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Cuatro de cada diez personas disminuyeron a dos tiempos de comida al día por la crisis


Cuatro de cada diez personas disminuyeron a dos tiempos de comida al día por la crisis

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La pérdida de un empleo formal o las limitaciones para obtener ingresos tienen un impacto directo en la alimentación de las personas.

Una consecuencia extrema de la pandemia en los países centroamericanos ha sido que cuatro de cada 10 personas redujo uno de los tiempos diarios de comida por la situación socioeconómica que enfrentan. En Guatemala, el 45 por ciento recurrió a esta medida por la crisis, según una encuesta realizada por el centro de investigación Programa Estado de la Nación (PEN).

La encuesta Efectos de la pandemia por COVID-19 en la población de Centroamérica y República Dominicana se publicó junto con el Sexto Informe Estado de la Región 2021 y ofrece información sobre el impacto socioeconómico en los hogares y la opinión con respecto a las medidas gubernamentales adoptadas.

Los resultados confirman que en la región la pandemia vino a afectar más a los más vulnerables, señala el documento.
La pérdida de empleo o la reducción de la jornada laboral implicó la disminución de los ingresos, y como consecuencia en la región el 40 por ciento de los encuestados suprimió el desayuno, el almuerzo o la cena. En Panamá, Guatemala, República Dominicana y Honduras la cantidad de personas que adoptaron esta medida superó el promedio regional.

En Guatemala, el 56 por ciento consideró que las medidas adoptadas han sido positivas y para el 35 por ciento son negativas, el promedio regional se ubicó en 60 y 32 por ciento, respectivamente.

Jorge Santos, coordinador de la Unidad de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos de Guatemala (Udefegua), comentó que la CEPAL pronostica para el país un aumento del 10 por ciento en el nivel de pobreza, esto será pasar del 59 por ciento que se encontró en 2014 al 70 por ciento de la población viviendo en esas condiciones.

La pandemia profundizó los males estructurales en los países, y se confirma con los datos del aumento de los casos de desnutrición infantil, agregó Santos al cuestionar que los mecanismos de protección social puestos en marcha por el Gobierno no alcanzaron el objetivo de reducir el impacto de la pandemia porque fueron mal diseñados y susceptibles a clientelismo y corrupción.

Ayuda a menos vulnerables
Durante la pandemia el 37 por ciento de los consultados en el país recibió ayuda del Gobierno, un porcentaje bajo comparado con el 93 por ciento que tiene El Salvador. Pero mientras que lo ideal sería que la ayuda fuera a grupos sociales en condiciones precarias, la encuesta revela que principalmente en Honduras, Nicaragua y Guatemala la proporción de personas beneficiarias es mayor entre los grupos que “les alcanzan sus ingresos” o que tienen capacidad para ahorrar.

Por ejemplo, el programa Bono Familia se ancló con la factura del servicio de energía eléctrica y eso excluyó a más de 385 mil hogares que carecen de ese servicio, dijo Santos, quien también subraya que vemos a más personas que empezaron a generar sus ingresos con actividades desde hacer mandados en moto hasta quienes comercializan productos en redes sociales, pero también que persisten las personas con banderas blancas en diferentes puntos de la ciudad.

Según la encuesta, en el país el 49 por ciento respondió que la situación socioeconómica empeoró con la pandemia, para el 36 por ciento sigue igual que antes, mientras que el 16 por ciento dijo que mejoró. El deterioro de la economía de las familias ocurrió más entre quienes respondieron que no les alcanzan sus ingresos o tienen dificultades para cubrir sus necesidades.
Para Santos, la realidad y el impacto inmediato que tiene la pandemia evidencian que la estabilidad macroeconómica que tiene Guatemala no le sirve a la población si no se transforma en bienestar y mejora de sus condiciones de vida.

En la región, el 67 por ciento afirma que sus países van en la dirección equivocada, pero en Guatemala, Honduras y Costa Rica el porcentaje es superior a ocho de cada 10, a diferencia de El Salvador que tiene la mejor posición con 88 por ciento que consideró que van en el camino correcto.

Al impacto de la pandemia se le agregan otros temas como la captura institucional, el despilfarro, la falta de pago a médicos y de insumos en los hospitales que dan ese resultado, comentó Santos.

“Mientras la población reduce un tiempo de comida, en el Congreso los diputados pelean porque se les dé un almuerzo pagado con el dinero de ese Organismo”.
— Jorge Santos, coordinador de Udefegua.

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