[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

Desde el cuartel, a la montaña…

opinion

Poco más de tres décadas de guerra culminan con una firma de la paz, en la que cada bando recibe la cuota negociada de poder y actúa como si nada hubiese pasado.

Poco sé de la guerra civil en Guatemala, la que yo viví fue en el vecino país de El Salvador. Guerras civiles ambas, pero en Guatemala se prefiere utilizar el eufemismo de “Conflicto Armado Interno”, seguramente, para darle un tono más suave a la barbarie, a las muertes, a las torturas, los secuestros, los desaparecidos, al pánico y a la sangre que derramaron ambos bandos y todos los que estaban en el medio. Porque eso fue una guerra de bandos en la que todos perdimos, más aún la gran mayoría que fue arrastrada a un conflicto que no le pertenecía. Para estos últimos la guerra siempre estuvo presente. Se acostumbraron a vivirla, padeciendo los efectos y consecuencias desde una distancia prudente que muchas veces les permitía ser espectadores, pero en otras les era inevitable escapar de la violencia y el terror sufriéndolo de primera mano. Solo Guatemala reconoce 200 mil muertos y más de 45 mil desaparecidos. En El Salvador se estima que el 2 por ciento de la población perdió la vida entre 1979 y 1992; 80 por ciento de ellos, civiles. Paisanos matándose entre sí porque en ninguno de los casos la guerra fue contra otros que no fuesen sus propios hermanos. Hoy cada uno tiene su versión de la historia, su interpretación, su experiencia; lo que la guerra les dejó y lo que la “paz” les trajo. Al escucharlos pareciera que ni la guerra ni la paz sirvieron para nada. 

En El Salvador vi cómo la guerrilla quemó la empresa cartonera de mi familia. Pasé interminables horas en la penumbra haciendo tareas, sin poder ir al colegio por semanas porque los subversivos derribaban torres de transmisión de energía de manera regular. La señora que trabajaba en casa desde el día en el que nací, fue masacrada por el Ejército durante una supuesta redada en busca de guerrilleros en su pueblo. Mi familia fue detenida varias veces por ambos bandos en las carreteras al viajar al interior, y siempre fue el Ejército el que nos intimidaba. Las noches eran una sinfonía de bombas y balas a la distancia. Varias veces contamos los muertos en las calles y en una oportunidad los vi colgados de árboles, mi madre intentó convencerme de que eran piñatas. No era mi guerra, claro está, pero la viví, la sufrí y me moldeó. Así hay millones de experiencias sin contar, cada una con una óptica distinta que poco o nada conocemos. Lo que tenemos al alcance de esta trágica historia es lo que los extremos y responsables glorifican o victimizan, pero el relato de la mayoría es desconocido. 

Con ‘Heridas tiene la noche’ –la última novela del maestro literario Francisco Pérez de Antón–, se abre una oportunidad, una manera más amable de abordar lo desconocido de una historia acaparada por las ideologías que han nublado el sentir de la mayoría, que constituye el “daño colateral” de ese periodo oscuro. Motivados por “la novela”, quizá más testigos se animen a compartir su relato. Relato que encontrará eco entre los que nunca quisieron la guerra, y que de igual forma le han sido indiferentes a la “supuesta paz”.  

Basta con el somero análisis de la condición actual, para concluir que tanto sufrimiento fue en vano. Parece ser que retrocedimos en el tiempo y estamos a punto de vivir la trágica historia una vez más, quedando burlada la paz firmada por los mismos que nos llevaron a la guerra. La sed de poder y de riqueza nos lleva de nuevo al confrontamiento disfrazado de ideologías, pero enfocado en mantener intacto, precisamente, el modelo por el que tanta sangre se derramó.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia EFE
Las lluvias en el Salvador causan un fallecido y 105 personas en albergues
noticia
El Salvador recibe 1.5 millones de vacunas chinas anticovid
noticia Lizardo A. Sosa L.
Reforma constitucional de lo electoral

Hay que establecer procedimientos de elección verdaderamente democráticos, republicanos y representativos.



Más en esta sección

Los olvidados limpiadores inmigrantes de la Zona Cero

otras-noticias

Jueces han concedido la libertad anticipada a más de 2 mil condenados

otras-noticias

EE.UU. aumentará “vuelos de deportación” para inmigrantes

otras-noticias

Publicidad