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Seguridad

Olga quería pintar su casa, no suicidarse


En 2020, 92 mujeres murieron por asfixia por suspensión, la segunda causa de muerte que le sigue a las propiciadas con arma de fuego.

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Olga quería pintar su casa antes de la Nochebuena y celebrar junto con su mamá y hermanos, como no lo hacía desde años atrás porque tenía que pasarla con la familia de su esposo Rodolfo. El domingo anterior a las fiestas, Olga se reunió para almorzar con su hermano Édgar y le contó de sus planes, mientras Rodolfo discutía porque no quería pintar. 

“No tengás pena, comprá la pintura, yo te voy a ayudar”, le dijo Édgar a su hermana más apegada, y se pusieron de acuerdo para comenzar a pintar esa misma tarde. Él fue a cambiarse la ropa y ella quedó en ir a comprar la pintura. 

Esa fue la última vez que Édgar habló con Olga, una joven de 26 años, madre de tres niñas y que quería trabajar en una maquila. El 20 de diciembre de 2020, Édgar encontró a su hermana muerta en la casa que iban a pintar y con explicaciones de Rodolfo y sus parientes de las que no se fían ni él ni su familia.

La mamá y el hermano de Olga llegaron a su casa, alertados por los vecinos que escucharon gritos y escándalo en la casa de la pareja. Encontraron el cuerpo de Olga recostado en el suelo y con sangre en el oído y en el pecho, con señales de haber sido golpeada. Rodolfo y los parientes de él, les dijeron que Olga se había desmayado, que estaba enferma; después que se había suicidado, suspendida de una viga con el lazo para tender la ropa.

La familia duda del suicidio porque de haber sido así, Rodolfo o alguno de sus parientes hubiera llamado a los bomberos o hubieran evitado tocarla para no levantar sospechas. “Si la hubiéramos visto suspendida no tuviéramos tanta duda, pero cuando llegamos hasta le habían cambiado la ropa”, cuentan los familiares de Olga. Tampoco estaba enferma, aseguran. El maltrato y las diferentes formas de violencia que Rodolfo ejercía sobre Olga les hace sospechar que él la mató. 

El círculo de la violencia

La muerte de Olga no se investigó como femicidio, el sistema de Justicia le dijo a la familia de Olga que fue un suicidio. Ahora, con el acompañamiento de Mujeres Transformando el Mundo (MTM) “se busca abrir nuevas líneas de investigación por femicidio, exigiendo que se efectúen o se amplíen pericias que no fueron efectuadas con la debida diligencia”, explica el abogado Esteban Celada. Han pasado siete meses desde la muerte de Olga.

Ella estaba feliz, fue a tramitar su DPI porque quería presentar su papelería en una maquila. “Eso no lo hace alguien que se quiere matar”, cuentan sus familiares inconformes con la respuesta del sistema de Justicia. Rodolfo tampoco quería que Olga trabajara en la maquila, porque decía que era solo “para buscarse un casero”. No la dejaba ir sola al mercado o reunirse con la familia, actitudes que forman parte del círculo de violencia contra la mujer que usualmente son invisibilizadas. 

Olga y Rodolfo se conocieron en Palín, Escuintla, cuando ella tenía 16 y él 18. Vivían en una casa que la familia de él les cedió en un terreno donde convive el clan. En 10 años de matrimonio la pareja se separó seis veces. Rodolfo golpeaba e insultaba a Olga, le quebró el teléfono, la controlaba, no le dejaba gasto, todo eso también hacía parte del círculo de violencia. Olga le contaba de esa violencia a sus familiares o ellos se daban cuenta y le aconsejaban una separación definitiva.

En agosto, cuatro meses antes de su muerte, un pariente de Rodolfo logró detenerlo, impidió que estrangulara a Olga y llamó a la Policía, pero la familia del agresor le rogó a los agentes que “solo le dieran un susto”. Los policías se molestaron y les dijeron que era una situación seria, pero dejaron las cosas como estaban. En conversaciones informales, varios agentes  se quejan por las llamadas de violencia contra la mujer bajo el prejuicio de que seguramente las víctimas les pedirán que los liberen, sin sopesar la dependencia emocional o económica, también parte del círculo de la violencia.

La familia de Rodolfo trató de protegerlo una vez más, aquel 20 de diciembre. No llamaron a la Policía ni a los bomberos y cuando llegó una autopatrulla, a pedido de los vecinos, trataron de impedir que los oficiales entraran en la casa. 

Los familiares de Olga no le creen a Rodolfo y no están satisfechos con la investigación. Alguien que se quiere matar no hace planes, no piensa en un futuro, aseguran, y quieren que el caso se revise y que se determine quién mató a Olga. Su familia buscó durante varios meses apoyo para que el caso no quede impune y uno de sus conocidos les recomendó pedir asesoría con Mujeres Transformando el Mundo. 

La violencia contra las mujeres se ejerce de formas sutiles como la humillación, el control del celular u otras expresiones que pueden pasar inadvertidas hasta que evolucionan y se visibilizan en un moretón u otras señales de agresión física, sexual o la muerte, que cierra la espiral de violencia.

