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Opiniones de hoy

Elites depredadoras y la cuenta regresiva

opinion

“Las elites saben o intuyen que el sistema ya colapsó”.

Ni modo, hay que rendirse a la evidencia. Ahora resulta que EE. UU. tiene clara la película de lo que pasa en nuestro país desde hace muchas décadas y de manera acentuada, desde la intervención y derrocamiento de Árbenz en 1954. Es lo que Juan González, director del Consejo de Seguridad Nacional de EE. UU., dice con toda la claridad y contundencia. Los vientos del Norte vienen cargados de material inflamable para el regocijo de los que queremos construir una Guatemala diferente. De donde menos se esperaba nos dicen que el país está en medio de la crisis por causa de las elites depredadoras. 

Ojo, estas elites depredadoras (oligarquía conservadora), lo que sabíamos desde hace mucho tiempo, son las mismas amamantadas por los gringos al menos desde el 54. No hay que perderse. Han sido sus aliados y por eso ahora estos depredadores se sienten traicionados, perdidos, sin padre ni madre. Lo que hemos dicho desde este espacio durante años, ahora es dicho por varios funcionarios de EE. UU. y la elite se asusta, se paniquea, pues no esperaba eso de su socio principal. Pero lo que ocurre es que lo que hacen es insostenible aquí o en la cochinchina. 

Que lo dijimos hasta el cansancio no les provocó el menor escalofrío, pero ahora son sus tatas que les dicen que son depredadores y que por su responsabilidad hay los flujos migratorios que ya tienen a cuatro millones de paisanos en ese país y que mejor no sigan llegando y que hay que hacer algo para que se queden en su país. Y aquí es donde la puerca tuerce el rabo.  

El pánico tiene su chanfle, pues las elites depredadoras intuyen que los gringos saben que el sistema político, económico y social de Guatemala ya colapsó, y que hace falta introducir cambios, o se alguien prefiere, cambiarlo de raíz. Es este el tema de debate. ¿Qué se puede hacer para parar la migración? ¿Qué se puede hacer para impedir el narcotráfico? ¿Qué se debe hacer para terminar con la corrupción? Son las tres preguntas que debemos responder con realismo y actuar en consecuencia. De lo contrario el país es inviable y que el último apague la luz. 

Y hay una gran pregunta: ¿Cómo se puede mantener por parte de los EE. UU. a los mismos aliados?, si son los corruptos, los narcos, vividores de una alianza producto del clima de la Guerra Fría y no de proyectos de desarrollo sino de luchas ideológicas planetarias entre comunistas y anticomunistas. Pero eso que tenía algún sentido en los años del lío Este-Oeste, es ahora retrógrado, desfasado. Los tiempos cambiaron para los gringos, pero sus aliados siguen siendo los mismos. Y ello es una enorme contradicción. Lo mismos de hace unos años con el Plan para la Prosperidad. Unos cuantos millones, mucho bla, bla, bla, y el encargado de todo ese plan en nuestro país, está ahora libre bajo fianza en EE. UU. y con orden captura aquí, por corrupto.  

Claro que con esto hay posibilidad de acuerdos suficientemente amplios en varios sectores de la sociedad guatemalteca. Menos migración sí, y solo sí, se crean fuentes de trabajo dignas en nuestro país. Con el narcotráfico, pues hay medidas concretas que se pueden tomar como terminar con todas las complicidades y la impunidad que existe y que medio mundo sabe en dónde y una clave: un control irrestricto del sistema financiero que impida el lavado. Con la corrupción, pues ya se planteó la fuerza de tarea regional para los países del Trifinio (Triángulo Norte) que no es más que una CICIG con esteroides. Ahora los gringos deben actuar sin anestesia para terminar con la corrupción, en tanto que las elites tendrán que guardar un silencio de antología. Y ello es parte de sus intereses de Seguridad Nacional. Menos migración, menos narco y menos corrupción que lo permitan, es la clave de esa estrategia. No es porque les preocupen los desamparados de Guatemala, lo que no quieren es recibir a los migrantes producto de la corrupción, el narcotráfico y el mal gobierno.  

En este tema anticorrupción, se debe dar inicio con la publicación de la Lista Engels, que ahora viene con unas cuantas recomendaciones, dentro de las cuales, el fortalecimiento de la Fiscalía contra la Corrupción, la suspensión de visas al país de los sueños, junto con medidas concretas más directas, como puede ser la captura de prófugos que han gozado del dejar hacer y dejar pasar de la administración norteamericana de Trump. Ahora los vientos soplan en otra dirección.  

Pero también, se espera medidas financieras más estrictas. Una de ellas, ya anunciada por varios senadores y particularmente Norma Torres, es la suspensión de toda forma de ayuda directa a los gobiernos por corruptos. Esto es duro, realmente duro. Y la principal sería congelar las cuentas en el sistema bancario de EE. UU. en su territorio y fuera de él. Igualito a las medidas que por más de 60 años tomaron con Cuba y que las elites depredadoras han aplaudido a rabiar. Ahora tú verás como se baila el son…  

Adicionalmente, se ve en perspectiva una limitación de las importaciones de productos guatemaltecos. Aquí es muy sencillo: se puede apelar a la regla de origen, lo cual está perfectamente claro en los términos firmados en el TLC. ¿Lo entienden las elites? pues a estas alturas no importa mucho. Es lo mismo con los derechos laborales. Ahora se tienen que impulsar acciones que sean parecidas a las que funcionan en EE. UU., Canadá o México, para decir lo menos.  Las medidas vienen lo quieran o no, pidan perdón o no, paguen empresas lobistas, o lo que sea. Pero de que vienen, vienen. 

Señalo esto pues sería la última oportunidad de introducir cambios en un modelo agotado en Guatemala. Un país volcado a la exportación y ahora a la corrupción aprovechando las finanzas públicas, sin voltear a ver la urgencia de abrir el mercado interno, es sencillamente insostenible. La corrupción y la ceguera de las elites depredadoras no se dieron cuenta, voraces como son, de que exprimir al país tenía un tope, un límite. En ese límite nos encontramos.  

Mientras tanto el Gobierno, que como sabemos es efímero, al menos no debería asumir una postura de decir que no es responsable, o inventar cualquier mentira, en lo que es experto si nos atenemos a las evidencias. Pandemia aparte, el futuro del país está seriamente comprometido por el actual gobierno que le guste o no, es el principal responsable de lo que se hace o deja de hacer en nuestro país.  

Ante esto que se expone, solo queda ver cuál es la actitud, la propuesta de las fuerzas progresistas, democráticas o revolucionarias. Desde mi observar, y con todas mis relaciones sociales o políticas, discuto mientras pienso y lo expreso, que es una oportunidad que se puede perder y dejar pasar por esa lentitud y tortuguismo que nos ha carcomido la iniciativa política en los últimos años. Es momento de sacudirnos la polilla y la modorra. 

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