Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Salud

El A, B, C de la sangre

Se recomienda consultar por qué es importante contribuir en el cuidado del fluido sanguíneo.

Fecha de publicación: 15-02-16
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Fernando Pinetta*– Aunque muchos trastornos sanguíneos son hereditarios, la falta de ciertos nutrientes en la dieta y varias enfermedades también pueden afectar a la sangre.

Para mantener la sangre sana es necesario tomar en cuenta sus necesidades básicas y aportarles los elementos nutricionales fundamentales para su óptima regeneración, evitando hábitos y alimentos que la deterioran, señala Deborah Martínez, médico.

No hay que olvidar incluir en la dieta alimentos que ayudan a reconstruir eficazmente las células como aceite de oliva extra virgen, alimentos ricos en vitamina A, oleaginosas y semillas, cereales integrales, amaranto, pescados, germinados y proteínas vegetales, recomienda.

Una dieta equilibrada baja en grasas, sales y azúcar, además de ejercicio regular, contribuyen a su salud.

Torrente vital

Explica que la sangre es un tejido vivo formado por glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, que son los componentes sólidos, y por el componente sérico, líquido, es decir, el plasma sanguíneo que transporta a las células que conforman la sangre.

La sangre es impulsada por el corazón y circula por los vasos sanguíneos cumpliendo con distintas funciones del cuerpo como entregar oxígeno y nutrientes a los tejidos y órganos del cuerpo, por medio de los eritrocitos o glóbulos rojos.

Combate infecciones por medio de los leucocitos o glóbulos blancos que forman parte del sistema de defensa corporal y detiene las hemorragias por medio de la coagulación, y las plaquetas.

Martínez  explicó que diariamente se producen grandes cantidades de células sanguíneas en el organismo.

Desequilibrio celular

Las células de nuestro cuerpo se encuentran en un balance perfecto entre esa proliferación y muerte celular.

“Este balance puede verse interrumpido por cáncer en la sangre, originando un crecimiento descontrolado de células anormales en la sangre o en la médula ósea. Esta enfermedad comienza cuando las células de la sangre se vuelven malignas (cancerígenas), generalmente debido a las anormalidades en el material genético de éstas” explicó.

Detalló que conforme la célula se va replicando, más células cancerígenas se producen, se acumulan y desplazan a las células saludables, alterando la respuesta inmune del cuerpo y causando anemia y hemorragias.

El cáncer, dijo, acontece cuando las células se reproducen de forma descontrolada, lo que le puede ocurrir también a las células del sistema inmunológico.

Actualmente la Organización Mundial de la Salud ha clasificado 20 cánceres que afectan uno o más componentes en la sangre.

Las leucemias (todos los tipos combinados) y el linfoma de Hodgkin son los padecimientos hematológicos más comunes y conocidos.

Además está el mieloma múltiple y el síndrome mielodisplásico que representan un porcentaje importante de causas de muerte a nivel mundial.

*Con información de Agencia Reforma

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