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Opiniones de hoy

Generaciones perdidas

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“Un mes con las aulas cerradas significarán años de atraso para los estudiantes”

 

Los países asiáticos desarrollados enseñan dignidad a los jóvenes que quieren aprender y exigen saber más. No hay que obligarlos. Los padres les señalaron el camino y la sociedad estableció la norma, pero de ellos depende, y han optado voluntariamente por la superación, porque ser independientes y autosuficientes es un deseo común. Ellos quieren progresar, alejarse de la mendicidad o esclavitud, no ser siervos de otros. Entendieron que el dominio de lo mundano se logra a través del conocimiento. En las universidades, los maestros confrontan alumnos inteligentes que no les perdonan la mediocridad, porque el saber significa estabilidad, comodidad, bienestar. Ellos entendieron que estudiar y trabajar lleva a la abundancia, mientras que el opio de los deleites decadentes sume en la miseria.

Un día perdido atrasa y acarrea sometimiento futuro. Las generaciones de todo el mundo arrancan al mismo tiempo, y los que estudian alcanzan el avance que significa tranquilidad y ventaja sobre los menos aptos.

En Guatemala, vamos en sentido contrario de las agujas del reloj. Los jóvenes no encuentran referencias que admirar sino narcos, delincuentes y extorsionistas, y desean gobernar y exigir a otros por la fuerza, para señorear sin sacrificio. El cultivo de los vicios se aplaude como moda, la corrección se califica de espíritu “reaccionario”, la descomposición social es bandera, y los jóvenes débiles, sin carácter ni propósito, se prestan, acomodan y resignan a pudrirse en la ignorancia. El caso de la toma de las instalaciones de la Universidad de San Carlos por unos cuantos estudiantes hace un mes es evidencia lamentable de la falta de ideas y sueños de la mayoría. No quieren aprender, porque un mes con las aulas cerradas significarán años de atraso para los estudiantes y para Guatemala.

Y sería tan fácil resolver si los estudiantes sacaran la ambición revolucionaria, y se impusieran llegando a clases. Nadie los podría detener. El problema no se resuelve con represión de las autoridades contra unos cuantos jóvenes atrincherados que quizá ni estudian y les encanta la guerrita y la extorsión. Los únicos que pueden exigir son los estudiantes que sueñan, y el pueblo que paga su tiempo, porque los recursos son un privilegio que no debe desperdiciarse, un don.

Los estudiantes no pueden perder ni un día, o serán señoreados y avergonzados por otros pueblos. Deben actuar como los asiáticos y progresar, o aceptar la condición actual de ignorantes sometidos a la corrupción, el robo, la inutilidad, y continuar fabricando migrantes que huyen buscando oportunidad como mano de obra. La superación se logra estudiando, esforzándose.

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