La conceptualización de ese círculo de violencia contra la mujer que describe la escalada de agresiones psicológicas, económicas, físicas, con uno o varios intermedios de “luna de miel”, se instaló a partir de los estudios de la psicóloga estadounidense Lenore Walker en 1979 y en algunos países ha sostenido acusaciones penales por femicidio. En Guatemala, se aplicó en los casos de Cristina Siekavizza y de Mitzie Sánchez, entre otros.

La comprensión de esa
dinámica de violencia continúa siendo un desafío en la cadena de justicia, de acuerdo con el abogado de MTM, Esteban Celada, quien litiga en varios casos en el país. Desde dentro, y bajo confidencia, fiscales lamentan sentencias blandas de los jueces, mientras que algunos juzgadores notan debilidades en el sustento de ciertos casos por violencia contra la mujer.

Las muertes de mujeres

Las cifras sobre fallecimientos violentos de mujeres varían según la fuente que se consulte. Para el 2020 la Policía Nacional Civil reportó 358 casos, mientras que el Inacif practicó 504 necropsias en los casos que existe alguna sospecha de violencia. La diferencia entre los datos de la PNC y el Inacif se puede explicar, entre otros, porque se incluye a las mujeres que murieron en los hospitales. El Ministerio Público registró 455 casos.

Cada mes fallece un promedio de 36 mujeres bajo circunstancias que ameritan una investigación penal; unos 14 de esos casos se califican provisionalmente como femicidio, que sanciona la muerte violenta en un contexto de relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres.

El último informe anual del MP reporta 170 femicidios, que según la Fiscalía corresponden a expedientes en los que hay una calificación preliminar de femicidio, con base en los indicios que se recolectan en la escena del crimen o de las pesquisas durante las 72 horas posteriores al crimen.

Esos 170 femicidios no se pueden tomar como un dato concluyente, ya que la calificación preliminar depende del criterio que apliquen los técnicos en investigación o los policías que documentan la escena y/o levantan el cadáver. En el caso de Olga, que vivió 10 años inmersa en un círculo de violencia, su muerte se calificó como suicidio. 

En 2020, 92 mujeres murieron por asfixia por suspensión, la segunda causa de muerte después de arma de fuego, de acuerdo con la autopsia forense que practica el Inacif. La Fiscalía de Femicidio ha gestionado casos en los que la escena orienta a que es un suicidio, pero con la investigación se confirma que se trata de decesos violentos de mujeres en situaciones desiguales de poder.

Celada expone que hay varios casos que se presentan como homicidios o asesinatos que se reconducen como femicidios, hasta en la audiencia de primera declaración o durante el plazo de investigación surgen pistas o la inconformidad de las familias para darle un giro a las pesquisas, como en el caso de Olga.

Enfoque de género

Todas las muertes violentas de mujeres se deben investigar como femicidios para abarcar todas las líneas de investigación, incluso, en los casos que aparentan ser suicidios, de acuerdo con el fiscal adjunto de Femicidios, Édgar Gómez. Cumplir con esa instrucción, vigente desde 2013, supone un desafío por las limitaciones de personal especializado.

Cada fiscal de turno en la Fiscalía de Femicidio debe brindar acompañamiento en los casos de muertes violentas de mujeres en el ámbito nacional, más de 30 al día, asesorando a los auxiliares sobre las pericias que se deben solicitar y los medios de investigación que se deben recolectar. 

Hay un proyecto, que está en el despacho de la Fiscal General, para que en cada fiscalía distrital y municipal haya personal las 24 horas que se encargue de coordinar y condensar todos los casos de muertes violentas de mujeres para darles el tratamiento especializado, expone Gómez. Quizá si estuviera vigente, la muerte de Olga no habría sido registrada como suicidio.

Hemos visto, sobre todo en las fiscalías distritales que por la presión de los turnos se atrasan los procesos. En esas fiscalías todo el personal está llamado a cubrir los turnos y no todos tienen experiencia en abordaje de femicidio y si no se da seguimiento inmediato se puede perder el acceso a grabaciones y otros indicios, expone Gómez.

Esas primeras diligencias en las que intervienen policías y personal del MP son fundamentales para detectar alguna pista sobre el círculo de violencia. Las entrevistas con familiares o allegados son muy importantes, sin embargo, hay muchas personas que no quieren cooperar, según la fiscalía. El temor o el duelo levanta una barrera. Tratamos de respetar sus tiempos pero también corren las horas para agilizar la investigación.

A los familiares de Olga no los escucharon. Cada vez que llegaban al juzgado de Palín o al MP les daban un número de teléfono para llamar más tarde; no se sintieron respaldados, cuentan. 

En Palín, como en todos los municipios, se inauguró una agencia fiscal que atiende delitos menos graves sin la especialización para investigar femicidio. Mientras avanza el proyecto para que fiscales expertos coordinen las pericias imprescindibles en todos los casos de muertes de mujeres, la familia de Olga espera respuestas del modelo especializado más cercano, en la cabecera departamental de Escuintla.


El Ministerio Público solicitó 38 órdenes de captura contra agresores en el último año. 

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