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Opiniones de hoy

Al oído de los diputados

opinion

“Estudiá mucha historia nacional, y, si podés, también la de otros países”.

“Mario Monteforte Toledo se llamaba; así nomás”, escribió José Luis Perdomo. “…Maestro –indispensable para comprender a los guatemaltecos en sus múltiples facetas y contradicciones–, “ lo resumió Ana María Rodas.  Durante su larga vida, este abogado (Usac), sociólogo (Universidad de la Sorbona) y político escribió cuento, novela, poesía, teatro, ensayo, cine, y fue columnista en varios periódicos nacionales.  Fue embajador de Guatemala ante la ONU, diputado y presidente del Congreso de la República.  Además se desempeñó como académico en la prestigiosa UNAM.   Por esto, y más, Monteforte Toledo era, y debe seguir siendo, un referente en un país que sigue navegando sin rumbo. 

A su regreso del exilio buscó hacer amistad con todos aquellos que habían compartido el mismo sentimiento con Adolfo Mijangos.  Dada la amistad que existía (o aún persiste) entre Mijangos y mi tata, me presentaron a Monteforte una tarde en la sala de la casa. Fue así como tuve la suerte de heredar, en vida, una estrecha relación con don Mario. Hurgando recientemente mi biblioteca apareció de repente en su libro ‘La cueva sin quietud’ una columna de opinión escrita por Monteforte allá por 1994.  “Para uso de futuros diputados”, más que columna debiera ser credo tallado en cada uno de los curules del desprestigiado y ahora medio quemado Congreso.  Al oído de los que ahora ocupan el hemiciclo (y del resto que ocupamos la polis), me permito citar algunos fragmentos.  

Comienza recordándoles Monteforte, “Te eligieron tus amigos y allegados y correligionarios; no creás que te eligió el pueblo.  Si partís de aquí, serás modesto y simpático ante vos mismo y ante los demás.”  Luego, tal cual profeta, reza la columna “El Congreso no tiene en sí nada de noble; los que le confieren dignidad son los diputados.” Y más adelante dice: “Estudiá mucha historia nacional, y, si podés, también la de otros países. Por favor, no te sintás mejor ni peor de lo que sos.  Aprendé a admitir la inteligencia y la eficacia; pero solo cuando va al parejo con la honestidad… El ser diputado no te otorga superioridad alguna”.  

Ya casi por finalizar, aconseja Monteforte, “No olvidés en ningún momento que va a costar mucho esfuerzo y tiempo combatir la puerca maledicencia que se usa en la política criolla: propalar que todos los funcionarios son ladrones y todas las instituciones están corrompidas.”   

Escrita hace más de 20 años, cada oración sigue vigente sobre todo ahora que el Congreso nos ha endeudado bajo la excusa de la pandemia y nombrando “jueces a millares que la justicia vendieron” como canta “La Chalana”. Desde lo más profundo del lago de Atitlán, donde reposan sus cenizas, resuena la voz auténtica y sincera de Monteforte Toledo esperando que ahora más que nunca los “padres de la patria” sigan su inmenso ejemplo y lean sus aleccionadoras letras.

*Espacio cedido por el columnista Álvaro Castellanos.

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