[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

Confesiones de un “hereje”

opinion

La fantasía infantil se fusionó en un nuevo concepto: El fanatismo religioso.

Cuando pregunté a mis padres de dónde venía, me contestaron que me había traído la cigüeña.
Por algún motivo que no comprendo, todos los diciembres aparecía ese señor: Santa Clos. Llega a la casa, entra como ladrón y ¡deja regalos! Pregunté a mis padres quién era y por qué había tantos disfrazados de él en todos lados, pero mis padres nunca me dieron la explicación lógica que añoraba. Papá cree que los niños no entienden cuando se trata de explicar razones lógicas. 

Una vez oí a mamá decir que quería ilusionarme y no matar las fantasías infantiles. En realidad, las fantasías, la creatividad y la magia de la vida las encontraba en otras cosas fascinantes, como treparme en un árbol, jugar con la pluma de un zanate o hacer figuras de lodo bajo la lluvia. No necesitaba de Santa Clos ni de sus carísimos premios si papá y mamá no se sentaban a jugar conmigo o si me mantenían todo el día conectado al celular. Un día comprendí la verdadera razón de “Santa”. Era el mejor argumento para que me portara “bien” –es decir, como a mis padres les gustaba–. Tenía el poder para darme regalos a discreción y condicionar así mi comportamiento: si no salto en la cama, si no como con la boca cerrada o si no lloro. ¿Acaso no pueden explicarme que saltar en la cama sin cuidado puede lastimarme seriamente, que comer con la boca abierta es grotesco para algunos y que en lugar de reaccionar llorando puedo explicar qué me duele, qué me insatisface o qué deseo? ¿Por qué mentirme? Pero eso no mató mi curiosidad sobre este fascinante mundo. Me gustaba descubrir, experimentar, investigar… Hasta que llegó el colegio. ¡Qué lugar tan coercitivo! Una vez la maestra pidió que dibujáramos una flor. Mi amiga llenó la hoja con colores, líneas y trazos de lo que ella veía en una flor. Con profunda emoción descubría su mayor pasión y mostró su dibujo a la maestra. Camila, le dijo: ¡Esto no es una flor! Las flores tienen un tallo así y pétalos asá. ¡Vuelve a dibujarlo hasta que te salga como te digo! Hoy, Camila trabaja en una ensambladora de ropa haciendo lo mismo todos los días, siguiendo instrucciones, colocando partes simétricamente. Es buena haciéndolo, pero su mirada se pierde en el vacío. Pudo haber sido pintora. Su creatividad murió en preparatoria. Nos pedían rellenar dibujos “sin salirse de la orilla”. Pronto comprendí que era la mejor metáfora del lugar y la sociedad en la que me encontraba: Obedece, no pienses y te irá bien. 

Un día, papá me contó consternado que la cigüeña, el ratón Pérez y Santa Clos no existían. En vez de entristecerme sonreí, pensé que a partir de allí tendríamos conversaciones más francas sobre la reproducción, sobre sexualidad, la ciencia y cosas de la vida y la muerte. Desafortunadamente no fue así. La fantasía infantil se fusionó en un nuevo concepto: El fanatismo religioso.

Argumentos sobre castigos y premios condicionados, nada menos que con otra vida, esta vez ¡eterna! “Escucha al predicador y no cuestiones. Obedece y te irá bien, desobedece y te irá mal”. Me cuesta creerle al ministro pues yo entiendo que cada día algunas de mis células se renuevan y otras se transforman. Comprendo que soy parte de un todo que se expande afuera de mi limitada capacidad de raciocinio y entendimiento y he aprendido que cuestionar nos enseña a buscar soluciones de diversas y nuevas formas. Aprendí en mi rebeldía a celebrar cada día estando consciente de las repercusiones y consecuencias de mis actos. 

Hereje me gritan algunos. Francamente, prefiero ser un “hereje libre que piensa” que un fanático de una doctrina que “me libera de tener que pensar”.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Lionel Toriello
Soberanía selectiva

Así que alerta, ciudadano, vienen “tiempos interesantes”…

noticia Sputnik
La insólita manera de romper un huevo en dos partes perfectas
noticia EFE
La SIP denuncia arresto de periodista en Cuba


Más en esta sección

Dos camiones colisionan y se incendian en la ruta al Atlántico

otras-noticias

Quiere llevar el sabor del café orgánico al mundo

otras-noticias

El Papel del Ciudadano Tuitero

otras-noticias

Publicidad