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Opinión

“La Hija del Kilimanjaro”


Lado B.

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Betty Davis murió la semana pasada, por causas desconocidas, a los 77 años. Ya casi nadie se acordaba de ella, pero en los obituarios la llamaron la madre o la abuela del ‘funk’ –ese tipo de epítetos propios de la prensa musical– y coincidieron en que fue a todas luces una mujer demasiado adelantada a su tiempo. Tanto así, que asustaba a sus contemporáneos. Su nombre llevaba a cierta confusión con el de Bette Davis, pero salvo el espíritu atormentado, no se parecía en nada a la antigua reina de Hollywood. Betty era negra, demasiado negra, y revoltosa, y más…

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