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Opiniones de hoy

Las izquierdas ponen barbas en remojo

opinion

Se trata de subvertir el hábitat de la impunidad.

Los centros políticos suelen ser un dolor de cabeza. En la década de 1990 a un dirigente socialdemócrata ecuatoriano se le ocurrió en plena campaña acuñar una frase ingeniosa (“le arrebatamos las banderas a la izquierda y le robamos el sueño a la oligarquía”) que resultó un desastre como estrategia electoral, pues izquierda y derecha se les fueron encima y aplastaron su opción de poder. A otro candidato, del viejo PRI mexicano, acuñó “ni a la izquierda, ni a la derecha, ni al centro… arriba”, y en las urnas lo botaron.

En materia de justicia sin embargo ser repudiado por izquierdas y derechas es una prueba de fiabilidad. Sobran las citas de activistas e ideólogos de la derecha repudiando a la CICIG y el MP, y sus razones tendrán, pero hacía falta que las izquierdas se pronunciaran. Salvo expresiones individuales y dichos no tan abiertamente, las izquierdas se habían mantenido en silencio o con manifestaciones crípticas. Quizá porque la Historia no se asume como aprendizaje social, sino como cruz, sus criterios han sido “un sí, pero no”. Hasta ahora.

El llamado “Documento base” que produjo el XXII Foro de Sao Paulo, celebrado el fin de semana pasado en San Salvador, y que reúne a las izquierdas de Latinoamérica y el Caribe expresa que la CICIG es un instrumento de intervención de los Estados Unidos que, a medida que el modelo se reproduzca o inspire especies similares, amenaza sus intereses. Lo mismo se ha dicho, durante décadas, no solo en el hemisferio sino en el mundo entero, sobre la doctrina de los derechos humanos. Más allá de ingenuidades y teorías conspirativas, los principios de justicia y dignidad humana se aplican por igual a regímenes políticos de izquierda, derecha o centro. Luego de constituido firmemente ese pilar se puede discutir sobre las teorías del poder asimétrico en el mundo.

La corrupción no es monopolio de las derechas ni las oligarquías, tampoco de los militares, es una condición humana que acompaña el gran y el pequeño poder. Parte de la crisis de legitimidad de las izquierdas en el hemisferio es justamente que no pasó la prueba del ácido del poder. No juzgo, solo describo. Ni apelo a seres inmaculados, celestiales. Solo aludo a que las izquierdas (igual que las derechas) aún funcionan con el viejo chip de la “eficacia”, cuando el que demanda este tiempo y estas sociedades es el de la “eficiencia” que equivale a decir ser eficaces con transparencia.

Como sea, la CICIG es un concepto para subvertir el hábitat de la impunidad que nos llevó a los guatemaltecos en los últimos cuatro años a la riesgosa relación simbiótica con el crimen, haciéndonos inviables como país. Un dirigente del FMLN salvadoreño me dijo este año: “No vas a quemar tu casa solo para sacar a las cucarachas”, refiriéndose al derrumbe del gobierno anterior. Pues sí, vas a quemar tu casa porque hace rato que te desalojaron injustamente de ella, y es preferible construir otra apelando a los principios de justicia y dignidad.

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