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Opiniones de hoy

Estados frágiles

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¿Un “ranking” desventurado?

Hace un tiempo se estilaba usar otro adjetivo para la palabra Estado: Fallido.

Pero ese epíteto, al parecer, ofende a muchas personas. 

O bien genera incredulidad, pues otros se desentienden diciendo que es imposible que se considere fallido todo un Estado, ante todo, si ven que tenemos diputados, jueces y presidente y “sus ministros”.

En fin, a lo largo de estos quince años, desde que empezó a evaluarse este polémico asunto, mediante el “Índice de Estados Fallidos” (ahora, “Frágiles”), ha existido desdén por el mismo entre “Tirios y Troyanos”. 

Más de alguna vez he escuchado la afirmación de que ese índice inclusive es conspirativo.

El cambio de adjetivo no es poca cosa. Fallido es algo que ha quedado sin efecto. Frágil es algo débil, que puede deteriorarse con facilidad. 

Lo fallido es un hecho consumado; lo frágil es un riesgo. 

Pero más allá de lo semántico, lo más relevante es lo que mide o evalúa este índice. Los factores, que son 12 en total, se organizan en cuatro grandes categorías: indicadores de a) cohesión; b) económicos;  c) políticos y d) sociales – transversales.

Hoy solamente quiero comentar algo muy puntual en relación a los políticos. Dentro de ellos, se analizan tres grandes ámbitos: la legitimidad del Estado en cuestión; los servicios públicos y la efectividad de los derechos humanos y el Estado de Derecho (“Rule of Law” en inglés). 

Si seguimos “sumergiéndonos” ahora solamente en este último, ahí es donde sale a relucir con toda claridad la independencia de los jueces. Pero más allá de dicha independencia, que es tan solo un presupuesto básico, se mide la eficacia y la eficiencia del sistema de administración de justicia. En pocas palabras, mucho se centra en si existe una “justicia pronta y cumplida”, principalmente, cuando se violan sistemáticamente derechos fundamentales, tanto por acción como por omisión. 

La verdad, se que soy cansón con este tema. Pero es que la situación lo amerita. 

Ese antejuicio que recién se reactivó contra dos magistrados de la Corte de Constitucionalidad, es para mi una muestra elocuente, rampante y sumamente peligrosa del gran riesgo al que se somete nuestro Estado de derecho. 

Sí señores, tenemos formalmente “poderes del Estado” y por ende, cuesta creer que podamos ser un Estado “fallido”. Pero cuando dos o más organismos confabulan contra la institucionalidad, y los principios y valores constitucionales, creo que hemos sobrepasado la fragilidad.

Recomiendo dos cosas en el espacio que me queda: a) leer la columna de Luis Fernando Bermejo sobre el antejuicio contra los magistrados de la CC (https://lahora.gt/no-procede-el-antejuicio-contra-los-magistrados-de-la-cc/) y por supuesto, b) el índice completo de “Estados Frágiles” (https://fundforpeace.org/wp-content/uploads/2020/05/fsi2020-report.pdf).  Prepare su alma para leer con objetividad.

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No es casualidad que se acose, persiga o intimide a aquellos que resultan incómodos para el sistema político corrupto y dominante; ¿hasta dónde piensan llegar?



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