Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Salud

Lentes correctos

Fecha de publicación: 10-07-17
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Redacción Suplementos*– Los problemas visuales pueden aparecer desde el nacimiento o en los primeros años, por lo que es importante llevar a los niños a revisiones oculares a temprana edad, advierte Liliana Pérez Peralta, optometrista.

La especialista recomienda hacer el primer examen de la vista los primeros días de vida, con el tamizaje que se aplica al bebé, para descartar una malformación a nivel ocular. Después del primer año, las revisiones deben hacerse cada 12 meses.

“Hay algunas condiciones que no se presentan en el nacimiento sino después, a los seis años”, dice en entrevista.

Explica que si en la infancia el niño envía al cerebro pocas cantidades de estímulos visuales o son de mala calidad, puede desarrollar una condición que se llama ambliopía.

“Si el ojo ve mal, el cerebro lo ignora porque no está teniendo una buena información de él. Entonces, si después de esa etapa de desarrollo se le gradúan lentes al niño, muy probablemente no va a ver al 100 por ciento, aún usándolos”.

Para prevenir problemas visuales, la especialista comparte consejos que permiten detectar a tiempo si un menor necesita lentes y recomendaciones para no cometer errores al adquirirlos.

¿Ve bien su hijo?

Si el niño no está en una edad verbal, no podrá explicar que ve mal. Para detectarlo, considere:

  • Evalúe el seguimiento ocular de su hijo al seguir un objeto.
  • Debe seguirlo con sus ojos y el movimiento debe ser preciso.

Antes de los seis años

Muchos papás se enteran de que sus hijos no ven bien hasta que acuden al colegio y tienen problemas de aprendizaje. Si desde los primeros años acuden al oculista y usan lentes, no tendrán un deterioro visual y éste no afectará su desempeño académico y social.

Acudir con especialistas

No se recomienda comprar lentes en locales no establecidos. Eso podría ocasionar que adquieran anteojos de mala calidad o con una graduación incorrecta.

Al comprar los lentes

  1. Armazones para infantes

Los lentes para niños son más cómodos, de materiales resistentes a los impactos, más ligeros y con colores divertidos. Estos armazones se ajustan mejor a las caras pequeñas de los niños y evitan que se les caigan con frecuencia.

  1. ¿Googles?

Los lentes de este tipo pueden ser muy útiles para los menores porque, al tener cintas, no se les caen. Sin embargo, hay que asegurarse de que no ejerzan demasiada presión.

“Que sean lo suficientemente justos como para que no se les caigan, pero que tampoco les aprieten porque eso les puede generar molestias”, aconseja la especialista.

  1. Cero cristal

Aunque las micas oftalmológicas de cristal están casi fuera del mercado, hay que asegurarse de elegir micas de plástico, de buena calidad, resistentes a los impactos.

  1. Cambiar si se rayan las micas

Cada año se recomienda una revisión para asegurarse que la graduación no ha cambiado y que las micas siguen en buenas condiciones.

  1. ¿Lentes por moda?

Si no son recetados por un especialista, hay que cuidar que no tengan graduación. Si tienen graduación y no corresponde a las necesidades del ojo del niño, pueden hacer que vea peor de lo que ve sin lentes y que también desarrolle ambliopía.

  1. ¿Le quedan bien? Verifique:

Observar que se sienta cómodo

Que camine sin tropiezos

Sin mareos al caminar

Comprobar que ve mejor.

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