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Opiniones de hoy

Un planeta en soledad


Hey! Te he estado hablando desde hace varios años. 

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Hace ya un buen tiempo que te envié tsunamis, huracanes, explosiones de volcanes y sequías para alertarte… pero tu no escuchaste.

Hace unos meses te envié fuegos e incendios incontrolables en Australia e inundaciones en Nueva York.

Y tú no escuchaste.

Mandé la voz de una niña que con preocupación ve como su futuro se desvanece, para ver si así escuchabas… pero no lo hiciste.

Hace poco decidí enviarte algo más fuerte… un virus, pero aún no me escuchas.

Muy pronto, más pronto de lo que te imaginas, estaré enviando algo que te afectará para que escuches de una vez por todas. Afectará tu ego, tu codicia y esa arrogancia de creer que todo lo que había alrededor tuyo era desechable y destruible, con tal de satisfacer tus deseos de placer físico más inmediatos. Por eso me escucharás.

Algo he aprendido en millones de años de existencia. Y es tener paciencia.

Tú has existido tan solo una fracción de segundo en relación con mi edad. He visto especies poderosas crecer, prosperar y extinguirse. He visto como otras especies han logrado sobrevivir al comprender que su existencia bajo mi cobijo depende de todo el entorno, depende de otras especies, de saber respetarse y entenderse como parte de un todo.

Tú no eres una especie trivial… ni de menor importancia que cualquier otra forma de vida.

De hecho, tú has logrado mucho con tu intelecto, imaginación, y capacidad de crear.

Has usado tu capacidad de pensar en descubrir curas a enfermedades, has creado la más bella música. Obras artísticas hermosas y acciones de compasión que dejan sin palabras a quienes las sienten en lo más profundo de su ser.

Pero también has inclinado la balanza a ese vano sentimiento de poder. De creer que tienes todo bajo tu control y que todo te pertenece, o te debe pertenecer mediante papeles legales y firmas de abogados. Vaya idea. ¿Acaso no estás de paso en este lugar? ¿Acaso un papel te da autoridad de destruir lo que ha tomado milenios en formarse?

Este tiempo de soledad y de tribulaciones que vives hará que me escuches, lo sé. Porque si algo tienes tú es capacidad de entender, y de corregir. Porque lo que balancea a la arrogancia es la humildad, lo que balancea el egoísmo es la solidaridad, lo que balancea la ignorancia y la estupidez es la sabiduría y la capacidad de aprender de los errores cometidos.

Me tomó siglos conseguir un balance perfecto entre el agua y la tierra, entre el aire, la lluvia y el aire. Entre cada una de las estaciones que tienen como motivo mantener ese equilibrio perfecto. Entre la vida y la muerte.

La distancia que me separa del Sol es perfecta para mantener la temperatura ideal para que todo lo que ves a tu alrededor, incluyéndote, nazca, se reproduzca, florezca y prospere en su máximo esplendor.

Tú no tuviste nada que ver con ello, aunque en tu individualidad y ambición de ser más que cualquier otro de tu misma especie, tal vez por ese miedo de sentirte inferior, has desbalanceado lo que me ha tomado millones de años equilibrar.

Pero hoy, en tu encierro, tienes la oportunidad de escucharme. De salir un rato afuera y apreciar cómo la vida surge cuando te retiras de tu trajín diario. Cuando te olvidas del problema que tuviste en la oficina el otro día, o de la forma en que trataste a tu pareja, de la forma que le gritaste a tus hijos. Esa gente tuya que hoy ve con preocupación su futuro. ¿Qué esperas para abrazarlos? Porque eso es lo que necesitan hoy y ahora de ti.

Si no pudiste escucharme antes, en poco tiempo sentirás la fuerza de mi voz, que reclamará la deuda que tienes acumulada conmigo por haberte dedicado a ver sólo lo que la ambición te enseñaba. Por haber silenciado a esa voz que todavía está dentro de ti hablándote, que es la misma que escuchas al amanecer en los pájaros que celebran el primer rayo de sol. Mi mensaje te va a doler, pero esta vez, sé que me vas a escuchar. Porque en medio de todo, esto es lo que tú eres también: Un planeta en soledad gravitando en la inmensidad del universo, buscando respuestas, encontrando verdades, en esa búsqueda.

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