[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

Poetas malditos

opinion

Lado B.

El término “maldito” está ligado intrínsecamente a la vida y escritos de Charles Pierre Baudelaire (1821-1867), “debido a su vida bohemia y de excesos, y a la visión del mal que impregna su obra”, relata la Wikipedia. Esta apreciación, bastante superficial, sobre su fulgurante tránsito por este mundo, se ha convertido en la principal de las condenas que el poeta ha tenido que sufrir no solo durante su corta existencia (47 años), sino también en su posteridad. La venganza de la Francia burguesa contra alguien que señaló con lucidez extrema lo aterrador que podía esconderse detrás del conformismo y el pensamiento correcto.

Es cierto, Baudelaire reunía antes que nadie todas las características que Paul Verlaine encontró en los seis poetas incluidos en su antología ‘Les Poètes Maudits (‘Los Poetas malditos’, 1884): ebriedad, pobreza, malestar con el presente, genialidad (ojo con esto: no todo marihuano es Arthur Rimbaud, ni todo borracho Edgar Allan Poe)… Es más, el calificativo de maldito, tan seductor como repelente para absolutamente todas las generaciones poéticas venideras en medio mundo, lo tomó de un poema del autor de ‘La flores del mal’. Pero, el solo hecho de que Baudelaire, el gran inspirador, no haya sido parte de la selección, junto a Corbière, Rimbaud, Mallarmé, Desbordes-Valmore, Villiers de L’Isle-Adam y Lelian ( el propio Verlaine), ya nos habla de que se encontraba ubicado en otra parte, desplazado aún de su propia marginalidad.

Baudelaire es un espíritu atrapado dentro de un cuerpo que jamás alcanzó a comprender. Es la nueva espiritualidad que aspira a la belleza como única forma de perfección. Es el defensor de los intereses del espíritu frente a las monstruosas transformaciones del capitalismo industrial. Para él, es la poesía en todas sus formas, y no las religiones, la que salvará a los seres humanos de ese infierno al que le tememos tanto.

Hace unos años, cuando me pidieron una lista de mis libros de cabecera, coloqué en primer plano los ‘Diarios íntimos’ de Baudelaire (en la brillante traducción de José Pedro Díaz, para la editorial Arca de Montevideo), un librito (por su tamaño), sobreviviente de muchos naufragios y que me acompaña casi desde la adolescencia. Era una lista comentada, y ahí apunté que esos diarios significaban para mí lo mismo que el librito blanco de oraciones que te regalan para la primera comunión. En tiempos de absoluto abatimiento, busco consuelo en sus páginas y mi espíritu sale fortalecido. Me sucede lo mismo que le sucedía a Leroi Jones cuando escuchaba a John Coltrane: el suicidio de pronto comienza a parecer algo demasiado aburrido.

Un amigo muy querido me acompaña en ese particular sentimiento. Me contaba en una carta, de hace casi cuarenta años, sobre un viaje que realizó a Puerto Barrios a mediados de la década de los ochenta. El derrumbe del país provocado por la guerra civil, la miseria del paisaje, la degradación, la vulgaridad que nos dejaba el exterminio de todo, estuvieron a punto de enloquecerlo. Lo salvó la lectura de los ‘Diarios’ del poeta francés, que durante el trayecto comenzó a susurrarle al oído fases que funcionaban como manual de sobrevivencia. De todos los poetas que pueden salvarnos de este presente tan extraño y tan confuso, a 200 años de su nacimiento, Baudelaire se me antoja el más urgente.  

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Amílcar Álvarez
Andrés y el mar

Los niños le dan valor a la vida, no conocen la mentira ni las máscaras que enturbian la conciencia de los adultos.

noticia Miguel Ángel Sandoval
Nayib Bukele, un recuento indispensable (I)

¿Qué hacemos con magistrados y jueces nombrados desde la cárcel?

noticia María Aguilar
Corrupción municipal en Quetzaltenango

Mucha de la falta de agua potable o de las inundaciones que abarcan a varias zonas de la ciudad son producto de proyectos habitacionales construidos en base a la corrupción.



Más en esta sección

Los olvidados limpiadores inmigrantes de la Zona Cero

otras-noticias

Jueces han concedido la libertad anticipada a más de 2 mil condenados

otras-noticias

EE.UU. aumentará “vuelos de deportación” para inmigrantes

otras-noticias

Publicidad