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Opiniones de hoy

Conservadores, liberales y socialistas

opinion

Y todos debemos también alzar la voz para que el asqueroso entreguismo que hizo posible al corrupto “ángel (¡!) de la democracia” cese y aunque sea tan tardíamente, ese oscuro forastero deje de intervenir en la política criolla.

“Los humanos piensan más en términos de ‘cuentos’ que en hechos, números o ecuaciones… El ‘cuento liberal’ -por ejemplo– celebra el valor y el poder de la libertad. Cuenta que por milenios la humanidad vivió bajo regímenes opresivos que le permitían a la gente pocos derechos políticos, pocas oportunidades económicas y pocas libertades individuales… (y) que la gente luchó por sus libertades y paso a paso, la libertad ganó terreno… (y aunque gracias a ello  …nunca se ha gozado de mayor paz y prosperidad… y por primera vez en la Historia, ‘las enfermedades infecciosas matan menos gente que la vejez, el hambre mata menos gente que la obesidad y la violencia mata menos gente que los accidentes’) … desde la crisis financiera de 2008, mucha gente en todo el mundo se ha desilusionado del ‘cuento liberal’… (Así que si) …en 1938 la humanidad podía contemplar racionalmente tres cuentos (el fascista, el comunista y el liberal)… ya para 1968 (la Historia se había encargado de descartar al primero y por eso…) quedaron nada más dos y en 1998 (como señalaba Fukuyama, ya), parecía quedar solo uno…  (Sin embargo,) en el 2018 (pareciera que) estamos reducidos a cero…” – Yuval Noah Harari, en el Capítulo 1, “Desencanto: el fin de las ideologías se ha pospuesto”, de su obra más reciente, “21 Lecciones para el siglo 21”.

A partir de 1848, año en el que simultáneamente (i) cayó el canciller austriaco Metternich entre una ola de insurrecciones europeas contra el absolutismo y (ii) Marx y Engels publicaron el “Manifiesto Comunista”, la discusión política moderna dejó de ser sólo una discusión entre los conservadores (que en todas las latitudes querían preservar la autocracia, la ortodoxia y “la tradición nacional”) y los liberales (que auspiciaban las “peligrosas ideas” de democracia, libertad de pensamiento y gobierno constitucional). Había una tercera concepción política en el tinglado, nacida del deseo de arrancar a las mayorías de la pobreza:  el socialismo.  Desde entonces para acá, en las sociedades avanzadas y modernas, la discusión política la libró fundamentalmente el liberalismo contra el socialismo, al que el primero -expandiendo la prosperidad a círculos cada vez más amplios- fue venciendo irremisiblemente en lo económico y en lo político, hasta obligarlo a subsistir -o perecer- dentro de las reglas del juego democrático liberal.  Pero en las sociedades atrasadas, la discusión pública ha sido esencialmente entre tercos conservadores y socialistas, que “se dan cuerda” los unos a los otros, hasta devenir un estéril enfrentamiento, usualmente violento, entre sus versiones más radicales. El ejemplo clásico de esto último fue el caso ruso, cuya oligarquía desaprovechó la ruta que le abrió la Revolución liberal de 1905 y que al cerrarle el paso a las reformas, condujo a una radicalización que a su vez, desembocó en la revolución de la que se apoderaron los bolcheviques, en 1917.  Cosa digna de ponderar en Guatemala, por cierto, un pequeño país en el que el histórico predominio de un acérrimo conservadurismo ha impedido recurrentemente la formación de una auténtica República democrática…

