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Opiniones de hoy

¡Ya no aguanto más!… Desastre total en Salud (COVID-19)

opinion

Frustra ver la pasividad del Gobierno para atender la crisis sanitaria; mientras, aumenta el número de muertes y contagios en el país por el coronavirus.

Tuvimos que esperar más de un día para conseguir espacio en un hospital, y cuando ingresaron a mi papá estaba demasiado grave…  ¡¡¡no lo logró!!! (hijo lamenta muerte de su padre).

¡YA NO AGUANTO MÁS!, dijo casi sollozando durante una entrevista de radio el viceministro de Hospitales, Francisco Coma, al hablar sobre la situación crítica que se da en los hospitales en este momento. Médicos y personal de primera línea en la lucha contra el COVID-19 la están pasando mal.

Desde el 1 de agosto se reportan más de 35 muertes diarias, con varios días en los que los fallecidos son más de 70; los contagios han alcanzado su pico más alto —hemos superado los 5 mil diarios—; en los hospitales no hay suficiente personal y el agotamiento físico y emocional es evidente; falta abastecimiento de medicinas; no hay estrategia alguna para enfrentar lo que se nos viene encima. 

La ministra Amelia Flores renunció y el cargo no es fácil de llenar, porque se percibe que atender esta crisis no es la prioridad del mandatario, y supongo que solo pueden aceptarlo tres tipo de personas: alguien capaz y responsable que ponga condiciones al presidente Alejandro Giammattei —quien ha perdido la credibilidad también en el manejo de la pandemia—; alguien incapaz que acepte por el sueldo, o alguien que acepte por el poder del cargo y la oportunidad de negocios, tomando en cuenta que en el Gobierno brilla por su ausencia la transparencia.

Hasta el momento de escribir esta columna, el Gobierno ni siquiera había confirmado la renuncia de Flores, por más que la noticia trascendió hace varios días. Causa pena saber que el mandatario ha recurrido a la asesoría de su anterior ministro de Salud, Hugo Monroy, quien dejó el cargo en medio de señalamientos por falta de transparencia e incapacidad.

Suelo escuchar algunas de las entrevistas que realiza el buen amigo y periodista Felipe Valenzuela en Emisoras Unidas. Esta semana habló con varios médicos, tanto del sector público como privado, y me parece que se puede resumir que hay profunda preocupación por la situación que vive el país y las enormes deficiencias del sistema de salud.

Son varios los expertos que han expresado que se deben tomar medidas drásticas para intentar detener la escalada de la pandemia. Alguno llegó a opinar que debiera haber un encierro parcial del país, aunque reconoce el impacto que podría tener esto en la economía familiar, especialmente en aquellos que viven de su trabajo en el sector informal.

Algo importante que también han mencionado es la extrañeza que causa que el Gobierno, a pesar de la dimensión de la crisis sanitaria, ni siquiera ha tenido la capacidad de montar una campaña de comunicación adecuada a las necesidades.

Anteriores gobiernos, con cosas de menor importancia, lanzaban grandes campañas de comunicación. Se convocaba a diferentes sectores —publicistas, medios y expertos— para hacer algo de impacto. Ahora, ni para eso se tuvo iniciativa, cuando es indispensable crear conciencia en la población sobre el peligro que trae el COVID y la necesidad de protegerse y vacunarse.

Es patético. Otro aspecto, hasta cierto punto ridículo, es la falta de vacunas. Resulta que el Gobierno ha mostrado una ABSOLUTA INCAPACIDAD para comprarlas. Las únicas que se negociaron hasta ahora son las rusas Sputnik V, en un negocio que apesta por la falta de transparencia con que se hizo y la forma en que los rusos envían a cuentagotas el producto, a pesar de que se les pagaron por adelantado 8 millones de dosis.

En alguna ocasión escribí al principio de esta crisis que a un gobernante esta situación le podría permitir mostrar su nivel de liderazgo. Ponerse al frente de ella y trabajar correctamente le podría proyectar como líder nacional. No ocurrió así, y ahora Giammattei tiene que cargar con otra etiqueta de fracaso.

Nadie en su sano juicio puede estar contento con que al Gobierno le vaya mal con la pandemia. Si se siguen haciendo las cosas mal, todos lo sufrimos. Así que lo deseable —y recomendable— es que se integre un gran equipo de trabajo y que se saque adelante la tarea. Ojalá se encuentre a una persona que empuje fuerte, además de ser inteligente y transparente.

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