[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

Guatemala: un “shit hole” hecho a la medida

opinion

La embestida del poder para impedir que salgamos de allí.

Que Trump hace gala de un discurso racista sin tapujos es un hecho indudable. Pero que los “shit holes” del mundo (expresión de Trump) exportan al imperio su miseria humana es un hecho. Guatemala es uno de ellos. Y, aunque lacerante, es una verdad que nos hace volver sobre esa pregunta reiterada: ¿cómo llegamos a eso, a convertirnos en un “shit hole”?

Si hubiera que resumirlo en una palabra, esta sería corrupción. La más profunda y fundamental corrupción que inicia con el formato colonialista: territorios cooptados por potencias extranjeras para enriquecerse. Es un dato duro que Europa salió de la miseria con las riquezas que extrajeron ilegítimamente de “sus Colonias” y allí donde hubo poderosas civilizaciones dejaron atrás “shit holes”.

La noción de Guatemala como país surge con la Revolución de 1871 que intenta replicar el sistema colonial: latifundios y trabajo obligatorio (destinado exclusivamente para los indígenas). Esto implicó despojo de territorios y un sistema de trabajo cuasi esclavista. La creación física y mental de la finca es uno de los bastiones en la construcción de nuestro “shit hole”.

La Revolución del 44 fue uno de los muchos intentos que la ciudadanía guatemalteca ha fraguado para salir de ese esquema y emprender el camino para la construcción de una Nación incluyente. Los dueños de esa gran finca que es Guatemala no lo permitieron. El resultado de esta castración fue 36 años de guerra fratricida cuyas heridas todavía no logramos sanar.

Los Acuerdos de Paz se presentaron como una nueva oportunidad de negociar políticamente las transformaciones indispensables para salir del “shit hole”. También fueron abortados. El saldo fue el surgimiento del narcoestado alimentado por los poderes oscuros, por la codicia y por la debilidad institucional atravesada por una corrupción estructural compleja.

Los movimientos sociales del 2015 y el apoyo de la CICIG fueron la punta de lanza para intentar un proceso de cambio. El impacto sobre el statu quo fue tan poderoso que la reacción empieza a manifestarse. Estamos nuevamente frente a un intento de castración. Los operadores de esta embestida son gente a quien no le interesa construir este país. Se benefician ampliamente de nuestra condición de “shit hole”: evaden impuestos, se apropian de los recursos, sacan sus ganancias fuera, cooptan la política y gozan de una impunidad rampante. A quienes les toca sufrir las consecuencias de su abuso es a nosotros, la mayoría. Pero no somos víctimas. De hecho, somos justamente eso… la mayoría. Y el problema que tenemos en nuestras manos es cómo articulamos nuestras fuerzas para poner un límite al abuso de los apátridas minoritarios para quienes Guatemala es solamente una oportunidad ilimitada para la depredación. No se trata de una maldición. Se trata de una evolución pendiente.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Evelin Vásquez /elPeriódico
Se inicia traslado de casos positivos de COVID- 19 al Parque La Industria
noticia editorial
Un cáncer que regresa
noticia Manuel Silva msilva@elperiodico.com.gt
Guatemala se estanca en el “Ínforme de Competitividad”

De acuerdo con las consultas hechas a los empresarios, los principales obstáculos para hacer negocios en el país son el crimen, el robo y la corrupción.



Más en esta sección

Día del Periodista

otras-noticias

Autoritarismo policial y criminalización de la protesta social

otras-noticias

Retrato del dictador

otras-noticias

Publicidad