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Opiniones de hoy

Los Conscientes

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Es aquí donde viene lo complicado. Ser consciente es aceptar que inevitablemente hay inconscientes.

La semana pasada empecé a leer una novela* de un autor guatemalteco (a quien le mando un saludo si esta leyendo esto). En ella el personaje principal se encuentra envuelto en crisis personales y un cierto viaje hacia su redescubrimiento. Así, en uno de los capítulos platica con su tío, estudioso de la ciencia política e interesado en los procesos sociales como yo. Aquí, el tío le dice a su sobrino que “los conscientes no pueden darse el lujo de ser indiferentes” y cuánta razón tiene.

Ser “consciente” de forma literal significa tener facultad de reconocer la realidad. Esta definición es de la RAE, pero como últimamente he estado peleando con ellos, me causa conflicto citarla. Sin embargo, considero que engloba lo que para mí se refiere el personaje del libro cuando menciona el acto de ser o estar consciente. Esto es: distinguir, reconocer lo que nos rodea. Hacerlo nuestro, posicionarnos en nuestra realidad y asumir nuestro rol de autores de vida y sociedad.

Ahora bien, la “indiferencia” es más fácil de definir. Está presente y la vemos a diario. Indiferencia es la que sentimos muchas veces hacia las circunstancias ajenas, consideramos que no nos afecta y por ende continuamos viviendo nuestra vida inconsciente.

No obstante, a mi parecer ser consciente y ser indiferente son opuestos. Estar consciente de la realidad en la que vivimos es el primer paso “para salir de la cueva” si lo queremos ver en una especie de analogía platónica. Esta forma de despertar y darnos cuenta que hay problemas a nuestro alrededor es el primer paso. Estar conscientes que la desnutrición; corrupción; falta de acceso a servicios básicos; violaciones a los derechos humanos; desempleo; violencia de género y demás cuestiones nos afectan a todos y están latentes en nuestro día a día (aunque no todos los días los veamos de cerca).

De esta manera, al momento de “despertar” y estar consciente, pasamos al segundo paso: la imposibilidad de la indiferencia. Al ya darnos cuenta que estos problemas existen en nuestra sociedad y que muchos cada vez son mayores, los conscientes sentimos una especie de inquietud y chispa que se prende dentro. Entramos al dilema de “¿qué puedo hacer al respecto? ¿cómo puedo cambiar mi realidad?”.

Es aquí donde viene lo complicado. Ser consciente es aceptar que inevitablemente hay inconscientes. Y por eso, ser consciente es darse cuenta que si no soy yo, entonces quién. Ser consciente es aceptar que es inaceptable no hacer nada. Ser consciente es buscar activamente la forma de sacar a otros de esa inconsciencia desmedida que muchas veces nos aqueja, porque claro, somos humanos y nos pasa. Ser consciente es hacer nuestra la realidad, aceptar que tenemos un rol en la sociedad y asumir la responsabilidad que conlleva tener la posibilidad de actuar y cambiar las cosas. Ser consciente es saber que no podemos darnos el lujo de ser indiferentes. Ser consciente es salir de la cueva. Ser consciente es despertar.

*P.d: el libro es “Volver implica demasiado” de Mateo Echeverría.

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