Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Salud

Un doctor en quién confiar

La figura del médico de cabecera debe recuperarse; es esencial para prevenir enfermedades y evitar la automedicación.

 

Fecha de publicación: 28-08-17
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Redacción Suplementos– A medida que pasan los años, conocer cómo responde el cuerpo a ciertos fármacos, cómo está su estado de salud en general y qué seguimiento requiere, es una labor que el médico de cabecera sabe hacer como ningún otro.

El médico de cabecera debería tener mayor presencia en las familias, dice Amador Macías, geriatra e internista, debido a que favorece la prevención de enfermedades con diagnósticos tempranos y la recomendación de chequeos periódicos, además controla y evita el mal uso o excesivo de medicamentos o tratamientos.

“La gente requiere un médico que los conozca. Así como no cambia de pediatra generalmente, o de ginecólogo, lo mismo debería ser el médico del adulto joven y mayor, alguien que conoce su proceso y en razón de eso sabe mejor cómo responder”, explica.

Pero, cada vez es más común que las personas prefieran irse directamente con un especialista ante la aparición de un síntoma, dice Macías, lo cual, más que ser idóneo, puede ser un riesgo si se equivoca o pierde tiempo valioso en diagnosticar o si descuidan otras áreas de la salud que no le competen.

“Hay un error en las ciudades de estar yendo con el súper especialista, aquel que sólo tiene una sola área, es muy bueno con el pulmón o el corazón y se pierde esa visión general”, comenta.

Lo más común, dice, es que la gente confunda síntomas y decida por su cuenta con cuál especialista ir.

“Alguien dice: ‘oiga me duele la boca del estómago, no pues voy con el gastroenterólogo’, pero el tipo se está infartando y el gastro no tiene un electro. Les dicen: ‘hoy no tengo cita, véngase mañana’, y el señor no llegó porque se infartó en la noche”.

¿Quién lleva la batuta?

El mejor médico de cabecera es un internista o un médico familiar para las personas entre 18 y 60 años, recomienda Macías.

Esto debido a que tienen las habilidades y los conocimientos para tratar enfermedades cuidando todas las áreas, pedir apoyo a un especialista en caso de que se requiera y prevenir futuros padecimientos con diagnósticos tempranos.

“Es importante transmitir que el adulto, lo ideal es que tuvieran de médico de cabecera a su médico internista, no un cardiólogo, no un neumólogo o un gastroenterólogo porque yo padezco del estómago, pues sí, pero tiene que ver las otras áreas”, explica.

“El internista debe ser capaz de decir: ‘ya diagnostiqué, el señor trae un problema en el corazón, tenemos que ser más sofisticados en el tratamiento, el cardiólogo me puede apoyar’. O, ‘trae una neumonía, la puedo iniciar tratando yo, pero si se complica, le hablo al neumólogo para que me apoye’”.

En el caso de los mayores de 60 años, aunque a veces necesiten visitar a distintos médicos porque padecen más de una afección, lo ideal es que exista un coordinador entre los médicos, y en ese caso, el geriatra es el más adecuado, opina Macías.

“El adulto mayor no trae una sola cosa, trae el problema del riñón, la demencia y el problema respiratorio y entramos en un dilema de quién debe llevar la batuta.

“El cardiólogo dice: ‘no me mueva mis medicinas’ y el nefrólogo dice: ‘cuida tal cosa’, el internista geriatra tiene que convertirse en coordinador, donde dice: ‘está muy complicado su problema del corazón, lo han llevado bien, pero usted trae otros problemas y le tengo que ayudar yo’. Lo ve el geriatra, pero se sigue apoyando en especialistas”.

El médico de cabecera conoce el historial médico, por ello su importancia en la prevención de enfermedades, diagnóstico temprano y promoción de estilos saludables, lo que a larga también ayuda a economizar, dice Macías.

“Falta una conciencia de prevención, de allí la importancia de tener un médico que le conozca y pueda adelantarse a la problemática que pueda tener”.

La automedicación, especialmente de medicamentos o suplementos naturales, es también uno de los riesgos más presentes hoy en día entre la población y la mejor manera de combatirla es con esta relación de confianza y honestidad con el médico de cabecera.

“La gente requiere un médico que los conozca. Así como no cambia de pediatra generalmente, o de ginecólogo, lo mismo debería ser el médico del adulto joven y mayor, alguien que conoce su proceso y en razón de eso sabe mejor cómo responder”.

Amador Macías, geriatra e internista.

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