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Opiniones de hoy

El espejo de Víctor Hugo

opinion

Los policías imitaron el carácter violento del alcalde.

      A los pocos días de estrenada, la Policía Municipal Urbana de la Antigua sacó las ya esperadas garras represivas. Tres agentes de la misma mataron a golpes a una persona que no opuso resistencia. ¡Vaya forma de acabar con la vida de un ser humano! Si esto ocurrió con un vecino que se rindió sin resistirse, qué no irá a pasar con aquellos que hagan valer sus derechos. No obstante que los policías deben ser juzgados por ejecución extrajudicial, el hecho se tipificó como homicidio. A pesar de que este delito no es sujeto de libertad bajo fianza, fueron beneficiados con ella. El Ministerio Público apeló. Como se puede apreciar, hay muchos titiriteros de la corrupción e impunidad moviendo los hilos de los títeres. ¡Buena función!

      El alcalde de la Antigua, Víctor Hugo del Pozo unificó las policías municipales en una Policía Municipal Urbana, que está equipando a todo tren. Amante del nepotismo, a su yerno lo colocó como preparador físico. Por temor a la población, el Alcalde compró equipo antimotines por la suma de Q598 mil 38.  Los agentes de la nueva Policía, concebida en forma represiva, hasta llevan prendas para cubrirse los rostros, lo cual asusta al vecindario y aleja a los turistas. Internacionalmente es impresentable. Al parecer, también pretende dotar a esos agentes de armas de fuego, no obstante que esto contradice la Ley. ¡Los antigüenos no son delincuentes, como Del Pozo lo imagina!

   En realidad, qué se puede esperar de esta nueva Policía que, cual espejo, es fiel reflejo del alcalde Víctor Hugo del Pozo y su talante de gobierno municipal violento e impredecible, para nada democrático. Del Pozo, de carácter despótico, irascible y prepotente administra el municipio a su imagen y semejanza. En su finca, a los antigüeños los trata no como vecinos sino como mozos y peones. Para nadie es un secreto que, en las sesiones del Concejo Municipal, el Alcalde se comporta como un patán; da la palabra a su antojo, interrumpe las exposiciones y comentarios de los concejales y síndicos que, peor que corderitos, en su casi totalidad se quedan callados y atemorizados. Ellos aún no han tomado conciencia de que están en los cargos por elección popular, no por obra y gracia de don Víctor Hugo. Del Pozo intimida y así lo hace su flamante esposa, quien tuvo como maestro a Alejandro Sinibaldi (que por corrupción hoy guarda prisión preventiva), de quien fue su viceministra durante la gestión del mal recordado PP de Otto Pérez y Roxana Baldetti.  Sin tener puesto de elección popular ni nombramiento, la esposa del Alcalde antigüeño grita a los trabajadores, quienes tienen que aguantar los malos tratos por temor a no perder los puestos laborales. 

     Del Pozo se jacta de que puede hacer lo que quiera en el municipio. Así, sin estudio de impacto ambiental y sin el permiso del Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala construye torres de alumbrado en el estadio Pensativo. A quienes le dicen que por ello ya hay denuncias en el Ministerio Público (MP), Del Pozo responde que no le importa porque tiene cuello. En realidad, no es cuello sino que conocimiento a fondo de la forma en la que en nuestro país se compra la impunidad. 

     Sin importar violar leyes y reglamentos, instaló rótulos que luego el Consejo para la Protección de la Antigua empezó a retirar hasta que la labor de retiro fue obstaculizada por la Policía Municipal. Del Pozo reinstaló los rótulo que luego quitó hasta que le dio la gana. La denuncia obra en poder del Ministerio Público, en donde el Alcalde dice tener “cuello”. ¿Está el MP a su servicio? ¿Son también ellos mozos y peones de su finca?

     El primer año de labores de Del Pozo fue todo un fiasco. En primer lugar, no cumplió con sus promesas de campaña, que por ser muchas solo menciono tres: reducirse el sueldo (en realidad, se aumentó sus emolumentos); retirar a los cuida-roba carros; darles otro lugar para pernoctar a los indigentes de los portales de la Plaza Central, que con la realización de sus necesidades fisiológicas dañan la estructura colonial y dejan el lugar hediondo a orines.

    Del Pozo ha malgastado los más de cien millones que la alcadesa Asensio le dejó en las arcas municipales. Ellos los debió destinar para resolver parte de los graves problemas de infraestructura del municipio como dotación de agua potable, reforma del alcantarillado, entubamiento de las aguas negras que en algunos lugares de la Antigua corren por las cunetas, realización de  los estudios de construcción de plantas de tratamiento de aguas negras, ecológicamente imprescindibles en el mundo de hoy, sobre todo en una Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad. Al cumplirse el año de labores, no realizó una exposición exhaustiva del resultado de la labor de los múltiples asesores que nombró, muchos de los cuales solo fueron por pago de favores de campaña. Los antigüeños pagan a asesores que no asesoran.

     Hoy la Casa Landívar y la casa donde se desarrolló gran parte de la trama de la novela ‘Los Nazarenos’ de Pepe Milla están en ruinas; a voz en grito reclaman su restauración. El Alcalde hace oídos sordos. Pero, claro, en un mundo como en el que vivimos, interesan más los negocios que la cultura. Aunque hay mucho más de qué hablar, de momento corto el relato para, en lo que resta de este espacio, ocuparme de otro tema de gran interés nacional, que no puedo eludir.

Giammattei, la cosa no es así

      La adquisición millonaria de pruebas falsificadas para detectar el COVID-19 no es una falta administrativa, como  cínicamente trató de minimizar el Presidente Giammattei, sino un delito de lesa humanidad, porque a propósito, desde la estructura gubernamental, con dolo, se atentó contra la salud y vida de la población más pobre. Es inconcebible que los responsables aún estén en sus puestos de trabajo. Ojalá que el Ministerio Público exhiba músculo para que se castigue a los responsables. Triste que el Presidente considere que un delito de lesa humanidad sea una simple falta administrativa.  A no ser por complicidad, es imposible confundir moscas con elefantes.

gasturiasm@gmail.com

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