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Opiniones de hoy

Chata

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Cátedra en 116 cuartetas.

Cátedra de devoción. Cátedra de compromiso. Cátedra de pasión. Eso es lo que contiene el precioso opúsculo titulado ‘Chata’.

116 poemas magistrales elegidos cuidadosamente por quienes tuvieron la genial idea de publicar estos testimonios consistentes, constantes y contundentes de amor verdadero.

José Barnoya, el fervoroso esposo. ‘Chita’, la dichosa destinataria de la poesía, y quien hasta hace muy poco, con la producción de este libro, supe que para él, era su Chata.

Sé, por fuentes fidedignas, que a veces, cuando le entregaba una cuarteta a María del Rosario en su cumpleaños, y que coincidía con un día de Huelga de Dolores, ella lo recibía con supuesto desdén, pues él llegaba a casa habiendo cumplido primero con visitar a la Chabela. Pero la realidad es que guardaba celosamente cada uno de los cientos de versos que le escribió entre 1965 y 2017. 

Al menos tres caían en sus manos al año: como ya sabemos, en ocasión del natalicio de su amada, en fecha del aniversario de bodas y en Navidad.

52 años durante los cuales, por lo tanto, la dichosa destinataria recibió más de 150 poemas, escritos generalmente en hojas del recetario que el doctor Barnoya mantenía en su clínica.

Cuando tuve oportunidad de leer este joyero (porque encierra 116 de esas joyas), tuve dos reacciones inmediatas. 

Admiración. Y envidia.

La primera, porque en sus coplas no solo demuestra su devoción, pasión y compromiso por ‘Chita’, sino porque lo hace con magistral gracia. Y también –como no podía ser de otra manera– con toques de realidad nacional.

La segunda, por razones obvias. Ese don lo tienen muy pocos. Un cerebro privilegiado, cultivado con miles de lecturas entre pecho y espalda.

Cada uno de los textos seleccionados es un deleite. No hay ni uno solo que no me deje boquiabierto por un sinfín de razones.

Para muestra, un botón: ‘Los años no se han sentido, / llegaron las Bodas de Oro, / y yo te digo al oído, /ya no te quiero: te adoro /’ (Mayo, 2017).

‘Chepe’ escribió esto a sus 86 años y continuó dedicándole poesía divina a su amada ‘Chata’ hasta que ella pudo leerlos. María del Rosario Pérez de Barnoya fue una mujer ejemplar. Provocó el amor incondicional, porque dio amor incondicional. Por eso existe un testimonio como este. Y eso es lo más valioso de todo. Como dice Philippe Hunziker en su nota introductoria: “La historia de este amor es un hallazgo inusual”.
No se extrañe ‘Chepe’ entonces, que, cuando usted sorprenda a algún enamorado aprovechando una copla suya, sin reconocerle su autoría, ante cualquier reclamo, el plagiario le responda al igual que lo hizo el famoso cartero a Neruda en la película ‘Il Postino’: “La poesía no es de quien la escribe, sino de quien la necesita”.

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