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Opiniones de hoy

Un peligroso experimento llamado Guatemala

opinion

¿Qué clase de democracia puede sobrevivir con esta polarización?

Si usted está leyendo estas palabras, querido lector, es porque al igual que yo tenemos una preocupación latente por lo que está sucediendo en nuestro país. La polarización social ha alcanzado niveles espeluznantes, llegando incluso a manifestarse en una intolerancia brutal hacia todo aquel que opine distinto a mí. Tenemos la falsa creencia que solo “nosotros” tenemos ideas racionales y que solo “ellos” son unos supersticiosos dignos del Medioevo. Hemos caído en el grave error de pensar que solo “nosotros” estamos en el bando correcto y que todo aquel que no esté con “nosotros” está a favor del bando de la corrupción. ¿Qué clase de democracia puede sobrevivir con esta polarización?

La intolerancia, la polarización social y la desesperación de la gente (derivada por la pobreza y falta de oportunidades) es terreno fértil para populismos, para la demagogia y para los autoritarismos. Es en estos tiempos convulsos e inciertos que suelen multiplicarse los políticos populistas sin escrúpulos que se aprovechan de la desesperación de la gente para venderles el cielo, para luego construirles el infierno. Guatemala está caminando con fuego, pues la intolerancia está a flor de piel, la polarización social es la norma y la gente desesperada es mayoría.

¿Habrá ya un líder autoritario esperando el momento oportuno para dar la estocada final a nuestra moribunda democracia? Si usted respondió que no porque piensa que ya hubiésemos oído hablar de él, déjeme contestarle que cuando estos líderes autoritarios se dan a conocer ya es, por lo general, demasiado tarde para frenarlos. Pensemos en los ejemplos de Chávez, de Hitler e incluso Stalin. Todos ellos fueron en su momento perfectos desconocidos o estaban relegados a una posición secundaria

Todos estos futuros dictadores tienen en común que se aprovecharon de épocas convulsas donde reinaba la polarización social y la desesperación para dar su golpe final. Chávez se aprovechó de la prolongada crisis económica (y consecuente pobreza generalizada) que atravesaba Venezuela derivada de los bajos precios del petróleo. Hitler se aprovechó de la inestabilidad de la República de Weimar, en donde las severas imposiciones a Alemania luego de la Primera Guerra Mundial dejaron a millones sumidos en la pobreza y con una profunda sed de venganza debido a lo desesperada que era la situación. Stalin aprovechó la inestabilidad que se vivía luego de la Revolución rusa, la posterior Revolución bolchevique y la muerte de Lenin para dejar de ser un simple matón del partido a ser el amo y señor que gobernó con puño de hierro la Unión Soviética. 

Bien dijo Noam Chomsky que si no creemos en la libertad de expresión para la gente que despreciamos, no creemos en ella para nada. Vivir en una democracia no es en lo absoluto fácil ni tampoco necesariamente agradable, pues vivir en libertad conlleva mesura, madurez y autocontrol. El sistema actual debe reformarse y hacerse más inclusivo para los cuatro pueblos que conforman Guatemala. De lo contrario estaremos jugando con fuego, en donde podrá surgir un populista de primera o estalle una revolución que borre todo del mapa.

Se dice que el zar Alejandro II dijo, ante la grave crisis social que atravesaba Rusia por la falta de oportunidades en la segunda mitad del siglo XIX, “Si no reformamos el sistema progresivamente desde “arriba”, algún día vendrán los de “abajo” y no dejarán a nadie en pie.” Pocas décadas después, estalló la Revolución rusa de 1917, con los desastres que todos conocemos.

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