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Opiniones de hoy

Estado de derecho y la democracia

opinion

Encendió una vela y el rey estaba desnudo.

 

En la Universidad Rafael Landívar recientemente se realizó un foro sobre el Estado de derecho y la democracia, con la participación de tres connotados juristas guatemaltecos, quienes durante su vida han demostrado su compromiso con Guatemala. Me refiero a los doctores en derecho Jorge Mario García Laguardia, Gabriel Orellana Rojas y Eduardo Mayora Alvarado.

Juan Carlos Sanabria, de ASIES, hizo una contextualización mientras la periodista Dina Fernández condujo la mesa redonda. El público asistente, compuesto de profesionales, docentes, investigadores y estudiantes, llegó casi a desbordar la sala.

Ante los síntomas de apatía, desesperanza e incertidumbre respecto del liderazgo nacional, una evidente crisis de legitimidad, mercantilización y judicialización de la política, aparente politización de la justicia, cooptación y debilitamiento de la institucionalidad, nos encontramos en medio de un proceso electoral que enfrenta grandes desafíos, no solo para el Tribunal Supremo Electoral sino para la correcta aplicación de las reformas legales recientemente aprobadas, que no están exentas de dificultades de interpretación para su debido cumplimiento.

Después de interesante exposición con apreciaciones y comentarios de los tres valiosos profesionales del derecho, todos coincidieron en que el país se debate en una peligrosa crisis de institucionalidad, con posturas desde quien consideró que nos encontramos ante un Estado fallido, que sigue cayendo en un abismo de incalculable profundidad, pasando por quien se cuestionó sobre qué debería hacerse primero, refundar el sistema de partidos políticos o refundar al Estado, hasta quien considera que lo fallido se concentra en los órganos de índole jurisdiccional, que han cedido su independencia ante grupos de presión, legales e ilegales, que favorecen la corrupción e impunidad, escondiéndose detrás de formalismos de legalidad pero sin legitimidad.

Lo acontecido a partir del 2015 sacó a luz la enorme magnitud del problema. Es como si un niño hubiese entrado a un cuarto oscuro y para poder ver, encendió una vela y descubrió que el rey estaba desnudo, pero también lo estaba la reina y quienes cuidaban del reino, y quienes aspiraban al poder, y muchos empresarios y líderes laborales, y también financistas, intelectuales, jueces y fiscales. Así había sido siempre, preferían la oscuridad, pero ahora la luz los puso en evidencia. Y no les gustó. Y la emprendieron contra el niño, tratando de apagar la vela.

Al final, los panelistas reconocieron la seriedad de las dificultades que atraviesa el país, aspirando a buscar una solución urgente, ya sea de un pacto de las élites sociales, académicas, religiosas, empresariales y políticas, ya sea asegurando participación diversa de las distintas Guatemalas, coincidiendo en que el gobierno que surja de las urnas tendrá serios retos de gobernabilidad.

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