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Opiniones de hoy

Energía social

opinion

La coyuntura demanda actores colectivos legítimos y novedosos sin mañas oenegeras.

 

La movilización social y popular es clave (quizá no como quisiéramos utópicamente) para confrontar la desfachatez de unas camarillas políticas rentistas, de una parcela de elites corruptas y de una camada de militares mafiosos (debo reconocer que también han de existir políticos democráticos, empresarios honorables y militares dignos), y aunque no hemos trascendido como sociedad la discursividad en torno a la corrupción sistémica, ya es hora de que más que linchar a los partidos políticos y a sus financistas deshonestos, abordemos objetivamente la capacidad de eficacia política de la sociedad civil para ejercer una corresponsabilidad en la conducción estratégica del Estado, un liderazgo integrador de las multivariadas demandas ciudadanas.

Esto supone analizar críticamente la organicidad del movimiento popular, su capacidad de renovación de cuadros, la inclusión de acciones puntuales para democratizar los procesos en la toma de decisiones (horizontalizar el poder y desmontar las prácticas autoritarias), desarrollar una agenda intermedia de incidencia política (recuperación de los temas históricos de lucha social), fortalecer el ideario filosófico-ideológico, y fundamentalmente comprender que deben entrar a la arena política como sujeto político a competir por el control del aparato público, a ejecutar acciones políticas para no solamente resistir, sino contraatacar las estrategias de los actores hegemónicos, sentando las bases de la democracia inclusiva y del bienestar común.

Por ello, es necesario con madurez política y prospectiva organizacional interpelar el carácter histórico y contemporáneo de las organizaciones ciudadanas añejas y emergentes en un país impredecible, estas son: ¿Cómo inocular en la conciencia de los nuevos dirigentes que el Estado, la economía, los partidos políticos y la cultura son campos en disputa donde la ciudadanía debe competir para que el poder sea para el pueblo y el “desarrollo” sea redistributivo y responsable medioambientalmente? ¿Cuáles son las variables de ruptura, las triquiñuelas antiéticas que no deben aprender los nuevos liderazgos sociales, populares y comunitarios ante la cooptación individual de dirigentes acomodaticios que refuncionalizan el sistema político? ¿Cómo construir un pacto social y político entre las universidades y tanques de pensamiento para gestionar el conocimiento científico y académico, y sobre todo ponerlo al servicio de los actores subalternos con miras a transformar el statu quo y el establishment?

framont@gmail.com

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