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Opiniones de hoy

Ni protestas ni opiniones

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La criminalización se ha extendido a todo aquel que exige los más mínimos derechos.

El ejercicio de los derechos ciudadanos consagrados en la Constitución, cada vez se restringen más. Ejercerlos, le sigue costando la vida a periodistas, sindicalistas y defensores de los derechos humanos, del medioambiente y del territorio. Cuatro periodistas han sido asesinados en lo que va del año y muchos otros han sufrido atentados o son víctimas de amenazas. El pasado 25 de junio, en Coatepeque, fue asesinado el periodista Álvaro Alfredo Aceytuno López y hace poco tiempo en ese mismo municipio, se atentó contra la vida del periodista William Cabrera Monterroso, quien fue gravemente herido. El 7 de junio, en Chiquimula, fue asesinado el periodista Víctor Hugo Valdez Cardona, hechos que siguen en la total impunidad.

El 19 de junio fue asesinada a balazos, Brenda Marleni Estrada, asesora sindical, miembro de la Unión Sindical de Trabajadores de Guatemala (Unsitragua), posiblemente el atentado también iba dirigido a su padre Jorge Estrada a quien minutos antes había dejado en la terminal de buses, pues iba a asesorar el Pacto Colectivo de un sindicato bananero en Izabal y es de los antiguos sindicalistas defensores de los derechos laborales. Por otro lado, solo en el curso de estos seis meses, han sido asesinados nueve defensores y defensoras de derechos humanos, mientras siete defensores del territorio y del agua, se encuentran encarcelados. La criminalización se ha extendido a todo aquel que exige los más mínimos derechos, mientras las autoridades guardan silencio y no se ve que las investigaciones prosperen para esclarecer estos hechos y con ello frenar la impunidad, pues tal como lo señala el jefe de la CICIG, Iván Velásquez, “los defensores de DD. HH. están en la primera fila de construcción de la democracia” y que “La impunidad produce un efecto multiplicador de la agresión”, pues hasta tanto el peso de la ley no caiga sobre los responsables, continuarán asesinando defensores, sindicalistas, periodistas o líderes de las comunidades que defienden los derechos del pueblo.

Las presiones, las amenazas y las campañas negras para desacreditar  a los medios y a los periodistas y columnistas que se refieren a los procesos judiciales por corrupción, o por los crímenes del pasado, aumentan conforme avanzan los juicios, lo que demuestra de dónde vienen esos hechos, mientras el Presidente de la República se encuentra atado de pies y manos y toma una decisión a todas luces provocativa para quedar bien con quienes lo llevaron al poder y autorizar el desfile del Ejército. Al respecto hay que leer el importante artículo de Haroldo Shetemul ¿Hay algo que celebrar?, que salió ayer en Prensa Libre, pues ciertamente se puede dar un enfrentamiento con quienes lucharon por muchos años y sufrieron la represión, para sacar el 30 de junio al Ejército de las calles.

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