[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

El dulce acto de votar

opinion

Se ha perdido la confianza en el proceso.

 

Hubo un tiempo cuando votar en Guatemala se consideraba una obligación, porque nos sellaban la cédula de vecindad y, verdad o mito, en la provincia se nos decía que era requisito para poder salir del país, y como yo quería volar, voté, y no recuerdo ni por quién. Me indujo el temor. En otros países, las elecciones eran una verdadera fiesta. En Costa Rica me asombró en la misma fachada de una casa las banderas figuerista y calderonista, porque opinaban diferente en familia, pero nadie se peleaba por ello. En la Venezuela democrática fui testigo de cómo los ciudadanos bailaban en las esquinas, de un lado los de un partido y enfrente la oposición, y de repente se mezclaban felices, ante la música en vivo. Y aquí nosotros tan cautos, entrenados a negarnos a contestar a la pregunta sobre nuestra preferencia porque el voto es secreto. Cuidadosos de no externar criterio.

Todo empezó a cambiar con el triunfo de Vinicio Cerezo, cuando festejamos el ingreso a la época democrática. Y fue mucho mejor tras la firma de la paz. Instituciones premiaban con ventajas a quienes el día de los comicios mostraban el dedo entintado, y para los niños se replicaba un evento paralelo. La gente aplaudía a los ancianos que asistían a las urnas. Votar se practicaba en familia. Se cultivó como un valor, pero no duró mucho, porque el entusiasmo se interrumpió, aunque no se ha perdido la libertad de expresión.

Estamos llegando a las Elecciones con apatía y desasosiego. Ciudadanos de edad media cuentan que sus padres, quienes les enseñaron a votar, ahora se resisten a participar, e igual sucede con sus hijos, que ni se empadronaron porque no les interesa. ¿Qué nos pasó?

Un amigo me incluyó en un grupo social por la red, de colegas de un colegio profesional, para reflexionar sobre el proceso electoral, y no había pasado ni una hora y la inmensa mayoría ya se había retirado. El pequeño grupo que se mantuvo comenzó a recibir opiniones, y se retiró otra porción, y al segundo día empezó la discusión y saltaron los insultos, hasta que alguien intervino oponiéndose a la ley seca, porque este año se necesitará valor para poder votar.

En reuniones sociales, se evita hablar de política porque muchos se sulfuran. Está creciendo nuevamente el miedo o el desdén. Ya no se quiere elegir a nadie porque se ha perdido la confianza en el proceso. Votar es un derecho, pero también una obligación.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Tulio Juárez
Yerno de Pérez Molina es involucrado en red del supertráfico de influencias

Gustavo Martínez Luna utilizaba su poder como secretario general de la Presidencia para acomodar y facilitar intereses de terceros ante el mandatario, revelan CICIG y Ministerio Público que descubren banda dirigida por el operador César Medina Farfán.

noticia Ana María Rodas
Mina, la vida nueva

LA TELENOVELA

noticia Geldi Muñoz
Mineco aprueba contingente de 2,500 TM de frijol


Más en esta sección

Fundación Myrna Mack declina reunirse con delegados de la OEA

otras-noticias

MP realiza cuatro allanamientos en Escuintla por pornografía infantil

otras-noticias

Alcaldes, un apoyo a Giammattei condicionado a Presupuesto

otras-noticias

Publicidad