» Altruismo de impacto Altruismo de impacto – elPeriodico de Guatemala

Son instituciones que marcan la diferencia brindando apoyo a las personas más necesitadas desde la salud, la educación y la cultura.

Por Ana Lucía González

La posibilidad de llegar a estudiar todos los días a una escuela limpia, con útiles y libros; donde se aprende con cariño, sumado a disponer de cuatro tiempos de comida gratuitos, cambia las expectativas de cualquier pequeño que vive en las cercanías del Relleno Sanitario de la zona 3.  

Para un adulto nunca es tarde para aprender y tener la oportunidad de insertarse en un programa de alfabetización. Y para quienes tienen alto promedio escolar, contar con la oportunidad de una beca universitaria para estudiar la carrera de sus sueños. Estas son parte de las vivencias invaluables que cientos de guatemaltecos pueden contar con orgullo. 

También están las instituciones que desde la salud ofrecieron un antes y un después en la vida de un niño, joven o adulto. Desde ofrecer una cirugía sin costo, la capacidad de atender a un paciente con cáncer pediátrico, hasta recibir a un paciente con enfermedad terminal en un hogar permanente; imprimen optimismo y esperanza en medio de un mar de dificultades.  

Y en el campo cultural, la Fundación Pacunam trabaja por la salvaguarda del patrimonio cultural y natural petenero, con el fin de preservar tesoros invaluables que representan parte de la historia e identidad nacional. 

Detrás de estos hechos hay héroes anónimos, empresas e instituciones guatemaltecas que han dedicado su tiempo a labores benéficas, sin fines de lucro, con la visión de modificar la calidad de vida de los más necesitados. En esta ocasión, se visibilizan a seis grandes organizaciones que en los campos de la educación, salud y cultura, aportan semillas de optimismo, en el afán de que más guatemaltecos tengan la posibilidad de salir adelante. 

Camino Seguro

Un grupo de niños de Primero Primaria se empeña en dibujar animales salvajes. Están aprendiendo sus nombres en kaqchikel. Con la visita, se ponen de pie con gusto para demostrar que saben recitar los números del 1 al 10 en ese idioma, y también al revés. “Ya saben diez canciones”, dice el orgulloso profesor, mientras el grupo canta a todo pulmón. 

Ellos forman parte del programa escolar de la organización Camino Seguro (Safe Passage) ubicado en la colonia Landívar, zona 7 de la ciudad capital. Su fundadora es la estadounidense Hanley Denning (1970-2007), quien en 1999 comenzó el proyecto con cuatro niños en el segundo piso de una iglesia. Dos décadas después este proyecto ha crecido con varios programas. El primero es la escuela que agrupa a más de 550 niños desde los 4 a los 14 años, a quienes se les sirve cuatro tiempos de comida al día. “Tres cocineros realizan dos mil raciones: desayuno, dos refacciones y almuerzo”, comenta Walter García, encargado de Relaciones Públicas. 

Otra de sus áreas es el Centro de Oportunidades, un espacio donde los jóvenes llegan a realizar tareas escolares y reforzar aprendizaje. Atiende a 110 estudiantes entre los 13 y los 19 años en dos jornadas.  

También toman en cuenta a las mujeres, pues disponen de un programa de capacitación para 160 madres en labores de bisutería, costura, serigrafía y productos a base de reciclaje. “El objetivo es apoyarlas a salir del relleno sanitario y mejorar su economía con otras labores”, explica García. Y para cerrar el ciclo, el programa “Próximo Paso”, que ofrece orientación laboral para jóvenes. “Hemos favorecido a 138 graduandos, la mayoría trabaja y otros asisten a la Universidad”, comenta con orgullo su coordinador, Jairo Barahona.  

Camino Seguro es una organización que se sostiene a base de donantes nacionales e internacionales, apadrinamientos y voluntariado. 

