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Opiniones de hoy

La corbata es lo de menos

opinion

El Salvador sube la barda y trae esperanza a la región.

 

El sábado 1 de junio se realizó el traspaso de mando presidencial en el vecino país de El Salvador. Nayib Bukele, un joven de apenas 37 años, fue investido con la banda presidencial en un acto divorciado del protocolo que se acostumbra en este tipo de eventos. Sin corbata y al aire libre en la Plaza Gerardo Barrios –la que él mismo remodeló durante su gestión en la Alcaldía de San Salvador– el nuevo presidente hace partícipe del cambio y el futuro a miles de salvadoreños que, por primera vez, tuvieron la oportunidad de asistir a un evento de esta índole. Bukele arranca diciéndoles: “Este día inicia el nuevo gobierno de El Salvador, este día inicia la nueva historia que vamos a escribir juntos…”.

Esta ceremonia fue celebrada en una plaza pública a petición del propio Bukele quien, recordemos, ganó las elecciones el 3 de febrero con un abrumador 53 por ciento de los votos; dejando por fuera al bipartidismo histórico de los extremos del espectro ideológico. La razón para realizarla en este lugar obedeció a que quien quisiera asistir no tuviese impedimento para lograrlo. El evento se llevó a cabo entre los aplausos de cientos de miles de sus votantes y los abucheos para los funcionarios de gobiernos anteriores, cuestionados por numerosos casos de corrupción y a quienes les gritaban “devuelvan lo robado”. Sin embargo, fue el “sí se pudo” lo que predominó durante el evento.

Al pronunciar el discurso, Bukele hizo alusión a los funcionarios de pasadas administraciones, preguntándole al pueblo: “¿Cuántas veces nos han dicho que vamos a tener un país mejor? ¿Cuántas veces nos han dicho que va a haber prosperidad para todos? ¿Cuántas veces nos han dicho que todos van a tener trabajo? ¿Cuántas veces nos han dicho que a El Salvador le va a ir bien, que vamos a acabar con la inseguridad? ¿Cuántas veces les han dicho que en El Salvador va a haber vivienda digna, agua potable, hospitales con medicinas, escuelas dignas para que le den buena educación a nuestros niños? ¿Cuántas veces hemos escuchado eso antes, y siempre ha sido una mentira?”. Sin tapujos, Bukele responsabiliza al bipartidismo de la era democrática salvadoreña de llevar a El Salvador a donde hoy se encuentra y pide el apoyo de la población para tomar las decisiones difíciles que enfrentará durante su gestión.

A diferencia de la mayoría de gobernantes, Bukele no se excluye de la responsabilidad de un pasado que les pertenece a todos y utiliza el pronombre personal “nos” cuando se refiere a los retos del cambio. Dice: “Nos toca ahora a todos tomar un poco de medicina amarga, nos toca ahora a todos sufrir un poco, nos toca ahora a todos tener un poco de dolor; asumir nuestra responsabilidad y todos como hermanos sacar adelante a ese niño que es nuestra familia, es nuestro país, es El Salvador”.

La muestra más esperanzadora del mensaje, ocurrió cuando el presidente se dirigió a la audiencia con lenguaje de señas y reafirmó así que sus palabras van para “cada uno de los salvadoreños”, sin excepción. El mensaje decía así: “El poder está en todos, en las manos de los agricultores, profesionales, estudiantes, comerciantes, escritores, artistas, pescadores, amas de casa y personas con discapacidad”. Bukele fue claro y enfático al manifestar a los salvadoreños que: “Su gobierno trabajará por ustedes, pero la única forma que de verdad podremos salir adelante es si cada uno de ustedes decide hacer lo que le toca hacer, para que los 10 millones de salvadoreños empujemos hacia un solo lado, que se acabe el tiempo donde un grupo empujaba para un lado y el otro grupo para el otro. Los lados se acabaron, de ahora en adelante todos vamos a empujar hacia adelante”. Cierra este joven empresario, convertido hoy en presidente, con el juramento que hace repetir al público. Se comprometen así “todos” a defender lo conquistado el 3 de febrero y cambiar el país. Sin duda alguna, la barda se sube para la región: ¡aún hay esperanza!

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