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Opiniones de hoy

Las procesiones son la biblia del pueblo

opinion

Las imágenes se veneran, no se adoran.

Estamos a las puertas de la Semana Santa, en la que miraremos desfilar las imágenes de la Pasión de Cristo en las andas de los cortejos procesionales que, como veremos, han sido la Biblia del pueblo.

En los primeros 15 siglos del cristianismo (75 por ciento del caminar de los seguidores de Jesús de Nazaret), como no había sido inventada la imprenta, las biblias eran escasas porque solo existían las que los monjes copiaban a mano en sus conventos.

Para explicarle a los pueblos (generalmente rudos) la pasión de Cristo, salían a la calle, en andas, las imágenes de Jesús con la cruz a cuestas, crucificado o muerto explicando que fue él quien murió por nuestros pecados, y que luego resucitó de entre los muertos.

Aunque el primer libro impreso fue la Biblia, su lectura no fue popular porque había un altísimo porcentaje de analfabetismo.

Aún hoy, en Guatemala, más de un millón de chapines no pueden leer la Biblia porque son analfabetas. Además, hay otros muchos que, aunque sepan leer, su grado de fluidez y de comprensión de lectura es precario.

Las imágenes que salen en las llamadas procesiones son así hoy, como tantos siglos atrás, Biblia y catequesis popular, en donde además, los adornos de cada cortejo procesional llevan un mensaje Bíblico.

Como las imágenes de los cortejos procesionales, que han sido Biblia del pueblo, también lo fueron y son aquellas pinturas, esculturas y vitrales de iglesias y catedrales que hoy son catequesis cristiana, además de patrimonio artístico de la Humanidad.

En el arte románico y bizantino, son impresionantes las imágenes del Cristo Pantocrátor (Jesús sentado en su trono en ademán de bendecir, sosteniendo el libro de los evangelios en la mano izquierda), colocadas en los ábsides o arriba de los altares, igual en Europa que en Estambul (antigua Constantinopla) o en las iglesias de la Rusia profunda.

En occidente, las imágenes y pinturas en catedrales e iglesias católicas y protestantes son de gran valor religioso y estético: hasta el Renacimiento, y aun después, todos los grandes pintores, incluyeron en sus obras temas bíblicos.

Para luteranos, anglicanos, presbiterianos, católicos y ortodoxos, entre otros grupos cristianos, no es un tabú pintar, tallar o esculpir imágenes de Cristo, de sus apóstoles, ángeles y santos, como hoy lo es para las
denominaciones pentecostales.

En realidad, pintar imágenes de Cristo y de los mártires es una tradición fincada en el comienzo del andar cristiano, como lo podemos apreciar en las catacumbas, a donde debieron ir a decir misa, y a predicar y bautizar, los apóstoles Pedro y Pablo.

En las catacumbas, se aprecian pinturas de Cristo, muchas veces representado como el Buen Pastor, con una oveja sobre los hombros, y de los primeros mártires, cuyo ejemplo de no claudicar de la fe cristiana era puesto de ejemplo. En las catacumbas también figura alguna imagen de María, la Madre de Cristo.

Una mala lectura de la Biblia (la leen pero no la entienden) lleva a creer que esas imágenes y pinturas no son compatibles con aquella, que las prohibiría; pero no es así, en absoluto.

Una lectura contextual de la Biblia muestra fehacientemente que lo que Dios prohíbe es adorar a dioses diferentes de Yahveh, el único Dios verdadero. Y con respecto a las imágenes, Dios ordenó a Moisés construir el Arca de la Alianza poniendo en ella dos grandes querubines. Josué se postró delante del Arca para hablar con Dios, sin que nadie lo acusara de adorar el Arca ni las imágenes de los querubines que ella exhibía por orden de Dios.

Dios mandó a Moisés a confeccionar una serpiente de bronce, y a que la pusiera en alto, para que los israelitas que la vieran quedaran curados. Y San Juan dice en su Evangelio: “Y, del mismo modo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado, el Hijo del Hombre, para que todo el que crea tenga en él la vida eterna”. Así como cuando un israelita herido miraba la serpiente, obtenía la salvación, así quien dirige la mirada hacia Jesús crucificado, alegoría del amor de Dios por la humanidad entera, experimenta la salvación.

Desde los comienzos del peregrinar cristiano, la Iglesia ha recordado que las imágenes no se adoran sino que se veneran por lo que representan.

Mucho se podría hablar al respecto, pero baste con decir que hoy los seres humanos debemos evitar de hacer del dinero, el poder, el sexo y las drogas dioses falsos. ¿Cuántos no adoran al dinero, y lo colocan como un dios? El dinero es un medio no un fin. El poder debe de estar al servicio del bien común, y no aferrarse a él como tantos seres humanos, que lo adoran por lo que significa, utilizándolo en beneficio propio. En realidad, nos hemos fabricado muchos dioses a nuestra conveniencia. ¡Estos sí son los dioses falsos que Dios prohíbe adorar!

gasturiasm@gmail.com

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