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Opiniones de hoy

Las comparaciones son odiosas pero a veces necesarias

opinion

La designación de la abogada Lemus ha sido en comparación a la designación de la abogada Barrett, deliberadamente opaca.

Los procesos para designar a magistrados de la Corte de Constitucionalidad para el período 2021-2026, aún no terminan de definirse, en algunos casos, por razones jurídicas y/o políticas. Sin embargo, considero necesario referirme en particular a la designación deslucida y lamentable que realizó la Presidencia de la República en Consejo de Ministros. El gobierno de turno desaprovechó una oportunidad única para dejar un legado histórico en función de fortalecer la imparcialidad y la independencia de la futura Corte de Constitucionalidad. El Vicepresidente de la República hizo bien en registrar en el Consejo de Ministros su desacuerdo con el proceso realizado al expresar que, “creo que hubiera sido muy sano para un proceso transparente y legítimo que también se hubiera podido invitarlos no solo a ellos sino a los que están designando a venir al Consejo de Ministros a explicar qué es lo que ellos estaban esperando de ser designados y pedir mas información de sus credenciales y de sus hojas de vida…”. 

Si bien este proceso de designación cumplió con lo establecido en la Constitución de la República y la resolución consiguiente quedó ratificada en un Acuerdo Gubernativo, la ciudadanía en general desconoce la trayectoria y los méritos personales y profesionales que acreditan a la abogada Leyla Susana Lemus Arreaga,  y al  abogado Juan José Samayoa Villatoro, quienes fueron designados como magistrados titular y suplente para la Corte de Constitucionalidad, respectivamente. Se conoce que la abogada Lemus es la actual secretaria general de la Presidencia de la República. Se entiende que es una funcionaria sagaz, influyente, de perfil bajo por la naturaleza de su posición, incondicional y servicial del círculo cercano y cerrado del Presidente de la República. La decisión de designarla fue un grave error de Estado. Da la sensación que el Presidente necesita que se le cubran las espaldas de actos que lo comprometen con la justicia, sacrificando potencialmente con ello la imparcialidad y la independencia de la futura Corte de Constitucionalidad. 

Salvando las diferencias procesales, es oportuno hacer una comparación con la designación de la abogada Amy Coney Barrett, que realizó el Presidente de los Estados Unidos, Donald J Trump para la Corte Suprema de su país. Esta designación se hizo pública en su momento antes de que la abogada Barret pasara la prueba abierta del Senado para su ratificación. Sus capacidades personales, profesionales y experiencia jurídica se desplegaron públicamente ante senadores demócratas inquisitivos que desconfiaban de las motivaciones de esta nominación del Presidente Trump. Un proceso transparente que expuso a la candidata a magistrada a un exigente escrutinio en plena campaña electoral que fue de interés nacional e internacional. 

La hoy magistrada Barrett afirmó luego de su ratificación en un acto en la Casa Blanca que “es la Constitución que establece el imperio de la Ley y la independencia judicial, que es lo central. Haré mi trabajo sin ningún temor ni favoritismo y que lo haré independientemente tanto de los poderes políticos como de mis propias preferencias”.

“Estoy comprometida con la independencia judicial de la presión política, los jueces se aíslan de esas presiones para aplicar la ley como ley, para adherirse al Estado de Derecho.” 

Si bien las comparaciones son odiosas pero a veces son necesarias, la designación de la abogada Lemus ha sido en comparación a la designación de la abogada Barrett, deliberadamente opaca, en la que  se ha menospreciado a la opinión pública y se ha  socavado así, una vez más, nuestra agónica democracia. 

Sería un acto de heroísmo político si la abogada Lemus renunciara a instancias de la Presidencia de la República  y se procediera a una nueva designación en el Consejo de Ministros para  que se cumpla con los requisitos indispensables que señala apropiadamente la Abogada Barrett. En política no hay nada escrito y ojalá que recapaciten y enmienden este proceso para bien del país.

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