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Opiniones de hoy

La economía no está mal y podría mejorar


Este año ha sido especialmente desafiante con el inexplicable COVID-19.

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El dicho local señala que “Mal de muchos, consuelo de tontos”. Debemos, por lo tanto, siempre luchar por estar bien, por superar los obstáculos, por lograr alcanzar el crecimiento individual y colectivo, cuidando de no caer en el conformismo y menos en el pesimismo. Dicho esto, este año ha sido especialmente desafiante con el inexplicable COVID-19, con la irreflexiva reacción mundial, con los cierres parciales y totales, así como las medidas cambiantes en cada uno de los países del mundo. Los reportes del Fondo Monetario Internacional –FMI– estiman que noventa millones de personas aumentarán la población mundial en pobreza y alrededor de millón y medio de personas fallecerán como consecuencia del virus. El Producto Interno Bruto –PIB– en Estados Unidos, decrecerá más de un cuatro por ciento en el 2020, contra más de ocho, en Europa. América Latina en general está por arriba del promedio mundial en número de casos, fallecidos y caída de la economía. Citando algunos ejemplos: Argentina tendrá una caída del 11 por ciento; México se estima que de un nueve por ciento; Colombia un ocho; Chile un seis; y, Brasil un poco menos. Un panorama poco alentador a nivel mundial.

Centroamérica no la ha tenido fácil tampoco y cada país decidió cómo enfrentar la crisis con diversas variaciones en el nivel de encierro y de paralización de su economía. Los más extremistas como Panamá y El Salvador, tuvieron un cierre casi total. El resultado económico fue una caída estimada del nueve por ciento del PIB en el 2020. Honduras y República Dominicana en niveles del seis por ciento. Nicaragua y Costa Rica se estima que caerán poco más de cinco por ciento. Solamente en Guatemala caerá menos del dos por ciento. Una diferencia muy importante.

Un segundo desafío es la capacidad de reactivación económica en el 2021. Para ello es importante la situación macroeconómica de cada país y la calidad del programa de reactivación. Por ejemplo, Guatemala tiene la ventaja de estar solamente la mitad de endeudada que Costa Rica, a nivel de su Gobierno, y una tercera parte con relación a El Salvador. Y en estos países la deuda creció más aceleradamente este año, al doble del ritmo local. Otro indicador importante, de las estadísticas del FMI, son los déficits en cuenta corriente de la balanza de pagos que mide lo que pagamos al mundo por importaciones menos lo que exportamos y las remesas que recibimos. El balance de esta cuenta tiende a ser negativa en los países latinoamericanos. Este año se espera sea negativo entre un cuatro y un siete por ciento del PIB en Panamá, República Dominicana, El Salvador y Costa Rica, poco más del dos por ciento en Honduras y tan solo en Guatemala, será superavitario en casi un cuatro por ciento. La posición externa es muy sólida y con un bajo nivel de deuda pública nos coloca en buena posición para la reactivación económica, desde un ángulo macroeconómico.

Lo que falta es un plan coherente. Empiezo por reconocer que la economía no está mal, pero podría mejorar. El gabinete económico ha hecho un buen trabajo y la economía privada ha hecho un gran esfuerzo por no detener la producción de bienes y servicios. Esta ha sido la diferencia. Para el 2021, se necesita que el gobierno haga lo que puede y que no trate de hacer lo que no puede. Les toca destinar recursos para apoyar el funcionamiento de las Mipymes, desbloquear la inversión transparente en infraestructura y apostar por mayor producción para exportación hacia Estados Unidos y Centroamérica, además del gasto social ineludible. A todos los emprendedores nacionales, por su parte, junto con todos sus colaboradores, deberán seguir adelante con convicción buscando mayor productividad, más calidad y sostenibilidad, con un compromiso a producir más y mejor de forma que este COVID-19 sea un factor de despegue y no de naufragio. La oportunidad es clara y lo hecho en el 2020 muestra que es posible si lo público y lo privado hacen cada uno lo que saben y pueden hacer. Y sería promover más inversión extranjera también.

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