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Opiniones de hoy

Limosnero y con garrote

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La soberbia, el cinismo y el descaro no les dejan ver la realidad.

Las redes sociales fueron el escenario de la debacle de la Selección Nacional de Futbol. Una vez más, la multimillonaria operación deja a los guatemaltecos totalmente defraudados y avergonzados al ser eliminados por Guadalupe —juego que garantizaría el pase de Guatemala a la Copa de Oro—. Sin embargo, un brote de COVID-19 en la Selección de Curazao permitió que la azul y blanco fuera convocada a participar. Tras los resultados, salió a luz el salario del estratega responsable del vergonzoso plantel. Al parecer, el deficiente entrenador cobanero Marvin Amarini Villatoro devenga poco más de US$15 mil mensuales en la Federación Nacional de Futbol. Un dato que sorprende, pero más debería sorprendernos que, aparentemente, no es ni ha sido el mejor pagado. Con idénticos resultados, ha habido entrenadores extranjeros que han percibido hasta dos veces lo devengado por el, hasta hace poco, entrenador de la Selecta. Es importante enfatizar en los históricos resultados de la selección: con escasas excepciones, el común denominador ha sido el fracaso. Ahora bien, lo que más debiese llamarnos la atención es el presupuesto de esta operación que no solo ha dado malos frutos, sino que ha sido foco de corrupción. Al parecer, al mes se requiere de Q200 millones para desarrollar el futbol en el país. Fondos de los que han hecho fortuna personajes como Brayan Jiménez, entre tantos otros. Todo esto bajo la vista gorda de las autoridades y el aval de la afición. Mientras tanto, exitosos atletas nacionales se ven forzados a financiar sus propias carreras, sometidos a que las respectivas federaciones operen con las migajas del presupuesto de Cultura y Deportes. 

Tras el fracaso en la eliminatoria para la Copa de Oro 2021, Amarini es reemplazado por quien debuta con una derrota ante El Salvador. Otro “parche para el leopardo”, al que ya no le cabe ni una mancha más. Es curiosa la reacción de las autoridades de la Federación Nacional de Futbol (Fedefut) ante el chasco de la Selección –reacción común entre los homólogos internacionales–. Ante el fracaso, el reemplazo del técnico resulta ser la única opción; aparentemente, los aficionados se quedan satisfechos al menos en el corto plazo. No obstante, si no se hacen cambios desde la raíz, los resultados serán los mismos. La Selección Nacional de Futbol seguirá acumulando fracasos bajo la tutela de la Fedefut, y la corrupción campante que le caracteriza continuará. 

Así operan el Estado y la Fedefut a través de la Selección Nacional, no es más que la analogía perfecta que describe lo que somos: ciudadanos que hacen de afición del gobernante de turno, el cual produce los mismos resultados que sus antecesores. Una era democrática fracasada que cada cuatro años releva al que fue electo por ser considerado el menos peor, pero que resulta ser el más ruin. Hoy nos encontramos en las vísperas del relevo de manera anticipada, pues el fracaso del presidente Alejandro Giammattei y su gobierno es indiscutible. ¿Por qué debiese de ser tan diferente la dinámica ante el fracaso al frente de la Nación que la de Amarini al frente de la Selección? ¿No es esta la lógica de la empresarialidad cuando un gerente roba, miente o es deficiente? En toda operación, si la cabeza no funciona es reemplazada. Sin cambiar el sistema de raíz, los resultados difícilmente serán diferentes; situación que caracteriza a la mayoría de las instituciones públicas. En lo privado la tolerancia es muy escasa, si es que existe. 

A sabiendas de que no traerá consigo cambios estructurales, llegó el momento de despedir al presidente Giammattei: la soberbia, el cinismo y el descaro que le caracterizan no le dejan ver la realidad del país, que está peor que cuando él lo recibió. Lo poco que funciona se debe a las limosnas que hemos recibido de la generosidad de otras naciones. Similar a lo que ocurrió con nuestra participación en la Copa de Oro 2021, que se dio por la mala suerte de otros. Nuestro ya obsoleto mandatario no es más que un limosnero con garrote, porque, aunque limosnero, aún se da ínfulas de poder al proponer un estado de PREVENCIÓN para contrarrestar cualquier manifestación en su contra. De darse este relevo anticipado, solo espero que los diferentes sectores sepan apreciar la oportunidad y se capitalice por el bien de todos. Que no sea otro fracaso como el de la Selección. 

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