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Opiniones de hoy

La última carta de Miguel Ángel Asturias

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En memoria de los 45 años de su muerte.

La última carta que recibí de Miguel Ángel Asturias fue redactada por él unos meses antes de su deceso. Por una parte, en el escrito se sienten las pulsaciones del corazón que quizá atisba ya su próxima muerte; y, por la otra, la congoja que siente por la salud de su hermano Marco Antonio (únicos dos hijos del matrimonio Asturias Rosales), quien el año anterior, pocas horas antes de una operación de Miguel Ángel (en la que le descubrieron los pólipos cancerosos), preocupado por esa intervención quirúrgica, sufrió un derrame que lo dejó en silla de ruedas, sin poder hablar. Así, el entorno de la carta es penoso porque el cáncer avanza en el organismo de Miguel Ángel, en tanto su querido hermano está en silla de ruedas, sin poder hablar. En todas sus cartas, Miguel Ángel llama al hogar de Marco Antonio “la casa”, que dice que antes era muy alegre y ahora bastante golpeada (por la enfermedad).

Miguel Ángel está por salir de su apartamento de París (al que ya nunca regresó) para ir al África. En la carta se siente el frío del invierno del que Asturias sale huyendo. De regreso del África, a su paso por Madrid, Miguel Ángel es ingresado a la Clínica de la Concepción, en la que murió, hasta el último momento muy lúcido, acompañado de su esposa y de su hijo Miguel Ángel. El próximo 9 de junio se cumplirán los 45 años del deceso del escritor.

Pese al cáncer que minaba su organismo, hasta el último momento, Asturias siguió una vida normal. Jamás habló a la familia de su enfermedad ni nada relacionado con su enterramiento. Más aún, en la carta que transcribiré, el escritor dice que está bien de salud. Tras recibir honras fúnebres en España, Asturias fue enterrado en el cementerio parisino Père Lachaise, que aunque ya no recibía nuevos enterramientos, el gobierno francés, a petición de Miguel Ángel Asturias hijo, autorizó hacer la excepción. En este cementerio se encuentran enterradas muchas grandes personalidades del mundo. Así, muy cerca de la tumba de Asturias, quizá a menos de cincuenta metros, se encuentra la de Chopin.

Años antes de esta carta, Marco Antonio y su esposa, así como su hija María Teresa (Teresita) pasaron con Miguel Ángel y su esposa semanas felices de descanso en Ciudad de México, y en los sitios mayas de Yucatán e Isla de Mujeres. En esa ocasión, Miguel Ángel le ofreció a su sobrina Teresita, una muchacha sonriente, alegre y hermosa, escribirle un poema.

Luego, yo en una carta posterior le reclamé que no hubiera cumplido su promesa de realizar la composición poética, no obstante que las Musas de un Premio Nobel eran muy expeditas. Miguel Ángel me contestó rápidamente que no había tales Musas sino solo esfuerzo y trabajo, que fue algo que nunca faltó en una larga lista de consejos que, en innumerables ocasiones, verbalmente y por escrito, me dio para mejorar mi trabajo y para la vida.

En esta última carta me adjunta el soneto titulado Teresita novia de los Periodistas, porque en ese año ella era la novia en la APG, poema en el que la describe muy bien a ella. Miguel Ángel, siempre cariñoso y bromista, decía que su sobrina Teresita era novia suya porque él también era periodista. Y todos los presentes reían de la cariñosa ocurrencia.

Finalmente, aclaro dos sobrenombres usados en la carta. El primero de ellos es Pa Tono que es una contracción de Papa Tono, como los sobrinos llamaban a Marco Antonio; y el segundo, es el Tío Lanco (en sus cartas, Asturias usaba indistintamente Lanco o Lanko), como los sobrinos llamábamos a Miguel Ángel.

Descrito el entorno, veamos la carta que dice así: “París, 9 de diciembre de 1973. Queridísimo Gonzalito: no puedes imaginarte qué gran favor me hiciste con tu carta del 18 de Noviembre, en la que me cuentas que tu papá va poco a poco mejorando, y que hay esperanza de que recobre el habla y sus movimientos. Estaba yo que me ahogaba en pena, cuando llegó tu carta, pues salvo don Pepe de Lima, que frecuentemente me habla, me escribe, me telegrafía, por asuntos varios, sin dejarme de dar noticias de Marco, poco sé de la casa, pues aunque comprendo que con la pena y las ocupaciones multiplicadas por en enfermo así, no estarán para pulsar la pluma, deben pensar que los ausentes también estamos en la misma pena, y sin poder participar.- Afortunadamente nosotros quedamos bien de salud, aunque el invierno empieza a pegar. Acaba de publicarse, ilustrado, un libro mío ‘El hombre que lo tenía todo, todo’, que es un cuento para niños del año 2000, y esto me trae atareado. Por otra parte pensamos viajar a Dakar (Senegal), el 2 de enero, para asistir a un Coloquio sobre África y América Latina, en sus relaciones literarias, musicales, etc., y de Dakar, el 13 o 14 saldré para Tenerife, donde nació el Hermano Pedro, en Canarias, para inaugurar con una conferencia los Cursos de Extranjeros, en la Universidad de la Laguna, y si el clima es bueno, pues nos quedaremos allí hasta Marzo, pues los peores meses de París, son Enero y Febrero. Siempre les daré mis señas para que me escriban. Por de pronto de Dakar sería así: Sr. M A Asturias c/o Profesor Rene Durand, Universidad de Dakar, Dakar, Senegal.– Y uno con tanta cosa encima no se quisiera ni acordar de las Navidades, pues qué decir… por de pronto haremos votos en fechas tan solemnes, como ser las aquellas en que vino Dios al mundo, por la mejoría de Pa Tono, y porque todos estemos sin novedad.– Te envío con estas letras, un soneto dedicado a la Novia de los Periodistas para que lo publiques, donde mejor te parezca, aunque no se lo merece pues me tiene olvidado. Ni una letra… Blanca se a une a mí para abrazarlos y besarlos a todos los de la casa, tan dichosa antes y ahora bastante golpeada, y en espera de tus letras, al solo recibir esta escríbeme, un abrazo de Blanca y los besos de Tío Lanko”. Y la firma Miguel Ángel. Luego, abajo se lee: “Cuéntame de qué está enfermo César Brañas”. Esta carta clausuró un ciclo de otras muchas. La muerte cerró una puerta para siempre.

gasturiasm@gmail.com

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