Fundación Juan Bautista Gutiérrez

Educación, salud y nutrición son los tres pilares en los que se ha enfocado la Fundación Juan Bautista Gutiérrez. Esta opera desde 1985 como el brazo social de Corporación MultiInversiones (CMI), de las familias Bosch Gutiérrez y Gutiérrez Mayorga. 

La labor educativa es una de estas. Se centra en el programa de becas universitarias, que incluye el pago de gastos académicos de los jóvenes durante los años que demanda la carrera. Desde el 2001 han atendido a 241 estudiantes de 18 departamentos del país. Un logro donde cada año aumentan el número de beneficiados, pues este año fueron 33 los beneficiados. De momento, hay 125 estudiantes activos que cursan diversidad de carreras y 116 que ya están graduados. 

El segundo eje de la Fundación es el programa: Mi salud, mi responsabilidad. Está destinado a la formación integral para la prevención de embarazos en adolescentes en edades de los 10 a los 19 años. Funciona desde el 2008 y desde su inicio ha capacitado a más de 91 mil jóvenes y más de 10 mil maestros. 

Por último, el programa Nutrición y Emprendimiento Comunitario se orienta a reducir los índices de desnutrición crónica. Ha impactado a más de 580 mujeres, a través de acciones que permiten mejorar la calidad de su alimentación.

Fundación Ramiro Castillo Love 

Motivados por impulsar un proyecto de alfabetización a nivel nacional, en 1993 nace la Fundación Ramiro Castillo Love, una iniciativa de Banco Industrial S.A., Cervecería Centroamericana S.A., Club Rotario Guatemala Sur, Inversiones Pacal S.A. y Asociación de Amigos del País. Su fin principal era crear una institución que impulsara que los guatemaltecos no se quedaran rezagados para aprender a leer y escribir. Más de 25 años después, los objetivos trazados han contribuido con la alfabetización de 376 mil 63 guatemaltecos en el área rural. Su presencia abarca 127 municipios de los 22 departamentos. 

En los últimos años, la Fundación ha direccionado sus programas en tres enfoques puntuales. El primero se llama ABCero Analfabetismo, destinado a municipios de El Progreso, Chiquimula y Jalapa. El segundo programa es: Me Educo Joven, destinado a apoyar a jóvenes que están fuera del sistema escolar para retomar sus estudios y completar el nivel primario. Y un tercer componente es el programa Me Educo, de educación básica alternativa, dirigido a jóvenes y adultos que residen en las áreas rurales del occidente del país.  

Esto se complementa con el apoyo a más de 600 docentes. Este año la meta de la Fundación es atender a más de 19 mil educandos en sus tres programas.  

Obras Sociales del Santo Hermano Pedro

La demanda de pacientes atendidos y de cirugías realizadas crece cada año en las Obras Sociales del Santo Hermano Pedro. Una asociación que transforma vidas sirviendo a los más pobres y necesitados, brindando atenciones en salud, educación y rehabilitación.  

La Obra se fundó hace 38 años por Fray Guillermo Bonilla, fraile menor de la Provincia Nuestra Señora de Guadalupe en Centroamérica. Comenzó repartiendo víveres en el atrio de la iglesia El Calvario y cuidando a convalecientes en casas alquiladas en La Antigua Guatemala.  

Actualmente, Obras Sociales desarrolla dos grandes programas: salud y hogares. En el primero se cuenta con el Centro de Recuperación Nutricional Infantil “San Antonio de Padua”, que atiende un promedio diario de 25 casos de desnutrición. Además, el servicio de consulta externa e interna; el programa de cirugías programadas, centro de diagnóstico, laboratorio, servicio de farmacias y clínicas preventivas, realizando 1.8 millones de atenciones anuales y más de 6 mil cirugías a través de las 42 jornadas médicas en las que participan 1,200 doctores extranjeros y locales.

