» Atractivos del Caribe de Guatemala

A las puertas del Mar Caribe se encuentra el Río Dulce donde la naturaleza, el clima, la gastronomía y las tradiciones de los pueblos q’eqchi’ y garífuna conviven para dar a sus visitantes una experiencia única en Izabal.

Por Luisa Paredes

El río nace en el lago de Izabal y desemboca en la bahía de Amatique. Tiene una extensión de 43 kilómetros de largo y una profundidad de 30 a 50 metros. Está rodeado de un bosque tropical lluvioso y paredes de rocas calizas cubiertas por vegetación.

Los paseos en lancha, con paradas en los mejores atractivos turísticos, pueden durar cerca de cuatro horas y tienen un costo de Q125. El recorrido en el río termina en un tramo de 16 kilómetros entre el golfete y el mar, que pasa entre un cañón que separa las montañas.

Es un importante corredor biológico para el país debido a sus aproximadamente 7 mil 200 hectáreas de extensión. El Parque Nacional Río Dulce, que se extiende a lo largo del río, fue declarado como un Área Protegida en 1955 y es una de las primeras zonas en formar parte del Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas.

Su ecosistema alberga gran variedad de flora y fauna, con más de 40 especies de anfibios, 87 especies de reptiles, 350 especies de aves y más de 128 especies de animales mamíferos.

El parque es parte de los últimos hábitats del manatí del Caribe, una especie que se considera en peligro de extinción. En la ribera del río Chocón, está ubicado el biotopo protegido Chocón Machacas, conocido como la Reserva del Manatí, a la cual solo se puede ingresar en lancha.

En la conexión entre el Río Dulce y el lago de Izabal, se ubica un puente de concreto que conecta los municipios de Morales, Izabal y Modesto Méndez, Petén. La estructura tiene 830 metros de largo y 15 metros de ancho. Es el puente más largo de Guatemala y el segundo de Centroamérica. Fue inaugurado en 1980 al costo de Q8 millones.

Los puertos de Izabal reciben cada año a turistas que llegan en la temporada de cruceros, entre septiembre y octubre. Según el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), la temporada 2018-2019 ha registrado el ingreso de 136 mil 548 visitantes.

Protección contra piratas

Uno de los sitios emblemáticos y más visitados en Río Dulce es el Castillo San Felipe de Lara, un fuerte español que fue construido a mediados del siglo XVII por orden del Rey Felipe II de España, para proteger las propiedades coloniales de los ataques de piratas ingleses que navegaban en el Mar Caribe.
La estructura funcionaba como centro militar y de intercambio comercial, con bodegas donde se guardaba el producto que ingresaba o salía de Guatemala hacia España. También se usó como una prisión.

La fortaleza sufrió varios ataques y tuvo distintas modificaciones a lo largo de su historia. Inicialmente fue conocido como Fuerte Bustamante, en honor al capitán Pedro Bustamante. Los saqueos continuaron, y en 1651, el miembro de la audiencia Real de España, Antonio de Lara y Mogrovejo, ordenó su reconstrucción y lo bautizó como Castillo San Felipe de Lara.

En 1684, el fuerte fue destruido completamente porque fueron incendiados los techos que estaban fabricados con hojas de palma. Cuatro años después se encomendó al ingeniero militar Andrés Ortíz de Urbina realizar una reconstrucción y ampliación aumentando su estructura con murallas y cien plazas para guardias.

La actividad comercial disminuyó a inicios del siglo XVIII y el castillo fue abandonado en 1817, unos años antes de la independencia de Guatemala de la corona española.

A mediados del siglo pasado, ya era considerado como un sitio turístico. En 1955 fue sometido a otra reconstrucción a cargo del arquitecto Francisco Ferrús Roig.

Actualmente el edificio conserva una estructura compuesta por un baluarte semicircular de cuatro metros de alto sobre el nivel del río, dos torreones donde se ubicaban los guardianes que protegían el fuerte y tres plantas a diferentes niveles y un foso en el ingreso principal con un puente levadizo. La fortaleza tiene 17 cañones de hierro y dos de bronce.

Antigua ciudad maya

En el municipio de Los Amates, Izabal, se encuentra el sitio arqueológico Quiriguá, ubicado a la orilla del río Motagua. El parque de 34 hectáreas de extensión está comprendido por la Gran Plaza, la Acrópolis y una Plaza del Juego de Pelota.

