidense de Física (AIP, por sus siglas en inglés).

Clauser, un aficionado a la electrónica que en la escuela secundaria creó algunos de los primeros videojuegos controlados por computadora, eligió estudiar física en la universidad. 

A mediados de la década de 1960, se interesó en las ideas del pionero de la mecánica cuántica John Bell, quien se esforzó por comprender mejor el fenómeno del entrelazamiento, que es cuando dos partículas se comportan como una y pueden afectarse entre sí, incluso a grandes distancias. 

“Pensé que era uno de los artículos más asombrosos que había leído en mi vida, y me seguía preguntando, caramba, ¿dónde está la evidencia experimental?”, dijo Clauser a la cadena PBS en 2018. 

Clauser creía que podía probar las ideas de Bell en un laboratorio, pero los principales físicos de la época respondieron con un desprecio generalizado. 

Propuso la prueba independientemente de su tesis sobre radioastronomía y la llevó a cabo con colaboradores en 1972 mientras estaba en la Universidad de California en Berkeley. 

Al hacer brillar los láseres en los átomos de calcio para emitir fotones entrelazados y medir sus propiedades, pudo demostrar con datos concretos que, lo que había desafiado la imaginación incluso del gran Einstein, era cierto.

Alain Aspect (Francia)

Al igual que Clauser, Alain Aspect fue seducido por la “claridad límpida” del teorema de Bell.

“La extrañeza cuántica ha dominado toda mi vida como físico”, señaló a la AFP en una entrevista de 2010. 

Como estudiante de doctorado, Aspect se basó en el trabajo de Clauser, refinando el experimento para eliminar posibles brechas en su diseño. Publicó sus estudios en 1982. 

Hijo de un maestro, Aspect nació en 1947 en un pueblo de Gascuña y actualmente es profesor en la Escuela de Graduados del Institut d’Optique (cátedra Augustin Fresnel), en la Universidad Paris-Saclay y en la Ecole Polytechnique. 

Pero su interés en el mundo cuántico surgió en un período de su vida que pasó lejos de la academia: había ido a Camerún para cumplir tres años de servicio voluntario como maestro. 

Durante su tiempo libre, se topó con un libro escrito por Claude Cohen-Tannoudji sobre el tema (Cohen-Tannoudji ganó el Nobel en 1997), que a su vez lo llevó a Bell. 

En una entrevista telefónica con la Fundación Nobel el martes, Aspect destacó la composición internacional de trío premiado. 

“Es importante que los científicos mantengan su comunidad internacional en un momento en que (…) el nacionalismo se está imponiendo en muchos países”, enfatizó.

Anton Zeilinger (Austria)

Apodado el “papa cuántico”, el físico Anton Zeilinger, nacido en 1945 en la localidad de Ried im Innkreis, se convirtió en uno de los científicos más famosos de su país al tener éxito por primera vez en 1997 en la teletransportación cuántica de partículas de luz. 

Un éxito que rápidamente fue comparado con la “teletransportación” de la serie de TV Star Trek. 

Utilizando las propiedades del entrelazamiento cuántico para la criptografía, Zeilinger cifró la primera transacción bancaria por este medio en Viena en 2004. 

En 2007, su equipo creó pares de fotones entrelazados y disparó uno de cada par a lo largo de 144 kilómetros entre las Islas Canarias de La Palma y Tenerife, para generar una clave criptográfica cuántica. 

La fama de Zeilinger proviene en parte de su incansable talento didáctico: siempre dispuesto a popularizar sus conocimientos entre el público en general, incluso inició al Dalai Lama en 2012 con un entusiasmo contagioso. 

Adscrito a la Universidad de Viena, Zeilinger tiene todo para ser la viva imagen de un científico: canas, barba poblada y pequeños anteojos redondos. 

Ya había recibido innumerables premios y realmente no creía que algún día ganaría el Nobel. “Hay tantos otros candidatos”, dijo hace unos años a la Agencia de Prensa de Austria (APA).

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Agencias
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