El programa Hogares cuenta con ocho centros permanentes. Entre ellos: Centro Virgen del Socorro, que atiende un promedio de 250 niños, jóvenes, adultos y ancianos con problemas crónicos degenerativos. También está la Guardería Infantil “Sagrado Corazón de Jesús”, que beneficia a más de 80 niños. Un tercer hogar es el centro de rehabilitación para personas con problemas de adicción “Renacer”, en Sacatepéquez, que ayuda a jóvenes y adultos que han caído en la adicción a drogas o alcohol. Además, el Hogar para ancianos “San Juan Bautista”, ubicado en Jutiapa, y Casa de Fe, que ofrece atención a 100 familiares de los pacientes con atención médica.  

Esta noble faena se sostiene con fondos de donantes locales y extranjeros. También recibe un aporte del Estado de Guatemala que cubre el 25% del presupuesto anual; además del apoyo de cientos de voluntarios. 

Fundación Ayúdame a Vivir (AYUVI)

Salvar a los niños con cáncer se convirtió en la principal apuesta de AYUVI desde su creación en 1997. Más de dos décadas después, pueden afirmar con solvencia que este es un proyecto exitoso: siete de cada diez niños se salvan. Es posible al dar respuesta a las necesidades familiares de 8,814 niños atendidos, ofreciendo un tratamiento integral sin costo.  

AYUVI se ha dedicado a recaudar fondos para brindar un tratamiento a los pacientes que desarrollan cáncer pediátrico en Guatemala, dándoles la oportunidad de luchar dignamente contra esta enfermedad. El tratamiento de cada paciente tiene un costo aproximado de Q450 mil. El primer logro fue la creación de la Unidad Nacional de Oncología Pediátrica –UNOP–, hospital que se ha convertido en un centro de referencia regional en el tratamiento de esta enfermedad, pues continúa siendo el único centro especializado en el tratamiento del cáncer pediátrico, con un enfoque multidisciplinario. Esto permite integrar profesionales como psicólogos, nutricionistas, trabajadores sociales, formación espiritual, entre otros. 

AYUVI ha expandido su ayuda. Cuenta con una clínica ambulatoria en Quetzaltenango, que atiende a pacientes provenientes del Occidente y el AYUVI Hogar Estuardo Mini ubicado en las afueras de la ciudad capital, que brinda cuidados paliativos para los pacientes terminales.   

Desde hace 19 años, AYUVI cuenta con cuatro grandes socios benefactores: Pollo Campero, Pepsi, Banco G&T Continental y Tigo, quienes respaldan el funcionamiento de este programa. Una de estas acciones es la promoción de la Gran Rifa Únete. 

PACUNAM –Patrimonio Cultural  y Natural Maya

Promover acciones de conservación, investigación y divulgación del patrimonio arqueológico y natural en la Reserva de Biosfera Maya (RBM), así como el desarrollo sostenible comunitario son tres de los objetivos principales de la Fundación Pacunam, creada en el 2006 por varios empresarios guatemaltecos. 

Detrás de este esfuerzo están instituciones como: Cementos Progreso, Cervecería Centro Americana S.A., Walmart de México y Centroamérica, Citibank de Guatemala, Blue Oil, Grupo Occidente, Ingenio Madre Tierra, Samsung, Disagro, Banco Industrial, Claro, Cofiño Stahl, Fundación Pantaleón, entre otras.

La fundación no recibe fondos públicos. El total de su capital viene de fondos privados, donde el 60% viene del sector privado nacional y el 40% de donantes internacionales, así como aportes de instituciones de cooperación internacional. “Se ha invertido alrededor de US$12 millones desde su creación en diferentes proyectos, alrededor de US$ 1 millón anual”, explica Marianne Hernández, Presidenta del Consejo Directivo de Pacunam. 

En los primeros cinco años sus actividades se enfocaron en el proyecto Cuenca Mirador. Ahora destinan fondos a la investigación y protección de 15 ciudades mayas de la RBM. Una de las inversiones recientes más notables es la tecnología Lidar que ha estudiado cerca de 2 mil 100 kilómetros de territorio petenero, lo que ha permitido documentar nuevos hallazgos arqueológicos y que promete extenderse a más sitios.