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Opiniones de hoy

La nueva pandemia: enfermedad renal no tradicional

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Mucho se puede hacer al respecto.

En los últimos días se han publicado en la prensa escrita dos interesantes reportajes sobre una nueva pandemia: la enfermedad renal. El primero, escrito por Ana Lucía González (diario La Hora, 17 de julio), hace un énfasis en la denominada “nefropatía mesoamericana”, la enfermedad renal crónica no tradicional (ERCnT), que azota principalmente a los trabajadores estacionales de la costa sur, y que se encuentran semicubiertos por el IGSS, a pesar de existir una resolución cuyo espíritu es cubrir a los denominados trabajadores estacionales, o semiasalariados agrícolas, y que no se ha implementado del todo.

El otro reportaje ha sido escrito por Carmen Quintela, Sonny Figueroa y Francelia Solano (elPeriódico 18 de julio), y se refiere al tema como parte del conjunto de enfermedades crónicas, que han quedado en el abandono por causa de la pandemia de COVID-19, retratando además las graves carencias del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, y principalmente su apéndice denominado Unaerc, que resulta ser un ente desconcentrado, como otros tantos que se ocupan de alguna patología en particular. 

Mucho se puede hacer al respecto: en primer lugar, contar con una política integral de tratamiento de la enfermedad renal y la ERCnT, y ello compete a distintas entidades estatales, a la sociedad civil y al sector privado. Nada se puede hacer sin un consenso, en donde tienen que estar sobre la mesa no solo las tradicionales investigaciones clínicas, que deben estar acompañadas de los estudios sobre aportes en dinero, contributivos y no contributivos, que forman parte del quehacer de la protección social y de la responsabilidad social empresarial de nuevo cuño. 

Lo que sí es cierto hasta el momento es que la esfera curativa de la enfermedad resulta ser todo un negociazo cuando se llega a las fases de la hemodiálisis, que en realidades de mejor intervención, como la cubana, con un clima incluso más extenuante que el guatemalteco, se amortigua a través de la salud y la protección social preventiva, una adecuada alimentación, el control de ingesta de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, o sea los tan consumidos painkillers, y el complejo tema de los trasplantes renales, en donde durante la pandemia se han abandonado casi por completo en el IGSS, en virtud de que el Hospital General de Enfermedades de la zona 9 ha sido copado por la atención al COVID-19.

Este escribiente, como parte de la Comisión Técnica de la ERCnT, integrada por especialistas de distintas disciplinas y sectores, como los centros de pensamiento, viene insistiendo en que tanto la hacienda pública como los patronos deben encarar de una manera más contundente los temas de costos y preventivos, construyendo e implementando programas ambiciosos que rebasen los estrechos marcos de nuestra legislación laboral y previsional, que son remanentes de un modelo atrasado y caduco en lo social.

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