Pero volviendo al “primer mundo”: el desafío “al cuento liberal” proviene, paradójicamente, de fuerzas “liberadas” por el éxito del sistema.  La “explosión tecnológica” está auspiciando una creciente automatización, al tiempo que la baja mortalidad y el aumento en las expectativas de vida han creado gigantescas poblaciones urbanas alejadas de la economía primaria.  Se avecina, por consiguiente, un creciente desempleo estructural -la aparición de una enorme “clase educada pero económicamente inútil”- que algunos anticipan obligará a esas sociedades a adoptar políticas socioeconómicas alejadas ‘sicológicamente’ del paradigma liberal y vinculadas al concepto del ‘Ingreso Básico Universal’ (IBU); aquél que propuso originalmente, de manera un tanto alambicada, nada menos que Milton Friedman (en su caso, a través de un ISR “negativo”). Aunque no es posible describir en el espacio que queda de esta columna periodística la lógica esencial de esa propuesta, baste decir que estas fórmulas “posliberales” van más allá ser solo elucubraciones teóricas de algún economista laureado con el Nobel y que ya son apoyadas públicamente por gente tán pragmática como el magnate Ellon Musk o el joven político Andrew Yang. Esa visión “posliberal” contempla una economía eventualmente servida por “esclavos electrónicos” movidos por una domesticada ‘energía solar’, abundante, barata y no contaminante, para beneficio de una población de filósofos, científicos y artistas, en un ambiente cuasi utópico de plena libertad. En la inexorable marcha “del Norte” hacia esa sociedad “post-trabajo-indispensable”, las diferencias Norte/Sur en prosperidad, poder y cultura, ampliarán la brecha con las sociedades del tercer mundo que se resistan a evolucionar, creando nuevas fuentes de tensión por la vía de crecientes presiones migratorias y políticas. La crisis provocada por la inevitable transición a un nuevo paradigma, por otra parte, ya está ocasionando un resurgimiento de las “ideologías vencidas” frente al “cuento liberal”, que como ha quedado dicho, está nuevamente cuestionado. Si en ese contexto un reavivado conservadurismo en el Norte terminara prevaleciendo, ello podría conducir a un férreo aislacionismo de los países prósperos y a lo que en boca de los conservadores más radicales equivale a decir, “que se pudran” los habitantes de esos ‘trumpianos’ “hoyos de mierda”. La otra opción, es que ‘si no nos ignoran y no evolucionamos por nuestra cuenta’, desde fuera, de una forma u otra, ‘nos forzarán a modernizarnos’. Y empezaremos a navegar, entre bandazos, de una opción a la otra…

América Latina, en aquellos países cuyas elites ‘de facto’ han preferido preservar estructuras sociales semifeudales antes que auspiciar auténticas repúblicas ‘incluyentes’, está aún al margen de siquiera la contemplación de esas fórmulas posliberales, ‘porque sus sociedades siguen siendo muy poco productivas’.  Ya no digamos en el caso de aquellos, como Nicaragua o Venezuela, que han caído en ‘un neomarxismo aparentemente sin retorno y además, sin esperanza’. Pero las impersonales fuerzas sociales harán cada vez mayor presión.  En Guatemala debiéramos, para salir airosos de la coyuntura, sustituir la gastada y estéril controversia de conservadores vs. socialistas, por la de auténticos liberales vs. Ideologías fracasadas.  Ello presupone el combate efectivo de la corrupción y la construcción de una República ‘de y para la mayoría. Como han hecho todas las sociedades exitosas’. No es imposible: lo exhorto a estudiar la “dotación patrimonial ciudadana” (“Plataforma Ideológica”, en www.ciudadanotoriello.com), una ‘vía pacífica’ hacia ‘el desarrollo integral, prerrequisito de una sociedad posliberal’. Mientras tanto, ‘la resistencia ciudadana al pensamiento conservador, consentidor de la cleptocracia, debe continuar’. En ese sentido, es esperanzador observar, por ejemplo, el contestatario activismo cívico  de Alfonso Carrillo, que en un descuido resulta enriqueciendo a la nueva CC “en la hora 25”, haciendo posible el arribo de un inesperado jurista inteligente, equilibrado y probo, como Eduardo Mayora, a la magistratura que la Constitución, con tan lamentables resultados en estos momentos, le ha encargado al cuestionable gremio de los abogados. Y todos debemos también alzar la voz para que el asqueroso entreguismo que hizo posible al corrupto “ángel (¡!) de la democracia” cese y aunque sea tan tardíamente, ese oscuro forastero deje de intervenir en la política criolla (¿dónde están los “defensores de la soberanía”?)… intentando acallar a elPeriódico y a su líder, el hoy imprescindible Jose Rubén Zamora…

‘AL MARGEN: LA HISTORIA SE SIGUE ESCRIBIENDO AUNQUE LA MAYORÍA LA IGNORE.  Hace un par de semanas, el valor de mercado de un Bitcoin superó al valor de mercado de UN KILO de oro.  En su inexorable marcha hacia un rol de refugio de valor global, este impersonal “organismo cibernético” hoy ronda los sesenta mil dólares la unidad. Modelos de flujo/existencias contrastados con el valor de los actuales refugios de valor metálicos, vaticinan un eventual precio de equilibrio en torno a los cuatrocientos mil dólares la unidad. No diga después que nunca oyó del asunto’… 

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