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Opiniones de hoy

Políticos de oportunidad… políticas de ocasión (II)

opinion

La precipitada firma de la paz.

 

El coronel Peralta Azurdia entregó la presidencia al licenciado Julio César Méndez Montenegro (1966-1970). Estabilizando el ambiente político durante los gobiernos de Arana Osorio (1970-1974); Kjell Eugenio Laugerud García (1974-1978), quien además de lidiar con los efectos catastróficos del terremoto
(04-02-1976), también enfrentó las primeras acciones guerrilleras, conocidas públicamente tras el ataque a la finca La Perla, en donde su propietario José Luis Arenas, el Tigre de Ixcán, murió y resultaron heridos los campesinos Abelino Soto Pérez y Pioquinto Soto Barrios (07-06-1975).

Luego de estos dos gobiernos continuos asumió la presidencia por la misma vía electoral el general Fernando Romeo Lucas García (1978-1982), relevado por un golpe de Estado, en apariencia promovido por oficiales jóvenes del Ejército apadrinados por un grupo de políticos, que llevó a la presidencia a la junta militar integrada por los generales Horacio Maldonado, Efraín Ríos Montt y el coronel Francisco Luis Gordillo Martínez (1982-1982), esta fue disuelta por el general Ríos Montt, que se declaró presidente de la República (1983), relevado posteriormente por el general Óscar Humberto Mejía Víctores por decisión del Ejército (1983-1986).

El retorno al ordenamiento constitucional acontece con la elección del licenciado Vinicio Cerezo (1986-1991), que retoma la agenda de la paz y supera dos intentos de golpe de Estado. Asume luego el ingeniero Jorge Serrano Elías (1991-1993), quien abrumado por las presiones de algunos congresistas –así lo manifestó– decidió desconocer las Cortes y al Congreso, lo que fue calificado como “golpe de Estado técnico”. Situación que logró superarse por la existencia de una sólida Corte de Constitucionalidad, fortalecida por los medios de comunicación, el acompañamiento sereno de la población y las fuerzas armadas, que concluyeron, que la solución era eminentemente política, lo que mereció un particular reconocimiento. La crisis finalizó con la designación de Ramiro de León Carpio (1993-1996).

El nuevo alineamiento de la democracia guatemalteca arribó con la elección presidencial de Álvaro Arzú, que inició desde los primeros días de su gobierno una acometida contra las fuerzas armadas, con el propósito de asegurar la precipitada firma de la paz, seguramente no estaba enterado que el proceso había iniciado con el Grupo de Contadora (1983), durante el gobierno militar.

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