[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

Decrépita inspección de trabajo

opinion

Largo coma inducido.

El título de la nota no es sorpresa o inicio de un novedoso relato. Simple constatación: la veeduría del Trabajo -no obstante ruegos y empujones- no se fortalece, al contrario, languidece. Aquello, para beneplácito y complacencia del ala anacrónica del empresariado. Determinante, en esos asuntos. Un pequeño círculo de los negocios, toma distancia del atavismo, pero al final se disciplina a la cúpula. Europa y Norteamérica presionan, con guante blanco, el “mercado” hace lo propio. Demandan fortalecer la institucionalidad del trabajo. En los tratados internacionales de comercio, aparece un capítulo dedicado al trabajo. Buscan evitar competencia desleal entre países: vía bajos salarios, bajos costos de contratación y despido. Es un asunto de precio final y no principios de equidad. En todo caso viene bien a los trabajadores.

La Inspección General de Trabajo es un eslabón importantísimo en eso de aplicar los principios laborales: garantizar salarios, jornadas y demás regulaciones del Código del Trabajo. Es entonces, una institución cardinal para las relaciones obrero-patronales. Sin embargo, lo perverso, es que, pese a ello, por décadas la entidad ha permanecido disminuida en sus capacidades y facultades. Escaso poder coercitivo -real- y presupuesto inadecuado. El mismo Ministerio del Trabajo padece aquellos males, en la jerga periodística es conocido como “la cenicienta” del Estado. Sin peso político ni estratégico. De aquello, deviene que la Inspección de Trabajo no tiene -siquiera- presencia en todos los municipios del país. Aquello afecta a trabajadores de municipios de alta violación a derechos laborales. Sayaxché, en Petén; Chisec y Raxruhá, en Alta Verapaz, por ejemplo. Parajes de descontrolada expansión de fundos palmeros. Resulta así oneroso a los trabajadores, movilizarse hasta cabeceras departamentales, para presentar quejas laborales, muchos desisten de la reclamación, sin siquiera presentarla. Los inspectores no hablan el idioma del lugar, ni tienen medios de transporte, y cuando hay, no tienen gasolina. Debacle absoluta. No poseen registro de empresas que operan en su área geográfica y “no pueden” notificar a los patronos, sobre denuncias en su contra, pues no poseen ubicación exacta de las oficinas. Exigen que el trabajador lo indique con precisión. Vergonzoso.

El Consejo Nacional de Desplazados de Guatemala -Condeg- propuso al Ministro de Trabajo una serie de medidas para fortalecer la Inspección del Trabajo. Propuesta bien acogida por la administración actual y hasta allí. Luego no se discute la propuesta, ni se implementan medidas. ¿Otra administración anodina? Aún confiamos que no. No endilgue luego, la elite atávica y gobierno a trabajadores, por eventuales sanciones del mercado. Los tratados comerciales los suscribió el Estado. 

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia AFP
Magnicidio en Haití se planificó desde República Dominicana, dice la policía
noticia AFP
Joe Biden entra caminando a la Casa Blanca
noticia Luis Aceituno
La banalidad de la vida

Lado B.



Más en esta sección

No son dos. Son cinco siglos: corruptela como ahora

otras-noticias

Consideraciones postbicentenario

otras-noticias

Subsecretario General de Giammattei busca integrar la Junta Directiva del IGSS

otras-noticias

Publicidad