» La conexión de dos mundos

El 1 y 2 de noviembre, los guatemaltecos participan de una serie de costumbres y rituales que los acercan a sus seres queridos ya fallecidos. Los honran y recuerdan de diferentes formas. El fiambre, los barriletes gigantes y las tradiciones son parte de esa conexión que buscan establecer los vivos con las ánimas que estos días visitan el mundo donde alguna vez vivieron.

Por Isela Espinoza / Eligia Hernández

EL FIAMBRE, la unión entre los vivos y muertos

“Uno de los rituales más antiguos que se encuentran en todas las culturas es la comida mágica compartida entre vivos y antepasados”, reseñaba el fallecido antropólogo guatemalteco Celso Lara. Y el fiambre, creado a finales del siglo XVI, es la expresión gastronómica guatemalteca que el 1 y 2 de noviembre reúne a las familias para conmemorar a Todos los Santos y los Fieles Difuntos.

Las primeras recetas tienen registro a principios del siglo XVII y el fraile Tomás Gage también se refiere a este platillo en su Crónica de viajes a Nueva España, Guatemala y Santiago de Guatemala entre 1625 y 1638. “En esta comida puede establecerse toda la identidad del guatemalteco: el uso de verduras y su aderezado es herencia evidente del mundo prehispánico; el empleo de distinto tipo de carnes y embutidos, de ascendencia española, y el uso de quesos, alcaparras, aceitunas y otras especias, de auténtica herencia árabe.

No obstante su origen, la creatividad de las cocineras anónimas guatemaltecas de los distintos estratos sociales le han dado su connotación especial y nacional”, afirmaba Lara en uno de sus escritos titulado Tradiciones populares guatemaltecas para el Dí­a de Difuntos.

Recientemente, los conocimientos y procesos de su elaboración fueron declarados Patrimonio Cultural Intangible de la Nación. Existen diferentes tipos según las regiones y las variantes culinarias de las cocineras, pero el blanco y el rojo son los más conocidos y preparados.

“El fiambre es la experiencia que más une a todos los guatemaltecos”, dice María Elena Schlesinger, columnista de elPeriódico. Además, este platillo también es acompañado con postres como ayote en dulce y jocotes en miel.

+50 ingredientes puede llegar a tener el fiambre, según la receta.

BARRILETES GIGANTES DE SACATEPÉQUEZ: arte en papel

La elaboración de barriletes es una actividad que se realiza en los meses de noviembre y diciembre, cuando adultos y niños se entretienen elevándolos al cielo aprovechando el viento característico de la época.

Los barriletes gigantes de Sacatepéquez son parte de la tradición del 1 y 2 de noviembre, y uno de los principales atractivos turísticos de la fecha. En el departamento se realiza el Festival del Barrilete, en Sumpango y Santiago Sacatepéquez, donde se exhiben y vuelan estas creaciones que llegan a medir entre 10 y 20 metros. Según datos del Instituto Guatemalteco de Turismo, en 2018 más de 99 mil turistas nacionales y extranjeros visitaron estos pueblos.
Para los pobladores, esta tradición tiene una mezcla cultural y religiosa, porque creen que es un lazo de comunicación con las almas de sus familiares fallecidos que en esos días visitan la tierra, y a la vez es una forma de expresión artística.

El origen de esta tradición no está del todo claro. Sin embargo, en el libro Tradiciones de Guatemala, de Mario Roberto Chacón Polanco, se relata que la elaboración de los barriletes gigantes de Santiago Sacatepéquez se remonta entre los años de 1940 a 1945.

Todos los años, entre mayo y julio se definen los temas a representar en los barriletes. Su elaboración inicia en septiembre y en ella participan adultos y jóvenes. Papel, tela y bambú son parte de los materiales que se utilizan. En 2018 se calculó la participación de cien grupos que presentaron sus creaciones en las diferentes categorías del festival.

El 30 de octubre de 1998, esta tradición fue declarada Patrimonio Cultural de Guatemala por el Ministerio de Cultura y Deportes. Durante el gobierno del mandatario Óscar Berger también recibió la Orden del Patrimonio Cultural.

Sabía que…
Además de Santiago Sacatepéquez y Sumpango, otros lugares también elaboran barriletes gigantes y exhiben el trabajo laborioso de sus artesanos: Santa María Cauqué (km 35) y Santo Domingo Xenacoj (km 43.4), los dos se ubican en el trayecto de la Ruta Interamericana.

Día de Muertos en Salcajá

En Salcajá, Quetzaltenango, cada noche del 1 de noviembre los vecinos elaboran calaveras utilizando ayotes, calabazas o chilacayotes, y colocan una vela dentro. A partir de las 6 de la tarde, los pobladores recorren el municipio y tocan las puertas mientras dicen: “Una candelita para las ánimas benditas”. Luego de reunir varias velas, se dirigen hacia el cementerio por la noche y rezan por el alma de sus seres queridos. Además, degustan platillos a la luz de las calaveras de ayote que iluminan la noche.

En honor de los seres queridos

La conmemoración de los Fieles Difuntos, el 2 de noviembre, fue establecida en el año 998 por la Iglesia católica. Según los relatos, al alba del 1 de noviembre el Dios Mundo libera a las almas de los antepasados del inframundo, quienes tienen 24 horas para visitar a sus ancestros vivos. Los espíritus son guiados hasta sus hogares con flor de muerto esparcidas en el umbral de la puerta y ramilletes de las mismas flores colgados en las ventanas. Se cree que si estos no encuentran buena acogida son capaces de infligir daños a las cosechas y provocar enfermedades.

En el país, la mayoría de guatemaltecos acuden al cementerio a adornar a sus muertos. Otros también colocan las fotografías de sus seres queridos en un altar de la casa con flores, velas y un vaso de agua. Estas son algunas de las formas con las que también se recuerdan a los Fieles Difuntos en diferentes regiones del país.

Las Santas Calaveras de Petén

En la Iglesia de San José Petén, el 1 y 2 de noviembre se exponen tres calaveras, de las cuales una es llevada en procesión a los hogares que la solicitan, donde con rezos agradecen por los favores recibidos. Según la tradición, estas eran de los primeros presbíteros que llegaron al lugar originarios de Mérida, Yucatán. Quienes participan de la misa en el templo degustan la gastronomía petenera, como el atol Ixpazaa, bollos de Ixpelón, gallina criolla, pescado y conservas de nance, jocote y ayote, entre otros platillos.

Desfile de los Fieros

El tradicional Desfile de Los Fieros se realiza cada 1 de noviembre en las principales calles y avenidas de Villa Nueva. Su origen se debe a una burla a los españoles y como una manera de alejar o espantar a los malos espíritus en el Día de Todos los Santos. Durante el recorrido las carrozas son acompañadas por música, donde aprovechan a bailar con los espectadores. “No hay fieros sin chicha, ni chicha sin fieros”, dice un dicho popular. La chicha es una bebida fermentada a base de frutas, jugo de caña, panela, entre otros.

Jinetes en Todos Santos Cuchumatán

En este municipio de Huehuetenango se preparan carreras de caballos que representan la competencia entre las ánimas y los vivos. Empiezan su recorrido desde El Calvario hasta la capilla de las ánimas del cementerio y viceversa. Según la creencia, el muerto va corriendo con los jinetes. Además, se realizan serenatas de marimba. Cada persona que visita su tumba lleva una marimba consigo, la colocan sobre la tumba y le tocan los sones que le gustaban al muerto.