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Opiniones de hoy

Jugando al “indio”

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Ejemplos en Guatemala sobran desde espacios culturales hasta políticos.

Playing indian o jugando al “indio” es una frase común en Estados Unidos para referirse a la tendencia de blancos de disfrazarse o apropiarse de elementos indígenas. Pero aún fuera de Norteamérica, quienes pertenecemos a comunidades indígenas y hemos vivido en estados donde el legado racista colonial sigue imponiendo las normas y reafirmando la exclusión de poblaciones de color, esta es una práctica con la que estamos familiarizados. 

Ejemplos en Guatemala sobran desde espacios culturales hasta políticos.  Basta con visitar San Marcos La Laguna, plagado de centros y 

clínicas espirituales o curativas, manejadas por extranjeros, pero utilizando lenguaje y elementos indígenas. En el mismo territorio de Atitlán, el festival Cosmic Convergence folcloriza para el consumo actividades como “fuegos sagrados”, “ceremonias de cacao” o “chamanismo sexual espiritual”. Aquí es necesario señalar que este abuso cultural viene con la colaboración activa de indígenas que se prestan para folclorizar y mercantilizar sus propias formas de vida. En el mundo de la “moda” los ejemplos de apropiación cultural desbordarían esta columna. En el ámbito político, un presidente mestizo como parte de sus prácticas multiculturalistas aducía ser ajq’ij. Y durante el conflicto armado, los gobiernos militares se apropiaron de categorías mayas como Kaibil o Iximché para nombrar a tropas y fuerzas de tarea encargadas de cometer genocidio contra la población maya. 

Como estas prácticas tienen connotaciones políticas y materiales en la vida de las comunidades es necesario denunciarlas donde sea que sucedan. Por ejemplo, una de las personas más visibles durante el asalto al Capitolio de Washington D.C. el pasado 6 de enero, fue Jake Angeli, quien con la cara pintada, portaba cuernos de bisonte, piel de oso y una lanza, todos elementos de algunos pueblos indígenas de Norteamérica. Este hombre, quien se hace llamar “QShaman”, es un supremacista blanco de Arizona, partidario de la teoría conspirativa “QAnon”, que sugiere que Trump libra una guerra secreta contra pedófilos en esferas altas de gobierno y elites que controlan el mundo. En una entrevista Angeli aceptó que usaba estos elementos como “manera de llamar la atención” y asegurar que más personas lo escucharan, representando así, el extremo del abuso y el racismo blanco que ve la indumentaria y la cultura indígena como elementos que puede aprovechar a su favor.

Como pueblos indígenas, nuestra cotidianidad requiere navegar estereotipos racistas que le dan menos valor a nuestras vidas pero que también nos posicionan como ignorantes, tontas, viviendo en dependencias o feas y soportar a blancos y mestizos “jugar al indio” ya sea en el capitolio de Washington, en festivales musicales, espacios académicos o iglesias. 

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