[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

Giammattei, más de lo mismo

opinion

Por la pluma se conoce al pájaro.

Dice el refrán que por la pluma se conoce al pájaro. Nueve meses y medio de gobierno son suficientes para conocer al pájaro por el plumaje o al animal por su pelaje. No hay espacio de equivocación: Giammattei es un eslabón más de esa cadena de Presidentes que hemos tenido: Álvaro/Sandra; Otto/Roxana; Jimmy/Jaffet y ahora Giammattei/Miguelito. (Puse Miguelito en vez de Guillermo Castillo, porque el joven e inexperto Miguel Gutiérrez, graduado de la Universidad hace pocos meses, usurpa gran parte de las funciones de un Vicepresidente marginado, que fue electo popularmente). 

Como los gobiernos que le antecedieron, ahora el Ejecutivo aseguró el control de la Junta Directiva del Congreso mediante el otorgamiento a los diputados alineados de dinero en efectivo y obra pública. Así funciona el sistema. Es un toma y daca políticamente beneficioso para una “trágica gobernanza” pero desastroso porque asegura una obra física de dudosa calidad y de costo mayor. En la pasada elección de Junta Directiva del Congreso, desde su prisión domiciliaria Sandra Torres arrimó votos. Claro, también buscó su propia tajada: monetaria y política. De seguir así, vamos al suicidio político. Es solo cosa de tiempo. Socialmente, la corrupción es peor que el COVID-19, el dengue, la chikunguña, el cólera, el cáncer, el ébola y el sida juntos. Es la guadaña de la muerte que extermina a la democracia y al Estado de derecho. 

El Gobierno también es reciclador de funcionarios de administraciones anteriores, muchos de ellos señalados de corrupción. Giammattei estuvo a un pelo de dejar a José Luis Benito como Ministro de Comunicaciones porque ya le habían vendido la imagen de que era funcionario capaz, valiente y, como se decía en voz baja, hábil para la corrupción y envalijar coimas. Las críticas al Libramiento de Chimaltenango fueron el obstáculo para que ese nombramiento no cuajara, porque el paquete estaba muy bien vendido. Jimmy lo apadrinaba.

Como lo han hecho los gobiernos anteriores, la obra pública se otorga a los primos y parientes de funcionarios, a empresas de cartón que, para colmo de males, venden insumos y productos que no son del giro de su negocio; a aquellas cuyas ofertas son las de precios mayores. Pese a ser prohibido, las compras se fraccionan. La prensa lo denuncia y el Gobierno calla. Con su silencio, otorga. 

En primicia, ‘elPeriódico’ denunció la compra millonaria y corrupta de galletas. Fue tal el eco en todos los medios independientes y el rechazo de la opinión pública que el negocio se cayó. Sin embargo, Giammattei, al igual que hicieron sus antecesores en casos de corrupción, no destituyó al Ministro. Tampoco envió la información del caso al Ministerio Público para la investigación y eventual deducción de responsabilidades penales. Las irregularidades eran evidentes.

Con la elección de Junta Directiva del Congreso el Pacto de Corruptos quedó mejor cohesionado. Ahora, en combinación con el Presidente, pudiera estar listo para nombrar Cortes complacientes a la corrupción, como lo son las actuales, producto de un entendimiento entre Lider y PP según lo denunció con pelos y señales Manuel Baldizón, quien guarda prisión en Estados Unidos no precisamente por ser persona honorable; o como las anteriores a la actual, Cortes cuyos integrantes fueron seleccionados en una cama de hotel, como cínicamente lo revelara Roxana Baldetti. Estas Cortes han amparado a los corruptos. Estados Unidos señala de corrupto a Felipe Alejos y le retiran la visa, pero aquí la Corte Suprema de Justicia lo protege e impide su eventual juzgamiento. La consigna de Zeus es que todo siga como hasta ahora: ¡Cortes cooptadas! ¿Hasta cuándo aguantará el sistema? Ya no mucho más. 

Poco o nada ha cambiado con este Gobierno. No hemos visto interés en reformar un Estado colapsado en todo orden, en crear una nueva Ley de Servicio Civil, a la que, por cierto, se opondrían los sindicatos y cuya idea disgusta a los gobernantes, que desean que no se cierre el espacio al otorgamiento de plazas fantasmas y repartición de puestos de trabajo como botín electoral. Es más fácil y seguro seguir el alegre y despilfarrador baile con Joviel Acevedo y otros sindicalistas corruptos. Pero, ojo, que la música de la marimba puede acabarse. De ninguna manera será eterna. En los ojos de los marimberos yo ya veo cansancio.

Sin embargo, debo admitir que sí hay algunas diferencias. Giammattei tiene los dos dedos de frente de los que carecía Jimmy. Por primera vez, el Gobierno ha presentado un puntual, coherente y ambicioso plan de reactivación económica que ojalá alcance a cumplir una buena parte de sus metas. Aunque valioso, el plan, en parte, quedará lastrado porque echa vino nuevo en odres viejos, en un Estado de derecho que la corrupción está evaporando. ¡Entendámoslo, con nuestras contradicciones internas somos un país que ahuyenta la inversión extranjera! Otra diferencia de Giammattei es que nos está endeudando hasta los huesos, lo cual quizá podría haber tenido lugar después de una reforma del Estado, para que gran parte del dinero no se quede en el camión repartidor, como ocurre ahora. Lo que Giammattei/Miguelito no nos han dicho es que el endeudamiento es de tal magnitud que tendrá que ser obligadamente secuenciado con aumento de los impuestos, que seguirán siendo pagados por una minoría. Recordemos que cerca del 70 por ciento de los guatemaltecos en edad de laborar como son desempleados, mareros o trabajadores informales no pagan ISR. Solo un 30 por ciento lo hace, siempre que su salario alcance un mínimo. Los contribuyentes tendrán que apretarse el cinturón en tanto que los altos funcionarios públicos no lo hicieron por la pandemia. Efectivamente, ellos debieron reducirse los sueldos por el COVID-19, como ocurrió en otros lugares latinoamericanos, gobernados por presidentes que aman a sus países o que tienen mayor sensibilidad social, buen criterio y sentido común. Algunos quizá solo lo hicieron por tener colmillo político. Pero aquí, ni eso hay. ¡Nos urge tener pájaros con otro plumaje! Con uno tan bello como el del quetzal. Tristemente, en el Gobierno en parte los quetzales solo sirven para embolsárselos. Contrario a lo que leemos en la novela ‘El Gatopardo’, aquí nada cambia para que no cambie nada.

‘gasturiasm@gmail.com’

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Paola Guerra
Jennifer López postea una foto sin maquillaje

JLo compartió en sus redes sociales una imagen al natural, que recibió muchos elogios.

noticia Rony Ríos rrios@elperiodico.com.gt
Persecución policiaca para rescatar a posible víctima de secuestro en la Roosevelt  

Niño encontrado con crisis nerviosa dentro de vehículo empotrado, dice que hombres armados se llevaron a su tío.

noticia Rogelio Salazar de León
La vida es(tá) revuelta

Conocida es nuestra decepción ante los manejos económicos, políticos y de todo tipo: cada uno, desde su trinchera, solo piensa en la cacería de quienes ocupan la trinchera de enfrente, solo para convertir a la patria en dos o más campos separados, para partirla y hacer de ella un solo campo de batalla.



Más en esta sección

Día del Periodista

otras-noticias

Autoritarismo policial y criminalización de la protesta social

otras-noticias

Retrato del dictador

otras-noticias

Publicidad