[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

El poeta Villegas

opinion

Lado B

“Remonta, oh Musa, el pensamiento mío/ Con el son agradable de tu lira/ Y esforzando mi aliento, débil, frío/ Anima el pecho, que a cantar aspira/ El hallazgo feliz, con tono pío/ Del doctor JENNER, por quien ya se mira / Libre y segura la infeliz tierra/ de una peste cruel, más que la guerra”, así iniciaba Simón Bergaño y Villegas, en 1808, su canto a la vacuna, posiblemente inspirado en la ‘Oda a la Vacuna’ de Andrés Bello, escrita cuatro años antes, justo en el momento en que la expedición Balmis llegaba a las costas de Venezuela. Era una Expedición Real que nos traía desde España la vacuna, tan Real como la capitaneada por Pánfilo Narváez que nos trajo en 1520 la viruela, una peste que luego de acabar con algo así como 6 millones de mexicas se extendió por Guatemala y Centroamérica hasta llegar a Perú y más allá.

Salvo el de Bello y el de Villegas, no conozco otros poemas dedicados a la vacuna en América Latina. Habrá otros, supongo, que han quedado en el olvido. El que logró entrar en la historia fue el del intelectual y poeta venezolano, el del guatemalteco ha quedado más bien como una curiosidad de la literatura patria. 

Este 2021 es un año en el que esperamos nos llegue la vacuna contra el coronavirus. Y lo hacemos con las mismas ansias que hace dos siglos esperábamos ese extraño pus proveniente de las vacas –y transportado en el cuerpo de una delegación de niños huérfanos– que nos salvaría de la viruela. Este 2021 es también el año en que conmemoramos el bicentenario de la Independencia patria. Dos razones, me digo, para rescatar a Bergaño y Villegas, un poeta, escritor y periodista independentista, bastante relegado por la historia.

El poeta Villegas es uno de esos personajes fascinantes, de orígenes oscuros, a los que nadie sabe dónde situarlos con exactitud ¿Era español? ¿Mexicano? ¿Cubano? ¿Guatemalteco? Por mucho tiempo se dijo que provenía de Escuintla, quizá porque ahí vivió un largo confinamiento, perseguido por las autoridades reales y eclesiásticas. Las causas: su adhesión a las ideas ilustradas, sus cantos a la ciencia (como el de la vacuna) o a la economía política, sus lecturas peligrosas, y publicar en la ‘Gazeta de Guatemala’ extraños escritos  con títulos como ‘Hermafroditas’ o ‘Delirios patrióticos’. Se sabe que el Santo Oficio confiscó su biblioteca.

“El 24 de octubre de 1808, a la una y media de la madrugada, fue aprehendido por el alguacil mayor de la Ciudad de Guatemala” por “sospechoso de infidencia”, cuentan documentos del Archivo General de la Nación. Tenía “25 años, de estatura regular, barbilampiño, flaco y baldado de una pierna por haberse caído en Escuintla de un árbol”. Fue deportado a España, pero, a pesar de su cojera, se saltó del barco en Cuba y se refugió en La Habana, donde vivió hasta su muerte en 1820. También ahí fue perseguido por fundar ‘El correo de las damas’, una publicación que abogaba por la emancipación de las mujeres criollas y cubanas.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia
Los emprendedores, los soñadores y los visionarios de la sociedad
noticia Redacción / elPeriódico
Colapsa fundición de una obra de la zona 13

Socorristas trabajan para rescatar a una persona que quedó soterrada.

noticia Evelin Vásquez/elPeriódico
CC otorga amparo provisional al PDH para garantizar el derecho de manifestación


Más en esta sección

Uber sale de los números rojos y gana 1.036 millones de dólares en lo que va de 2021

otras-noticias

Google equipa al Pixel 6 con un chip propio para explotar al máximo la inteligencia artificial

otras-noticias

Microsoft exigirá prueba de vacunación para acceder a sus oficinas en EE.UU.

otras-noticias

Publicidad