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Opiniones de hoy

El cambio es una opción, más que una reacción

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Para cambiar el país, es necesario empezar por modificar la energía social.

Hoy lunes, recién finalizada la Semana Santa, es la vuelta a la realidad. Es probable que sea la vuelta a la misma realidad de corrupción, debilitamiento institucional, falta de verdadero liderazgo político y resistencia permanente de las reformas requeridas para alcanzar mayores niveles de desarrollo sostenible en el país. También podría ser, sin embargo, el inicio de una nueva era con cambios graduales pero crecientes, hacia un sistema más transparente, de mayor compromiso con el bien común, con objetivos claros y ambiciosos de cara al bicentenario de la independencia de Guatemala. El cambio entre una realidad decadente, hacia un futuro más promisorio. El cambio es siempre precedido por un nuevo entendimiento, por una nueva visión de una realidad diferente, por la ilusión de un futuro mejor, y por la convicción de impulsar nuevas acciones y no ceder ante las primeras dificultades. 

Para cambiar el país, es necesario empezar por modificar la energía social. Cambiar de una energía de críticas despiadadas, de culpar de todos los males al adversario, de no confiar en la autoridad, de resquebrajar la institucionalidad y, sobre todo, de vivir recordando historias de fracasos, abusos y traiciones. Sin un entendimiento nuevo sobre un futuro que puede ser construido que potencie nuevos valores opuestos en la energía social, más positivos y optimistas, no es posible modificar el rumbo histórico ni salir del círculo vicioso en el que ha caído el acontecer político. El cambio es una opción, que requiere pensamiento y acción. 

Las personas y las sociedades logran lo que proyectan. Cuando el pensamiento se concentra en sufrimientos, traiciones y problemas, estos aparecen reiteradamente. Al contrario, las sociedades que proyectan sueños, los alcanzan. Los que imaginan instituciones sólidas y transparentes, las construyen. Los que promueven la confianza social, crean condiciones para el trabajo conjunto y la solidaridad. El cambio para funcionar debe realizarse en positivo, con espíritu de construcción, no de revancha. Esta es la diferencia fundamental. 

Los pensamientos colectivos definen la realidad colectiva. Si los pensamientos colectivos son positivos, los resultados serán positivos. Así de simple. Para bien y para mal. Esto significa que el pensamiento precede la acción y le da sentido de dirección. Es la historia de la diferencia entre el optimista y el pesimista. Ambos al final, logran que su pensamiento y actitud se vuelvan realidad. En Guatemala es tiempo de construir un nuevo imaginario social, uno más positivo, más solidario, y mucho más ambicioso en logros. Es tiempo de salir del círculo vicioso de pensar mal y acertarás. Un pensamiento positivo reiterado en el tiempo, genera presión para el cambio de conductas y la construcción de nuevos hábitos que hacen posible que la visión positiva sea efectivamente alcanzada. El cambio en Guatemala es una opción, más que una reacción.

 

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