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Opiniones de hoy

Ley Electoral: la reforma oscura

opinion

Discusión cerrada con tres candados.

Así, sin bulla. En opaco. Sin participación social se larva en la Comisión de Asuntos Electorales del Congreso de la República una serie de reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Las iniciativas que han sustentado aquellas secretas reuniones provienen del Tribunal Supremo Electoral y de la bancada llevada al Congreso por Edmond Mulet: los Humanistas. Lo cual no excluye la propia creatividad parlamentaria. Apunta aquello a que la medicina resultará peor que la enfermedad: una regresión a los avances logrados en 2016. Volver a una legislación electoral similar o peor a lo que teníamos en 2015.

Así, por ejemplo, la iniciativa Humanista propone suprimir “molestos” artículos dedicados a la fiscalización de las finanzas partidarias: eximir de responsabilidad por el manejo de los dineros partidarios a los secretarios generales y del envío de informes detallados de ingresos y egresos al Supremo Electoral. Otra sesuda propuesta Humanista es suprimir la obligación de presentar “finiquito” a aquellos aspirantes que hayan administrado fondos públicos. Otro “avance” es que puedan votar los miembros de la Policía Nacional Civil; esto, debido a que no hay prohibición constitucional para ello. Así, la barra parlamentaria oficialista está decidida a elaborar una ley ajustada a sus intereses, aprovechando la apatía ciudadana sobre el asunto. Se proponen suprimir la comisión de postulación de magistrados electorales. Que sean los diputados, en directo, quienes los elijan. La pretensión no queda allí: buscan bajar el monto de las multas dinerarias a los partidos políticos. En esto coinciden con el TSE. Por cierto, el Supremo propone liberar la contratación del espacio de propaganda. Sin exceder el techo de campaña. Es decir, quebrar el principio de igualdad en la contienda electoral. Los Humanistas quieren reelección indefinida de secretarios generales partidarios. Liberar el voto secreto en asambleas partidarias. Que la Contraloría no fiscalice los dineros del partido, salvo los originados del erario. El TSE propone pagar a los partidos que van a segunda vuelta diez centavos de dólar estadounidense por voto obtenido. Esto, mientras se congela el salario mínimo por “crisis” económica. Así que observando tan “democráticos contenidos”, más las seguras ocurrencias de los tribunos, se comprende por qué las discusiones en lo oscurito. 

Exigir que se abran los debates a la sociedad es una obligación ética y política. Se trata de regulación sobre una de las columnas democráticas. Esta no puede ser una elaboración secreta, cuya finalidad última sea dar “legitimidad” a la reelección ad infinitum de estamentos antidemocráticos vinculados a corrupción. 

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