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Opiniones de hoy

Reformar en lugar de quemar

opinion

Si no se reforma, El Congreso seguirá legislando para convertir al derecho en una armadura de dominación y cooptación de la institucionalidad.

Se supone que el hemiciclo del Congreso de la República representa el espacio físico donde se ejerce la democracia. Donde se debería debatir, dialogar y deliberar sobre temas trascendentales para el país. Votamos por nuestros representantes para que, en ese espacio, sean nuestra voz y defiendan nuestros intereses como pueblo. Pero eso es solo una utopía. La realidad pinta de otra manera, porque los únicos intereses que se debaten son los de las distintas mafias que nos gobiernan.  

Poco hemos reflexionado sobre el papel, la importancia y el significado del Congreso para la vida democrática del país, principalmente de cómo ejerce su función y de la urgente necesidad de reformarlo, en lugar de quemarlo. No es posible que las prioridades de la agenda legislativa sean puestas al antojo del oficialismo y que tengan el descaro de obstaculizar procesos, como la interpelación al Ministro de Gobernación, para correr con sus actos criminales, como la juramentación de Mynor Moto, quien ahora está prófugo de la Justicia. Les urge remover al Procurador de los Derechos Humanos, pero nunca les ha preocupado la precaria situación de los hospitales del país, la educación y el hambre de las mayorías sociales. 

El poder del Congreso y sus decisiones tienen un gran peso para la vida política del país. Ya no podemos permitir que cada sesión sea un acto lúdico que, al cerrar y volver a abrir el telón, se convierta en una tragedia. Para eso tenemos que revisar la Ley Orgánica y proponer su reforma, ya que es una de las bases “legales” con la cual el Pacto de Corruptos se justifica para cometer sus fechorías. Si no se reforma, el Congreso seguirá legislando para convertir al derecho en una armadura de dominación y cooptación de la institucionalidad. Como lo han hecho para la elección de magistrados para la Corte Suprema de Justicia y para la Corte de Constitucionalidad.

Al bloque de oposición, que está conformado por partidos políticos minoritarios, le toca, al estilo de David, buscar estrategias para vencer a Goliat. Y es que llega a tal grado el vacío ético de la Junta Directiva, que ni siquiera les otorgan la palabra. Han obstaculizado el diálogo porque no creen en la lógica del debate político, lo cual resulta agotador para el resto de diputados y diputadas. Dejan hablar a los suyos, quienes, en medio del vaho y la pestilencia de sus curules, dan discursos populistas, absolutamente inútiles. 

Por ello, urge reformar al Congreso porque es quien hace posible la representación del pueblo y porque constituye la principal caja de resonancia de los conflictos del país. Recordemos que también nosotros debemos de cumplir con nuestro deber de razonar nuestro voto y elegir bien. 

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