Destaca por su excepcional colección de monumentos esculpidos que incluyen 12 estelas, de las cuales cuatro son zoomorfos. La Estela “E” es considerada el monumento esculpido más alto registrado en Mesoamérica. El monolito aparece representado en la moneda de 10 centavos.

De acuerdo con el Ministerio de Cultura y Deportes, la antigua ciudad maya fue un pequeño centro de la época Maya fundado en el año 426 d. C. Debido a su conexión con ríos, funcionó como un puerto de intercambio de productos y bienes como la obsidiana, plumas de quetzal y el basalto.

Las ruinas de Quiriguá fueron descubiertas en 1840 por el arqueólogo norteamericano John Lloyd Stephens y el inglés Frederick Catherwood. A mediados de los años setenta, el Museo de la Universidad de Pennsylvania inició un proyecto de investigación y protección de los monumentos.

En 1981, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró a Quiriguá Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Población

A diferencia de otros sitios turísticos del país, Izabal se caracteriza por su mezcla cultural entre las tradiciones guatemaltecas y las caribeñas. Según datos de la asociación Ak’ Tenamit, aproximadamente 8 mil personas q’eqchi’ viven alrededor de 30 comunidades ubicadas en el áreas del Parque Nacional Río Dulce.

Además, Livingston es residencia de la comunidad garífuna. La historia de este pueblo tiene origen en la isla caribeña de San Vicente de donde fueron expulsados por los británicos en el siglo XVIII y posteriormente se establecieron en las costas atlánticas de América Central. Actualmente se encuentran en Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Cada 26 de noviembre se conmemora el Día Nacional del Pueblo Garífuna. La celebración inicia con el Festival “Yurumein”, una tradición ritual que representa la llegada de los garífunas a Guatemala. Varias embarcaciones son recibidas en la playa con una fiesta.

El idioma, música y danza de los garífunas fueron proclamados en 2001 como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.

Proyectos comunitarios

Alrededor del Río Dulce se encuentran hoteles y destinos turísticos disponibles para los visitantes. César Aguilar, guía de turismo y catedrático universitario, explicó que en los últimos años surgieron varios proyectos en Izabal, de la iniciativa de varias comunidades en colaboración con instituciones dedicadas a la protección del medio ambiente y extranjeros.

En la comunidad conocida como Lagunita Salvador se ofrecen actividades de aventura rodeada de selva y vegetación. Son comunes los paseos en lancha y las caminatas por senderos. Está ubicada en la Reserva del Manatí Biotopo Chocón Machacas, dentro de los límites del Parque Nacional Río Dulce.
Otro destino en esta área protegida es el centro ecoturístico en el río Tatín, administrado por la Asociación Ak’Tenamit que trabaja en pro del desarrollo de las comunidades maya-q’eqchi’ del lugar.

El sitio cuenta con cabañas para alojamiento que están rodeadas de bosque tropical húmedo. Es ideal para disfrutar de la naturaleza. Cuenta con un centro educativo y una tienda de artesanías con productos elaborados por los jóvenes de la comunidad.

El ecoalbergue Lagunita Creek, es una reserva natural ubicada en la frontera entre Guatemala y Belice. Es un área de Uso Múltiple ubicada en el río Sarstún con 2 mil hectáreas de bosque tropical y manglares. Se ofrece hospedaje para 12 personas y se pueden realizar actividades como kayak y senderismo.

Cruzando el puente de Río Dulce, sobre el kilómetro 312 de la ruta a El Estor, se encuentra la Reserva Natural Cañón de Seacacar. El proyecto tiene habitaciones, un restaurante, playas y cuevas. Es ideal para practicar senderismo, caminatas a miradores, tubing y kayak.

Gastronomía

La comida de la región destaca por platillos típicos de la comunidad garífuna a base de plátanos verdes, como la machuca, una papilla que se combina con caldo de pescado y leche de coco. También es característico el pan de yuca conocido como ereba que se sirve para acompañar la mayoría de las comidas.

Otro platillo local es el pescado pachay, una receta ancestral del pueblo q’eqchi’. El pachay es una receta de pescado envuelto en hojas Santa María y sazonado con achiote, chile cahabonero y samat.

Además, son comunes los ceviches y caldos de mariscos y el salpicón de sábalo. En la región se prepara el boj, una bebida alcohólica a base de jugo de caña fermentado con maíz. Los garífunas también utilizan una bebida con motivos medicinales llamada “gifiti”, que consiste en una mezcla de hierbas como manzanilla, pericón, anís, clavos de olor y pimientas que son fermentados.