[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

Un niño murió

opinion

El dolor de otros, aunque jamás se compare con el mío, me sacude la indiferencia y me despierta la rabia como un fuego que me rehúso a apagar.

Cualquiera que viva la realidad que vivimos en Guatemala tendría de alguna forma que estar molesto, decía el libro. Repetí la frase, como queriéndola subrayar con un marcador fluorescente, para no olvidarla o para nunca despojarme de los retazos de esa mañana.

Trabajaba en La Terminal. La poca experiencia aún me permitía caminar sin tapujos en una de las zonas más peligrosas de esta ciudad.  Me conocía los callejones corroídos por la violencia, bares con clientes anestesiados por el trago, hospicios que guardaban los últimos días de quienes en su momento morirían de sida. Yo le llamaba trabajo, pero ahora que veo para atrás era más la esperanza de querer apagar un incendio que ya hacía mucho tiempo se había enfurecido. 

Esa mañana, a diferencia de otras, había fallecido el bebé de una de las mujeres que vivía en los bares de la zona. Era un niño de apenas nueve meses, que en sus últimos días no había logrado ser atendido para curar la diarrea y deshidratación. Los compañeros de trabajo reunimos dinero y con eso compramos algunas cosas para llevarle a la madre al momento de darle el pésame.   

Caminamos hacia el bar y nos adentramos hacia el segundo nivel donde vivían. El espacio estaba dividido en lo que parecían nichos de cementerio; paredes de cartón y lámina, el piso cubierto por papel periódico, oscuridad absoluta. Desde la puerta de la habitación vi a la señora sentada en el catre, acompañada por un ataúd blanco que guardaría los restos de su niño. Lloraba, con el rostro enterrado entre las palmas de las manos. Dos lazos con ropa de colores colgaban sobre ella, recordándome sobre el significado de aquellas famosas banderas tibetanas. Excepto que en esa habitación no había ventanas y jamás correría suficiente viento para poderse llevar el peso de tantas plegarias. 

Mientras escuchábamos a su madre llorar, colocamos el cuerpo de su niño dentro de aquel ataúd. Se sentía liviano entre los brazos, como el de un bebé que recién acaba de nacer; la piel, del color de cuando se escapa el calor; los ojos cerrados como si aún estuviera dormido.  Nos despedimos y ya no regresamos para la velación. Solo vimos desde lejos el ataúd colocado sobre una mesa de billar. Mientras, en el bar, retumbaba la rocola con los Tigres del Norte y los hombres se rascaban los bolsillos para ajustar un servicio, aunque tan solo duraran escasos segundos. En ese lugar donde me parecía que no habitaba Dios, nacían y también morían los niños.  

Ese día, el día en que el hijo de Dina murió, algo cambió. Aunque las calles no fueran mías y la realidad se vistiera de ajena, supe que, como el choque de dos placas tectónicas, me es imposible ocultar el sentimiento de aquello de lo que he sido testigo. El dolor de otros, aunque jamás se compare con el mío, me sacude la indiferencia y me despierta la rabia como un fuego que me rehúso a apagar.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Europa Press
Alzheimer y su relación con las bacterias de las encías

La enfermedad periodontal, que afecta al 70 por ciento de los adultos de 65 años o más, se caracteriza por una inflamación crónica y sistémica, con bolsas entre los dientes y las encías que se agrandan y albergan bacterias.

noticia Lucero Sapalú/ elPeriódico
Inauguran CAP en Santa Catarina Pinula

Inauguran CAP en Santa Catarina Pinula

noticia IN ON CAPITAL
¿Qué nos espera esta semana?

El cierre de nóminas no agrícolas se conocerá el viernes.



Más en esta sección

Jueza promovió candidatura de Paniagua

otras-noticias

La CC revoca amparo a favor de Erika Aifán

otras-noticias

Empresas ligadas al FCN ganan contratos en gobierno de Giammattei

otras-noticias

Publicidad