[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

El racismo, el problema del otro


Los afanes civilizatorios sobre nuestros pueblos no terminan.

foto-articulo-Opiniones de hoy

Con motivo de mi participación en la Feria Internacional del Libro de República Dominicana, he estado dándole vueltas al tema que me fue asignado: la literatura y su papel en la denuncia del racismo. Nunca he pensado en la literatura de ficción como un medio para obtener algo. Más bien creo que escribir es una experiencia personal. Un viaje para comprender y dar sentido al mundo propio. Sin embargo, también es cierto que el racismo es un tema que nos pone enfrente la cuestión del otro. Por tanto, un tema fundamental para la literatura de ficción que es subjetividad pura.

La afrenta más profunda que ha sufrido la humanidad a la preciosa diferencia racial y cultural fueron las oleadas de colonización que realizaron con pragmático afán las potencias europeas sobre el resto del planeta. Su objetivo nunca fue conocer, comprender, amar. El claro propósito fue tomar. Para eso necesitaron de elaborar una narrativa ficticia cuasi literaria: aquellos habitantes no eran civilizados, no creían en el dios verdadero. Necesitaban la salvación de la cultura y del verdadero dios. Ergo, era justificable que los iluminados poseedores de la civilización y de la verdadera religión los convirtieran. Para hacerlo, era justificable que los sometieran de maneras execrables, que destruyeran su cultura, sus libros, sus ciudades, que intentaran erradicar la memoria de sus pueblos, que les quitaran la tierra no importando si con ello provocaban el exterminio por vía del hambre. La historia de las conquistas por estos hombres “civilizados” no puede sino provocarnos horror.

Y, al día de hoy, la devastación que provocaron sigue pesando. Los llamados países “del tercer mundo”, continúan sumergidos en el subdesarrollo y soportando su peso: violencia, la depredación de sus recursos por nuevas invasiones con distinto discurso civilizatorio (hoy se vende como bondad de la inversión extranjera), el despojo de las tierras que proveen alimentos y, en muchos lugares, el genocidio directo de miles de personas, convertidas en “enemigos internos” por una narrativa sin sustento en la realidad. En otras palabras, ficción pura. Ficción que se da de comer a las masas ignorantes para justificar los desmanes del poder.

Ciertamente la literatura, como el arte en general, no tiene porque responder a ninguna moralidad o ética. Y por ello tiene entera libertad para acercarse o no a temas como el racismo. Sin embargo, desde estos espacios donde los afanes civilizatorios y genocidas, propician tanta infelicidad y crean contextos para personajes funestos, no es posible ser escritor/a, sin considerar el racismo. En pocas palabras, es nuestro mundo conocido.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Evelin Vásquez elPeriódico 
Sindicato magisterial convoca a manifestación para mañana

El magisterio saldrá a partir de las 8:00 horas desde Plaza Obelisco hacia la zona 1 para exigir el cumplimiento del pacto colectivo. 

noticia Rosalinda Hernández Alarcón
Urge prevenir embarazos en niñas

Solo bajo criterios de un Estado laico será posible hacerlo.

 

noticia AFP
Melania Trump y su arma no tan secreta: la compasión antes que el combate

Melania incluso utilizó una palabra que prácticamente jamás sale de la boca de Trump o de otros integrantes de su equipo de gobierno: «errores».



Más en esta sección

ONU pide una investigación independiente sobre los incidentes en las protestas

otras-noticias

Carolina Herrera lanza Good Girl Suprême

otras-noticias

Imágenes de los daños en el Congreso

otras-noticias

Publicidad